He vuelto a percibir la cercanía de tus brazos y, no te he encontrado.
He vuelto a esa dicotomía entre la distancia y el regreso y, en la chispa de su brevedad.
He vuelto a conocerte en mis cicatrices y, te veo presente con un gesto acertado.
He vuelto a romper esquemas y conteos poéticos para no comprometer mi libertad.
Ayer me definia a mi misma como la burla a todos tus miedos.
Ayer fui una de las muchas historias que se construyeron en tu pecho.
Ayer acepté mi identidad como parte de éste y de todos tus credos.
Ayer, una vez más, confirmé mi entusiasmo al verte satisfecho.
Hoy soy esa que inventa un ave nueva por cada letra de tu nombre.
Hoy conspiran mis ganas en contra de mis suspiros.
Hoy me encuentro elocuente, furtiva y acelerada; y por dos de tus dedos, empapada.
Hoy compruebo mi firmeza sobre tus manos, y lo bien que te queda ese nuevo pronombre.
A pesar de lo calculadora que suele ser la simpleza de la soltura.
A pesar de lo difícil que es volver de la lejanía;
No soy sutil, perezco de paciencia y de tacto
para decirte todo y nada, mientras te afianzas en mi cintura.
Encuentro la sinfonía que forman tus labios con mi lengua,
Reconozco entonces que pertenezco a tu mirada y, tu pupila, es mi esclava.
Acepto entonces lo bien que conjugamos aunque no nos pertenezcamos.
Entiendo que somos
brújula y mapa,
arte y artista,
mano y arcilla,
Harry y su capa.
Podría asumir que ya sabes mi verdad,
Podría estar casi dispuesta a apostar por la naturaleza de tus conclusiones.
Sin embargo, me encargo una vez más de explicarte la entereza de mis intenciones:
Recuerda, pajarito, que yo siempre vuelvo al lugar donde tu me quieres encontrar;
Que el ¨ayer¨ y el ¨hoy¨ son solo indicadores nominales del tiempo, sinónimo de simulación;
A pesar de todo, invento una nueva manera de complicarme para evidenciar esta extraña magia brevemente interrumpida, eternamente deseada y ansiosa de ser tu canción.
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