Las mujeres nos enamoramos
de un hombro, un abdomen o un par de ojos
de un par de zapatos, un vestido o una bolsa.
Los hombres se enamoran
de un par de piernas, unas caderas o un cabello
un celular, una computadora o un carro.
A veces pienso que el sentido del amor,
se ha perdido; pero el resultado siempre es el mismo.
Nada aquí se ha perdido, al final me doy cuenta que;
ambos nos enamoramos de la esencia del otro;
de la belleza interna que la otra persona posee.
Cuando esto sucede el vacío existente,
que todo ser humano pretende llenar con:
cuerpos esbeltos, ropa cara y sexo sin amor…
empieza a llenarse…
Al final en esta aventura a la que yo llamo vida,
no se puede ir por allí, con un lujoso auto
o un costoso corte de cabello,
si llevas el corazón hecho pedazos y el alma entrecortada.
Quizás tengamos un lunar
por cada caída en la vida…
pero aún no se han caído todos los dientes
para dejar de sonreír. ¡Hazlo! ¿que esperas?…