Escribología

Geografía del viento

Me he puesto tres suéteres, guantes y una bufanda para no sentirte con el frío del primer mes del año, este que trae todo lo que juntos vivimos.

Detesto verte en la geografía del viento que con cada movimiento te dibuja. El aire sopla y acaricia mi rostro; no lo puedo cubrir y se aprovecha de eso para anunciar que estás aquí.

En el frío de estos días, vienes tú con esa triste sonrisa, con esas palabras que congelé para no volverlas a escuchar, pero te trae aún cuando ni siquiera lo sabes.

Me abrigo. Permanezco dentro de un lugar para aclimatarme y que el hielo de nuestros recuerdos no me hagan temblar tanto y me boten de la cuerda donde aprendí a andar desde que no estás.

Sé que el viento vendrá más violento, que habrá un momento donde no podré esconderme ni protegerme; hoy froto mis manos, pies y cara para que la fricción me impida recordar tu nostálgica mirada, porque ahora prefiero morir sofocada antes que volver a morir de amor… perdón, desamor.

Estándar
Escribología

Pequeño cuento de amor

Existió hace mucho tiempo, un país lejano, ubicado más allá del borde de la tierra. Nuestro país no difería de los lugares que conocemos hoy, pero era habitado únicamente por ángeles y demonios.

Como es de suponer, dichos seres no congeniaban, ambos trataban de olvidar al otro y así transcurría todo con normalidad.

Un mal día, un demonio llamado Abrosm se fijo en una ángel llamada Iledy, todo dio un giro ese día…

Abrosm se acercó a Iledy y para su sorpresa ella fue agradable con él, podemos suponer que ellos eran diferentes. Él comenzó a soñar diferente, se distanció de su legión, todo había mejorado.

Iledy le enseñó a ser bueno, a disfrutar del sol, a sonreír, todo transcurría con normalidad, la luz había apagado la oscuridad.

Transcurrieron muchos años, pero un día Iledy comenzó a alejarse, sin motivo, sin razón, entonces con miedo y desesperación, Abrosm aprendió que la imperfección no debe tocar la perfección…

Abrosm se marchó y nunca volvió, se dice que medita en la sombra de la noche, y vive en el delirio del silencio, viajando en el camino que va de la nada al todo, queriendo hacer del todo nada…

PL

Estándar
Escribología

¿Será cierto que…?

¿Será cierto que dejamos de amar?, ¿Que nuestro corazón es capaz de borrar aquello que llegó a ocuparlo y mantenerlo?

En este momento estoy segura que no te amo, pero cuando traigo a mi mente lo que vivimos, defiendo a mi corazón, aquel que sé que no es capaz de evitar enamorarse de ti por unos segundos más.

Lo sé porque cuando regreso el tiempo y te veo besándome las cienes, siento que mi corazón bombea más sangre de la que tengo en todo mi cuerpo, lo sé porque cuando siento el olor a café o el fresco aroma de tu perfume mis latidos se intensifican.

El amor no es como el odio… El odio puede irse y perderse, ese puede olvidarse; pero me obligo a pensar que el amor no, que aunque en este preciso momento no amemos, amamos con el recuerdo y el recuerdo nos hace amar.

Estándar
Escribología

Viaje

Al salir, comenzó a caminar por la calle más larga que se ha conocido, buscando en su mente retorcida un pensamiento claro, limpio, tratando de olvidar el frío, el silencio.

El aire le quemaba el rostro y las manos, pero el alcohol disimulaba esa sensación, sus pasos fluían uno tras otro pero su mente seguía atascada en el fango imaginario que lo asfixiaba.

El humo se había disipado, pero la caída se prolongaba en un precipicio inimaginable, el encendedor le regalaba más humo, su andar nunca cesaba.

Sus pensamientos se marchaban y después de mucho lo dejaban en paz, uno a uno se iban, ya no caminaba, ahora volaba, el vórtice en un espejo consumía su espíritu, pero le importaba muy poco, su alma tenía tranquilidad.

Llegó más alto que las nubes, el infinito lo esperaba, azul y estrellado, dibujando un mundo dorado, por fin perdido en el multiverso…

Así viajaría unas horas, hasta que llegara el momento de aterrizar poco a poco, no tenía más opción que regresar al mundo real, que suele ser malo, falso o loco, pero es real, real…

PL

Estándar
Escribología

¿Jugamos?

Comienzo a buscarte con pequeñas pistas. Busco y busco hasta que encuentro otra que marca la dirección por dónde debo ir para encontrarme contigo, para saber más de ti.

Le dedico horas y horas a lo que otros dicen de ti, para escuchar tus palabras pronunciadas al viento, para ver tus recuerdos a través de los ojos de los demás. Sé que has dejado banderas amarillas para que te encuentre. Me emociona avanzar cada que veo una de ellas, porque sé que el vernos, está muy cerca.

Ya hace un tiempo que no te siento, pero es en esos momentos cuando me invade la desesperación por estar a tu lado, esa que me da fuerzas de continuar mi búsqueda. 

Me emociona tu voz, tu mirada perdida cuando piensas en algo o cuando estás contemplándome. Respiro profundo y cuando llego a un lugar donde estuviste, respiro tu olor, te respiro y continuo.

Cada vez que te escabulles, con esa sonrisa escondida, me late fuerte el corazón, es nuestro juego, es nuestro camino, es el recorrido que vamos marcando. Al final del día, siempre es NUESTRO.

Voy dejando un registro de cada paso que doy. Formé mi propio mapa hacia ti. Eres mi tesoro perdido, eres la olla de oro al final del arco iris, y, pronto, pronto llegaré. Espérame despierto que en tus ojos me quiero perder.

