Tu mirada me sigue derritiendo
Tu estúpida sonrisa sigue siendo mi delirio
Tu voz sigue cautivando mi atención
Y tu piel… tu hermosa piel sigue encantando a mi cuerpo.
Tu mirada me sigue derritiendo
Tu estúpida sonrisa sigue siendo mi delirio
Tu voz sigue cautivando mi atención
Y tu piel… tu hermosa piel sigue encantando a mi cuerpo.
Luego de tócame la cucaracha
Mis ojos se iluminaron al verte
Olvidé las llaves
Aplicaste el check list
Casi nos haces regresar
Seguimos con la misión
El destino fue y es zona uno
Luces amarillas
Árboles y humo
Pedacitos de lo que fue la compañía
Chocolate
Leche descremada
La triste historia de la humanidad
El consejo de las canas
Casi fue el nido
Luna y noche
Parque y huidas
Letras y diálogos
Vos
Yo
Nosotrxs
Me temblaban las piernas
Fue estúpido enseñarte las uñas de mi pie
Tus dedos sobre mi placer
La zona roja
Balazos y policías
48-78 con besos
Incertidumbre de la existencia
Llegadas tarde
Nostalgia entre almohadas
Pero…
Esto no pasó
Es nuestro secreto
…
Tu sabías que esto terminaría.
No estoy sola en esta despedida porque veo en tu mirada que también te duele decirnos adiós.
Fue bonito lo que nuestro “amor” vivió como parar perder la sinceridad de lo que existió.
No tratemos de buscar pretextos
No tratemos de señalar culpables
No tratemos de explicar lo que paso…
No tratemos de decir mentiras para excusar este adiós.
No pretendamos despedirnos con un abrazo,
no pretendamos quedarnos con un último beso.
Y me pregunto: ¿Quién de los dos perdió?
«Los dos perdimos al pensar que esto funcionaria»
Sonrisa
sonrisa
sonrisa
lágrima
lágrima
sonrisa
lágrima
sonrisa
lágrima
sonrisa
lágrima
sonrisa
sonrisa
lágrima
lágrima
lágrima
Las personas tristes como todas las personas
andan por ahí en la calle,
se ven como gente feliz
actúan con las mismas ganas de cargarse la vida
comen, sonríen pero mueren por dentro
en su angustia, desánimo o abatimiento.
Por depresión, conducción, inducción o malversación de objetivos…
Claro, hay quienes planean la desdicha
hay quienes la invocan
y finalmente hay quienes la llaman
la apetecen, la degustan y la disfrutan.
El caos que le dicen…
Las personas apesadumbradas
se buscan, sí, y hasta se encuentran
se reúnen en centros de convivencia
centros comerciales, restaurantes
bibliotecas, taxis o burdeles
iglesias, monasterios, garajes
y demás lugares concurridos.
Las afluencias disminuyen la ansiedad de la tristeza…
En un sistema en donde el control es necesario
las personas tristes ven más de emociones
que de razones
y cualquiera con una demagogia estudiada
se convierte en presidente.
Se vale estar triste, aunque sea injusto
Lo malo no es la tristeza
si no las razones que provocan
tan tierno sentimiento
aunque no se vale estar triste.
¿Dejar de estar? …
Las calles negras mal construidas
de una ciudad enlutada
han dejado su negro soledad
para pasar a ser un rojo muerte.
La mucha lluvia
recuerda las almas
de personas que han dejado
este plano físico.
Merman las ganas de vida
porque los ventitantos
dioses óbito y aniquilamiento
nos arropan suavemente,
tan suave como funesto.
Familias rotas
cientos de hijos sin padres
cientos de padres sin hijos
mujeres, mujeres, mujeres…
niñas, adolescentes, madres
balas, balas, bal…auch.
