Escribología

Pienso en ti como pienso en mí.

Pasé enfermedad y pensé ti, porque el sufrir quiero en tu lugar pues tu sonrisa provoca en mí alegría total.

Porque pensar en tu dolor o tristeza pinta en mi rostro afán y desesperación.

Faltaron monedas en mi bolsillo y pensé en ti, porque escasez deseo a cambio de tu abundancia.

Sentí soledad y pensé en ti, con ánimo de estar a tu lado en todo momento para que no sintieses la melancolía del abandono.

El frío de diciembre llegó, el olor a chocolate caliente sobre mi mesita de noche, pensé en ti.

Pensé en ti y escribí.

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Escribología

Pierdo la razón

Cuanto atraviesas mi mente y conviertes un pensamiento en un suspiro pierdo la razón.

Cuando te veo venir, en el acortar de la distancia nace la locura y pierdo la razón.

Cuando me veo en tus ojos, grandes, singulares con sentido a perdición se me escapa la razón.

Cuando veo tus suaves labios que incitan a los míos en su sabor, pierdo la razón.

Cuando en tus abrazos encuentro ternura y pasión, pierdo la razón.

Cuando tu hermosa sonrisa provoca en mí alegría y dicha, pierdo la razón.

Cuando en tu cabello enmarañado encuentro libertad, pierdo la razón.

Cuando en tu perfecta imperfección sé que eres para mí, pierdo la razón.

Porque de todo ello tú eres la razón.

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Escribólogxs

Erick Bámaca

Traté de describirme pero entonces me di cuenta que no es uno mismo quien se describe y probablemente nadie lo pueda hacer, unos conocen una versión de mí y otros otra versión.

Nos presentamos de diferente manera a cada quien pues las circunstancias y escenarios son distintos, no es la misma versión de mí aquella que conoce un compañero de trabajo en comparación a la versión de mí que dí a conocer a un compañero de estudios.

Siempre trataremos de decir lo mejor de nosotros pero ¿qué de cierto hay en ello? Los únicos que pueden opinar sobre ello son quienes me rodean, pero ¿qué genuinidad hay en lo que ellos conocen de mí? Por tal razón concluyo en que: Yo soy Erick, en constante crecimiento, en constante locura, en constante descubrimiento,  reconociendo que cada día sé menos y cada día todo parece más hermoso.

De algo estoy seguro, mi vida pertence a Cristo.

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