Escribología

¿Mal de amores? para que los quiero…

En más de alguna ocasión en la vida el desamor me enseñó una valiosa lección.

Recuerdo haber leído algo sobre ¿cómo saber que te has curado de desamor?, y la respuesta decía algo como: «cuando ya no tienes la necesidad de estar revisando las redes de esa persona».

Quizá curarse iba un poco más allá de eso, por mucho tiempo me costó entenderlo, y es que no se trata de recursos, magia, trucos o tutoriales, era amor propio lo que necesitaba.

Todo comienza en poco y gradualmente, nada sucede de la noche a la mañana pero tampoco nadie ha descubierto aún cuánto tiempo necesitas para sanarte.

Porque eso sí, nada pasa si tu no pasas, y eso de seguir y avanzar ya me suena muy trillado.

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Escribiendo.me Libre

Quisiera decir que soy un ser sin género pero eso es imposible,
no me identifico con banderas, solo con mi “libertad”.

He decidido hacerme ver como “Escribiendo.me Libre”,
porque creo fielmente en que cada día sigo llenando de letras este libro llamado Vida y que me escribo a mi mism@ con la libertad en que no puedo mostrarme a la sociedad.

Aquí estoy y soy de todos lados
de la naturaleza,
del aire,
del fuego y
del agua.
Soy todas esas historias propias y ajenas que les iré compartiendo.

¡Gracias por existir!

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Insomnio.

  • 4:00am

Heme aquí de nuevo, siendo controlada por mis pensamientos nocturnos, acusándome de las cosas malas que he hecho.

La mente me traiciona, me acusa, me inquieta, aún cuando duermo me atormenta con pesadillas que me despiertan a media madrugada.

Los fantasmas me persiguen, se ríen y me ven sin paz, al borde del llanto y del quebranto.

Mi alma es consumida, se seca y se oscurece, poco a poco se marchita y muero por dentro.

  • Ya no hay más de mi…
  • Me veo en el espejo y no me reconozco; ¿quien es esa persona? Ya no es la misma de antes.

    No es la misma mirada, no son los mismos sentimientos.

    ¿Qué te ha pasado? ¿En qué te has convertido? ¿Dolor? ¿Tristeza? ¿Soledad?

    ¿Gritar? ¿Llorar? ¿Escapar? No, esto no es una opción, a dónde quiera que vaya los fantasmas ahí estarán, me perseguirán, no se irán.

    Calla mente, hay que ser felices (o eso dicen) todo está bien, no pasa nada, supongo.

    Todo es producto de tu mente, nada es como lo piensas, todo es parte de tu imaginación.

    ¡Calla mente! Deja de jugarme la vuelta.

    ¡Calla mente! Nada pasó, todo es un delirio o tal vez imaginación.

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    Princesa de hierro.

    La princesa blanca con cejas de guerrera,
    fue la primera de su especie,
    inesperada belleza,
    inesperada vida.

    La guerrera que a golpes reclama su lugar
    y a escondidas suelta en llanto,
    esa que se vuelve mujer a cada instante
    y que se mantiene inocente ante mi mirada.

    La tercera mujer de mi vida,
    la que me alegra y me enoja por días,
    No hay manera que detenga sus pasos,
    Me aterra quedarme sin ella, pero…
    aun más, me aterra retenerla a mi lado.

    La princesa directo al trono de mi vida,
    que no sufra, que no llore desearía,
    esa niña que amo y que no lo sabe,
    espero que con estas letras comprenda.

    Que aunque mi boca no lo diga,
    mi corazón late gracias al amor que le tengo.

    -SHI

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    Sortilegio oculto

    ¿como se detiene una semilla que crece?

    que por dentro tiene vida

    recorre con sus ramas lo que apetece

    ninguna entrada prohibida

    ¿cómo se mata una semilla crecida?

    que bebe agua, que respira

    que ahora está en árbol convertida

    que ahora me mira, me mira

    le pongo agua, le doy tierra

    pero también quiero que muera

    si su madre así le destierra

    ¿no tiene mejor suerte afuera?

    me mira…me mira…

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    «Le puse nombre y personalidad»

    Después de años de vida compartidos, no sentí más que un corazón lleno.

    Los primeros días, estaba lleno de dolor, recuerdos y metas frustradas, de las que aseguraste íbamos a cumplir juntos.

    Los meses pasaron y aunque todos dijeron que iba a sentir un gran vacío, no pasó y todo ese dolor que me había habitado se convirtió en odio y repudio.

    En ese momento desee que la gente tuviera razón y lograra sentirme vacía, porque cargar con dolor y odio al mismo tiempo, no era humano.

    El dolor disminuyó y el odio se largó. Me llené de paz interior y de perdón, aunque nadie me lo pidió.

    «El tiempo te hará sanar», rezaban a mi alrededor. Era como un viejo proverbio, que nadie entendía, pero todos repetían.

    Y yo todo lo que podía pensar era «cuánta falsedad». Con el paso, el tiempo me apremió, me dio la razón. Era falso.

    Él no me haría sanar, yo sí. Mi corazón nunca estuvo vacío, porque después del dolor, desengaño y odio, llegó la paz.

    Ella entró triunfante, fuerte, empoderada. La imaginé con brillos dorados, le puse rostro y personalidad.

    El nombre era el mío y ahora ya no era débil, ni tímida con sus sentimientos, sino fuerte, feliz y dispuesta a terminar de llenarse con bienestar, amor y nuevas ilusiones.

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    Muñeco plastico

    Todo comenzó en una noche fría, repleta de sonidos tenebrosos que se desplazaban con el viento, una de esas noches donde la tormenta electrica hace eternas las horas, donde la imaginación infinita te traiciona y hace delirar.

    En una de esas noches nuestro personaje, un muñeco de plástico con una sonrisa dibujada, permanecía acostado en su casa de mentiras, pensando en su vida de juguete, deseando cumplir sus sueños de cristal.

    mientras se sonreía por las pesadillas que le habían dado en forma de dulces, y por que tenía la risa dibujada, escuchó que tocaban su puerta y que una voz infernal lo llamaba desde afuera.

    Entonces contuvo el aliento y escuchó detenidamente, pero los sonidos se repitieron con fuerza y desesperación… Con miedo fue a la puerta y abrió lentamente, para echar un vistazo, su sorpresa fue verse parado en la obscuridad, no comprendía que era esa figura de carne que se parecía a él.

    Analizó un momento, se quedó quieto, petrificado, con mucho miedo, pero en el mismo momento que un relámpago iluminaba la calle falsa, comprendió que su vida no era real, que nunca buscó o hizo nada, qe sus cosas eran de papel, qe su vida era desechable… Pero también entendió que no era tan tarde, que todo había cambiado y que nada sería igual…

    PL

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    Una copa de vida

    Me preguntó, primero a susurros con miedo a recibir un no, si le aceptaba una copa de vino en la vieja librería del barrio.

    Acepté, tal como hubiera aceptado un vals en medio de la nada.

    Y sin imaginarlo, al terminar de sonar la primera pieza, le invité a una segunda copa, pero no de vino, sino de vida.

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