Estándar
Escribología

Títere

Existe un muñeco, un juguete de cristal, juguetón y divertido pero también muy callado.

Él vive en un planeta extraño, en un circo, a veces es payaso, músico o malabarista, pero la verdad es todo eso y más.

Nuestro amigo suele pensar, aunque no le gusta, suele soñar, aunque a veces lo asusta.

Muchas veces lo han quebrado, al piso lo han lanzado, lo han abandonado, podría decirse que su cordura lo ha abandonado.

Siempre lo levantan y lo pegan para quebrarlo de nuevo, para tirarlo en fuego, ni siquiera le importa ahora.

Solo espera que se acabe el día, para que empiece uno nuevo, para que empiece uno nuevo, para que empiece uno nuevo…

PL

Estándar
Escribología

Sus palabras…

Estaba justo a mi lado, yo estaba sentado escribiendo en mi cuaderno,
hablaba y hablaba, mientras yo finjía ponerle atención,
aunque en realidad solo pensaba en las ganas que tenía de lanzarme a sus brazos,
en las ganas que tenía de probar de nuevo sus labios,
en que quería sentir su tanco una vez más y allí congelar el tiempo,
pero eso no pasaría y sin querer las lágrimas comenzaron
a salir de mis ojos como cántaros desbordándose de agua,
me puse de pie, nuestras miradas quedaron a la misma altura,
calló al instante, me vió, mis ojos ardían, mi respiración estaba agitada,
decidí salir de la clase, antes de dar un paso, me tomó del brazo.

-No llores por mi – Voltié.

Respiré profundo -No lloro por ti – Dije -Lloro porque soy incapaz de olvidarte, lloro porque no puedo, lo he intentado, juro que lo he hecho, pero no puedo no verte con amor, no puedo desenamorarme de ti.

-Por favor, no llores- Noté lástima en su voz.

-¿Qué no llore?- Dije fingiendo una sonrisa y secando mis mejillas con la
manga de mi camisa -¿Eso te haría sentir mejor? – Pregunte -Porque si es así-
Jalé el brazo para liberarme de su agarre – lo haré – me detuve un momento
– Lo haré porque soy tan idiota, soy el completo idiota que aún te ama y que
hará lo que pidas para que estés bien, aunque yo este mutilando mi
corazón, aunque cada día se me dificulte ver la realidad, lo haré porque por
el momento no puedo no amarte.

Me giré y comencé a caminar, sabiendo que mi alma aún se quedaba a su
lado sostenida por su mano, sabiendo que no podía dejar de amarle, aún
no me resignaba a saber que no me amaba con la misma intensidad con la
que yo le amaba.

Estándar
Escribología

Esa canción

En estos los últimos días te has convertido en esa canción, que aunque sabes que no es tu gusto y no deberías saberla, da vueltas en tu cabeza recordándote que allí está.

Le huyes de todas partes, tratas de ignorarla en el local del centro comercial, en la playlist que tus amigos te comparten y de la radio cuando vas en el carro, pero es inevitable.

Después de tantos intentos de tratar de sacarla de tu cabeza sedes y aceptas que te la sabes; sin embargo, no la cantas porque sigue sin gustarte.

Al final de cuentas no hay nada más qué hacer, porque sin notarlo ya la estás cantando mientras vas camino al trabajo y también la bailas como sino hubiera mañana.

Así eres tú ahora, necio y terco, testarudo y soberbio, obstinado y odioso, pero también persistente, firme y constante. 

Te conozco al derecho y al revés, y por eso no sales de mi cabeza, sé cuántas veces te quitaron la melodía y cuantas otras tuviste que escribirte de nuevo, tenía el registro de las notas altas y también de las bajas.

Quería olvidarte, claro que quería, pero a pesar de ser todo y nada te has metido en mi cabeza como esa canción.

Estándar
Escribología

Poemas y canciones

Tu solo te diste la vuelta,
no pensaste en los poemas,
no pensaste en las canciones.

¿Por qué no te llevaste las letras?
¿Por qué no te llevaste las melodías?

Me dejaste con todo esto acá,
cariño, esto te pertenecía.

Me cansé de ver como no volvías por lo que olvidaste.
Y me di cuenta, que la única forma de tenerte sin perderme,
era quedándome con cada verso y cada nota.

*Para la última persona que me eligió*

-Ragek

Estándar
Escribología

Saber volver

Desde la terraza del edificio más alto del Centro Histórico, le susurras al vacío tu deseo que yo vuelva; lo haces de esa manera para que el viento lo lleve hasta donde estoy y haga que mis pies empiecen a caminar hacia ti. Aseguras que sabré cómo hacerlo pero, te digo que desde hace mucho olvidé el camino de regreso y tampoco lo quiero recordar.

Espero que el celaje de este noviembre no te recuerde a mí y si lo hace tápate los ojos y los oídos. No dejes que el aire que trae este mes, te lleve esas palabras que le confesé cuando aún te extrañaba, esas que se quedaron trabadas en mi garganta cuando te fuiste sin decir adiós.

No volveré, no sé cómo hacerlo y no quiero saberlo.

Por favor, deja de hablar de mí con el frío, porque se cuela en mis huesos, me pone a temblar y me hace extrañar el calor que encontraba al estar entre tus brazos.

Dices, que sabré volver, pero aunque supiera hacerlo no lo haré y por favor tú tampoco lo hagas. Por más que te sepas el camino de memoria, por más que te hayas encontrado el mapa que escondí en la botella que tiré al mar esperando que un día la encontraras, no vuelvas.

Aquí, la vida siguió, aunque por muchas noches rogué que no lo hiciera, en silencio y sin saberlo avanzó llevándome al lugar donde encontré mi hogar y sí, es muy lejos de donde por última vez te vi.

Estándar