Escribología

Mensaje.

Érase una vez,
en un sombrío mes,
una época,
muy fría y épica.

En la que una tormenta azotó,
y la luz ya no alumbró.
el océano del silencio parecía imponente.

Tanto que decidí en medio del oleaje,
enviarte ese mensaje,
yo esperaba una charla fría,
que en un parpadeo moriría.

Pero encontré algo que no esperaba,
encontré a un ser increíble,
que con una sonrisa me aceptaba.

Entonces divisé tierra,
y me alejé de mi tormenta,
para comenzar una nueva era,
junto a una estrella que me sustenta.

Eres alguien genial,
muy asombrosa,
un alma especial,
Simplemente hermosa.

PLG

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Vamos de nuevo

 

La manera en la que me abrazas con dulzura
Hace que mi corazón vuelva a palpitar.

Y es que tus abrazos son magia. La magia más efectiva para todos mis males.

Males que desaparecen con solo sentir lo dulce de tus brazos.
Males que se vuelven nada en el mar de calor que me das.

La manera en la que me abrazas con dulzura
Hace que me vuelva a enamorar de ti…

 

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Capítulo 3: Ocho meses de gestación

Nací un martes trece de octubre de 1,992.

Joseline Esteffanía Velásquez Morales…

Me gusta fantasear pensando que nacer en este mes me hizo revolucionaria por defecto.

Mi mamá se dilataba y sudaba puro coche mientras esperaba el matadero. Imaginemos esas salas grises de espera del seguro social, frías y compasivas.

No quiero decir que es un animal, pero, sin duda parece que no existe compasión alguna al ver a las mujeres parir. Algunas mujeres tienen suerte, digo mujeres porque parir se ha vuelto tarea de este sexo, la figura del hombre queda limitada o fuera, para mi caso esa figura se encontraba a la espera.

Siguiendo con la suerte me refiero más bien a las mujeres que por su posición económica llevan ventaja sobre las otras, aquellas y aquellos que tienen la posibilidad de pagar anestesia, camillas y sábanas en buen estado y personal médico agraciado.

De pensar que el acceso a la salud pública puede ser sinónimo de violencia obstétrica me da un piquetazo en el ombligo, porque aún con cesárea me atravezaron tijeras quirúrgicas.

Rompí fuente precipitadamente como si no existiera una tarde o un noviembre.
Tan sólo eran las siete de la mañana con ocho minutos y ya estaba forzando mi existencia y pulmones.

No fue un parto normal, me refiero a que no hubo gritos, vaginas rasuradas a la fuerza, orificios en expansión y bisturí que llegaba al ano. Tampoco hubo enfermeras histéricas diciendo «aguante señora», «para qué abré las piernas» de esas cosas que se escuchan de los hospitales públicos.

Nací, fue cesárea.

Como a una papaya, partieron a mi mamá por la panza,  cesárea que me salvaría la vida y la vida de las otras y otros. Una simple cesárea diría la tecnología.

Una simple cesárea a la cual se debería tener acceso sin restricciones porque es un derecho sexual y reproductivo, el acceso al avance científico.

Menos mal en el hospital tenían los recursos para practicarla, si, doctores, enfermeras, camillas, bisturí, y atención por si se complicaba. Puedo decir que fue un milagro, y es que a las mujeres las han regresado a sus casas o no atendido por no tener disponibilidad médica y humana.

Sin duda se que le dolí a mí mamá.

De cualquier forma mi existencia estaba encomendada por las diosas y dioses, abuelas y abuelos, tenía que nacer para incomodar.

Aunque pensándolo bien, sin alma dirían, si mi mamá hubiera tenido acceso a información, métodos anticonceptivos y su contexto hubiera sido menos patriarcal, ella, como muchas mujeres, tendrían la fuerza para decir no, no quiero otro hijo, usa condón para prevenir.

Pero que va, la realidad de mi mamá fue otra, la cual desconozco a totalidad, hablar de esto aún es incómodo. Y diré: amo a mi mamá y ella me ama con mi rebeldía, pero sin duda me duele asimilar que nací probablemente sin ser deseada, planificada y concebida en los cuarenta días de su primer embarazo.

En tal caso fui bendición para mi mamá, papá y hermana.

Y esta bendición debía pagar los pecados que otra mujer cometió por desobediente. (Excusa).

Algunas veces he escuchado que no es castigo sino regalo del todopoderoso, parir a los hijos con dolor.

(Nótese que escribí únicamente hijos; porque es lo que se desea, las mujeres sufren mucho, mejor no tenerlas, o mejor si para que tengan quien sirva la mesa).

Claro, antes de esto se escucha a todo pulmón que las mujeres deben ser madres, esposas, respetuosas y sumisas.

No, pero, No, esto no es un destino o instinto.

Más allá del regalo divino que se les dio a las mujeres y el cual parece que hay que agradecer y usar para no ser meramente inservibles, quiero, con todas mis costillas que entendamos, parir ahora es nuestro derecho y puede y debe darse en las condiciones más seguras, humanas y médicamente apropiadas.

