Tengo envidia.
Hay un árbol en tu casa,
él te conoce, has dormido en él.
Le has contado tus sueños,
has tenido sueños entre sus ramas,
te ha golpeado, te ha reconfortado.
Está ahí para tí sin que lo notes
y aun así lo quieres sin que se lo digas.
Quisiera ser un árbol,
que me cuides sin pedirlo,
que los años no pasen en mí y pienses que seré eterno.
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