Escribología

Diecisiete mil horas de amor

Es la ingenuidad que algún día tuve.

Es la esperanza de un mejor mañana.

Es la niña de mis ojos.

Es mi preocupación y mi angustia.

Es un hermoso ser, curioso e inquieto.

Es una hermosa creación de Dios.

Es todo mi mundo y tiene todo mi amor.

Mis lágrimas y mis sonrisas saben diferentes

desde el día que  él llego.

Porque no vino al mundo,

vino a mi corazón.

Su risa me inspira.

Su inteligencia me asombra y

su amor me conmueve.

Pequeño pero de gran corazón.

Es mi amor,

es mi tesoro,

es mi vida.

Un pequeño gran hombre que saca lo mejor de mí.

Un pequeño gran hombre que soporta las tonterías de un ´´adulto´´.

Es un gran hombre, pero aún no lo sabe.

No puedo describir lo que siento cuando lo veo jugar,

cuándo escucho su risa o

Cómo cuando me dice papá.

Él es quien me soporta.

Él es quien me enseña.

Él es quien me cuida.

Por él, yo rio.

Por él, yo creo.

Por él, yo pido a Dios.

Quiero vivir para él, porque él vive en mí.

Quiero luchar para él, porque me inspira a ser mejor.

Quiero aprender de él, porque es alguien especial.

Es una declaración de amor.

Es una carta para la eternidad.

Es una y mil razones para amarlo.

Es algo tan fuerte que cuando hablas de lo mucho que lo amas,

lo mucho que lo necesitas y

lo mucho que disfrutas de él…

O de lo que significa para tu vida,

los recuerdos que tienes o

sólo con pensar en su sonrisa y su hermosa mirada…

es imposible no fundirte en lágrimas.

Desear abrazarlo y

decirle lo mucho que lo amas.

Son dos años y medio de asombro,

de amor y ocurrencias.

Más de diecisiete mil horas

de travesuras, de cosquillas y de risas.

Pero es toda una vida por delante para disfrutar de él,

de mi sobrino, del regalo que Dios nos dio.

-arHvel-.


Descubre más desde Escribologia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Estándar

2 comentarios en “Diecisiete mil horas de amor

Replica a arhvel Cancelar la respuesta