Y, si, somos las mujeres, las que debemos decidir sobre nuestros vientres.

Claro, los hombres pueden decidir y se les debe garantizar que puedan reproducirse, pero no sobre la voluntad de otra persona.

Creo que puedo decir que mi mamá decidió vivir el embarazo, pudo interrumpirlo, y no es que eso quiera para todas las mujeres, pero, tampoco la idealizo porque no me abortó. 

La lógica premia la vida, esta se acompaña aún más de la moral, y esto para nada significa que las mujeres deben continuar o no con la gestación, si me aproxima a que ninguna persona debe continuar con una vida si no es su decisión o aún darle más valor al producto que a ella misma.

Al final un embarazo, parto, cesárea, hija o hijo son la muestra microscópica de la carga socialmente dada a las mujeres, que para mi vida se resumió en ocho meses de gestación, los cuales me permitieron reflexionar sobre los derechos, privilegios, realidades de las cuales venimos y vivimos.

Años después sigo rompiendo el cordón.

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El espantapájaros.

Existió una vez, un espantapájaros que contaba cuentos, y lo que decía se convertía en realidad, así había mejorado la vida de todos los aldeanos.

Sin embargo, nunca había creado su propio cuento, por lo cual el pueblo lo criticaba y se burlaba de él.

Todos los días y donde fuera escuchaba toda clase de mofas, para su consuelo el no poseía un corazón, pues así había sido creado.

Pero un día planeó cambiar eso y crear su obra maestra, eso lo invadió de miedo, por lo que decidió posponerlo para el día siguiente.

Puntual como todas las mañanas se despertó cuando cantó el gallo, vistió sus mejores ropas y en una mochila, echó sus mejores recuerdos, y un paquete de sueños y deseos que aún estaba sellado, el resto de cosas las dejó inmóviles.

Pronunció temeroso:

Había una vez…

Y entonces comenzó a flotar, pero prosiguió diciendo:

Un espantapájaros triste…

Pero una voz complementó sus palabras así.

Que a partir de hoy, será feliz, porque su cuerpo tendrá vida pero no lo necesitará, pues habitará el olimpo de los sueños, y reinará el mundo de los deseos…

Entonces en medio de una sonrisa, fue invisible para el resto de seres.

Y se convirtió en lo que nunca había soñado, pero toda la vida había deseado…

PL

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Momento de inconsistencia

En cada huida…
es una carrera como otras,
igual de peligrosa que una explosión solar…
mi piel extendió su protección…

Volvieron las horas de asfalto…
el espíritu emprendedor…
sucumbió ante la incertidumbre,
el miedo y el pensamiento…

La inconsistencia entre el enojo y el desprecio…
alimentan la serenidad de la razón,
entre el hipotálamo y el hipocampo,
el cuerpo se defiende.

El equilibrio se rompe y se restaura…
casi tan rápido como fue quebrado…
el terror en las manos…
y la compañía en los pies…

Máscaras extrañas,
tremenda defensa tempestad,
de demonios disfrazados,
y encuentros mimetizados.

Impactos emocionales…
de golpes secos…
con miradas furtivas,
sonrisas engañosas,
y lágrimas obscuras…

Tanta historia…
tanto paradigma roto…
O quizá tanta mentira…
para un último momento…

Puños sangrientos…
violenta sociedad…
acompañamiento solitario…

Caucho, luces y carretera…
buscan en el horizonte
recordar con mucho esfuerzo
lugares marcados…

Huir…
Huir…
Huir…
Morir…
Matar…

Vivir…

Brazos rotos…
esperanzas quemadas…
sueños truncados…
realidades sin sentido…

Amor y desengaño,
de almas confundidas…
y peleas bilaterales, bidireccionales…
entre su irreparable levedad…
y la inconsistencia de su sociedad.

Todo tipo de momentos…
momentos de muerte…
momentos de incongruencias e inflexiones…
momentos de soledad y suspiros…
momentos de nubes y estrellas…
momentos de luna…
momentos de música…
momentos de inspiración y reflexión…
momentos de sonrisas y arco iris…

momento de momentos…
porque fueron momentos de vida.

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Aroma Carmesí

Nunca imaginé que ella era lo que estaba buscando, lo que siempre necesité. Aún no puedo borrar, ese dulce aroma carmesí, que emanaba de cada poro de su piel.

Nunca extrañe tanto como hoy ese dulce sabor de sus labios, esa mirada sexy al despertar. Sus manos de seda a través de mis hombros y esos pequeños volcanes presionados junto a mi corazón

Tan tonto para no rendirme, aún sabiendo que nuestro anfitrión nos golpearía con una resaca de realidad, pero el sabor a gloria de nuestros besos culpables, me daba la esperanza de que esto nunca acabaría.

¿Por qué tendría que terminar? Si todo era perfecto, nos teníamos el uno al otro.
Pero un día, desperté en el pavimento de la incertidumbre, con un sabor a desprecio que no se quitaría con uno de los ingredientes de esta locura.

Fuimos muy ingenuos, yo al pensar que podía luchar contra todo y tú, al pensar que podía ser el amor de tu vida.

