“Y todo lo que tocas se hace primavera”
Ni todos ni tantos
son, ni fueron los días
que me aferré o, no de tu mano.
Ni siempre ni nunca
pensé, sin dejar de creer
que podrías (no) soltarme.
Y, tan fiel a la palabra de Silvio,
sigo creyendo, mariposita,
en ese gris viaje que se convirtió en tu navío.
Y tan hoy y tan ayer, te envío,
tantas y pocas palabras,
porque dejaste de ser para el mundo
y empezaste a nacer para las almas.
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Como un iceberg, se presenta minimalista y luego fluye hasta un final precioso.
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