Presente como el aire que sofoca,
Ardiente como tus suspiros en mi boca.
Precisa como un verso de Borges,
Indecisa hoy, y todas las noches.
Diluida como la paciencia ante la prisa,
Bienvenida como la ofrenda en una misa.
Detenida como el tiempo entre lo despacio,
¿Precavida? En todo momento y en todo espacio.
Vertiente como el río,
Soberbia como el frío;
el frío que se aferra a cada ente que encuentra vivo.
En principio, todos la reconocemos
Aunque quedarnos con ella, no queremos.
Disfruto de la incertidumbre,
La invito a pasar,
Como de costumbre.
Nada somos con lo que tenemos,
Pero no tenemos que ser algo…
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