Tan ebrio para recordar cómo llegamos acá, tan sobrio para aceptar que una aventura nunca acaba bien. Tan sexy para persuadir, tan tonto para rendirme. Nuestro pecado capital fue el inicio de nuestro fin.

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Tres-seis-cinco

Los segundos me recorren el cuerpo…
arrugas y estrías me aparecen ya en la piel
porque los años empiezan a hacer sus estragos:
de esos que violan incertidumbres e insolencias.

Tres, seis y cinco…
palabras que representan los días que este ciclo ha regalado…
entre todo y entre tanto…
un aro concéntrico está apareciendo de nuevo…
una gradiente cualitativamente distinta…
que forma en espiral en el que creo desde hace algún tiempo.

Al ras de los celajes rojiobscuros…
y al compás de una rola…
un par de versos acompañan su ritmo…
entre opiniones y artículos…
las diátradas vislumbraron oportunidad.

Caminos paradójicos…
enfrentaron su verdad…
entre inflexiones que vinieron para quedarse;
porque la idea de coincidencia…
desapareció en esta vuelta y media.

De blanco se tiñeron las tristezas…
las gotas se hicieron alegría…
bajo el abrazo de luz amarilla…
se develaron las curiosidad…
de una vida asidua.

Seguiré impuro…
desde una óptica distinta…
a la óptica de la que quisieron
que me impregnara.

Son tan pocos días…
para tantas enseñanzas…
noches de penumbra…
noches de desenfreno…
noches de desencadenamiento…
… de augurios, de humanidad, de amor
y no solo noches…
tiempos, espacios y gentes…
(en algún pensamiento lo mencioné -o quizás lo mencionaré-).

Más kilómetros…
más falsas esperanzas rotas…
más risas y sonrisas…
más cambios constantes…
más muertos que vivos…
pero vivos de ahuevo…

Invoco a los abuelos y abuelas…
a los espíritus que se relacionan en los puntos cardinales…
a los colores del barro y el maíz,
invoco su conocimiento y su historia…
para continuar en esta ironía.

Irónico:
Hoy quizá irradio tristeza: se acaba algo…
Hoy quizá tengo incertidumbre: no sé qué vendrá…
Hoy quizá estoy acongojado: algunas cosas no regresarán…
indudablemente
Hoy también estoy feliz…
todo esto se re re repetirá de una forma diferente a la re re repetida en el ciclo anterior.

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Todo final implica un comienzo

Has sentido que tu vida está llena de ciclos que terminan y comienzan al mismo tiempo, como el ciclo de la luna, el ciclo del agua o el mismo ciclo de la vida.

La vida está llena de momentos en los que sueltas una soga y aprietas otra, para lograr avanzar, está llena de aciertos y desaciertos.

Porque todo al final está lleno de amor y desamor, vida y muerte, tristeza y alegría, logros y derrotas, errores y triunfos, y de finales y comienzos.

Esto es año nuevo para mi, hacer un conteo de todo cuanto hice este año, entregar cuentas de lo otorgado por el creador y trazar metas para un futuro próximo.

Porque sin importar cual sea la suma o resta de lo acontecido, es el creador quien me cuidó, me iluminó y estuvo conmigo.

Estoy demasiado lejos de afirmar que he sido una hija perfecta, pero si agradezco a Dios su amor para conmigo.

Y despidamos al viejito con alegría, que el nuevo año ya está a las puertas de este final, y demos la bienvenida a este comienzo.

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Un día cualquiera.

Esta historia ocurrió en un invierno tormentoso, los estragos de la lluvia eran simplemente increíbles. Cada vez los recuerdos son más difíciles de recordar, se convierten en simples imágenes borrosas…
Todo comenzó temprano, desperté motivado, no recuerdo por qué. Lo primero que hice fue dirijirme a la ducha, en menos de lo que recordaba, estaba bajo la regadera, entré y salí de las puertas sin tener que abrirlas… «Creo que era la emoción».
En un parpadeo estaba vestido, lo que me pareció curioso fue, que utilizaba el mismo atuendo.
Escuché como alguien entraba en mi casa, entonces salí para encontrarle, era mi hermano, que vestía completamente de negro, pasó junto a mi sin percatarse que yo estaba allí.
No me importó, cuando regresé a mi habitación allí estaba, registrando mis cosas, me enfadé y lancé todo, entonces el salió de prisa.
No comprendía nada, comencé a pasearme por la casa, al llegar a la cocina escuché ruido en la puerta frontal, me apresuré para saber que era, pero en el camino me observé en un espejo, y me di cuenta que flotaba, entonces un ataud atravesó la puerta,, mi ropa estaba llena de sangre, el ataud se posó por fin, el sonido de un arma me atormento.
Que demonios pasaba, al asomarme en el ataud aprecié mi rostro, sentí una vez más como alaba del gatillo, el miedo me volvió a invadir…
Comprendí que tendría que vivir allí el resto de la ETERNIDAD, y que nunca volvería a estar vivo.
PL

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