Esta tristeza tiene nombre…
estas personas tristes
devienen y decaen
de un Estado fallido…
un sistema quebrantado
y la historia
que no permite sanar
a cientos de ánimas…
Se vale estar triste en los días de lluvia,
pero no parar…
llueve como memoria
llueve para no olvidar
llueve para sanar.
Solo llueve….
Entender que te amo simplemente porque eres tu.
Porque son tus ojos el espejo donde me quiero ver el resto de mis días.
Porque es tu cuerpo el lugar donde me quiero perder el resto de mis noches.
Porque cuando preguntas que dice mi alma, la respuesta es que me falta alma para tanto amor que siento por ti.
Todo esto de verte a diario y sentirte cerca.
Me hizo feliz.
Ese fue el primer lunes sin ti.
El primer lunes sin verte,
El primer lunes sin abrazarte,
El primer lunes sin sentir tu aroma que tanto me embriaga.
No sé si podré soportarlo, pero debo ser fuerte, para que llegue el lunea en que volvamos a vernos a diario!!!
Te extraño!!!!
muy flaca, muy gorda
muy seria, muy risueña
muy encorvada, muy altanera.
Para todos hay un muy muy.
muy esto y muy lo otro.
pero yo no soy
ni muy muy, ni tan tan.
Aprender que no siempre
se es lo que se ve
a veces es lo opuesto
a veces es justo cómo se ve.
Pero sin importar lo que digan
al finalizar el día
el único verdugo será
el de mis ojos a través del espejo
decidiendo si soy o no.
Y, casi siempre soy.
pero solo porque así lo quiero
porque sin importar la actitud
el físico o el día.
El reflejo de mí
no mostrará otra cosa
que la forma más importante,
la imágen que tengo de mi ser.
Llegaste y no me pude evitar dejar todo en pausa, detener el tiempo porque quiero y puedo.
Los Panchos suena, el viento medio frío entra por la ventana, viento ahogado por la malla contra los mosquitos y una diminuta brisa… conjunto de chiquillas que se escurren tomadas de la mano de esas pequeñas ráfagas de viento que acarician lentamente y refrescan la recorrida y casi ya arrugada piel de mi rostro, que de poco en poco también alcanza el cabello blanqueado a lo lejos, que ya muestra el camino recorrido entre saltos, charcos y dolores de eso que le llaman vida, pero yo como todo un rebelde le nombre viaje.
El olor a tortillas saliditas del comal, el frijol que se ausenta cada vez más, el mantel de manta de cuadritos, algunos de rojo y blanco y otros de blanco azul. Entre la brisa se siente la calidez de los recuerdos, de aquellas escenas imaginadas jamás vividas. De aquella casa de esquina de la zona central de la ciudad, con puertas de madera adornadas de pequeños agujeros que muestran el pasar de la vida. Con olor a carne asada, el churrascon que le llaman, con el infaltable chiltepe y el chirmol y por supuesto no podía olvidar el guacamol.
Y entonces regreso a ti, la que me motivó a escribir, a pensar, a recordar, a imaginar, a sentir… Tú con manera tan repentina de aparecer, que cuando lo haces a unos enojas, a otros emocionas, a otros entristeces, a otros enfermas, a otros provocas a tomar una taza de café, a un chocolate, a un abrazo y a otros a empañar los vidrios. Tú, que ahora me hiciste tener una pequeña tregua entre tanto que te describo.
Bella porque te he disfrutado de todas la maneras antes descritas… Contigo se aprende a bailar sobre los charcos y a reír a carcajadas con un balón en los pies, a gemir con tu torrencial descender, a correr de tu amenaza y a abrir la boca bajo el cielo y sentirte caer… tú, hermosa lluvia.
Y ¿si creo en uno que une y no que separa?
Sí, creo en uno que en lugar de atraparte te libera,
Sí, creo en uno que no te hace dudar, en su lugar te cuestiona,
Sí, creo en uno que no te condiciona, con dinero, familia, hijos o carrera
(…)
Y por sobre todo escojo uno, que no obliga…
Uno que le da equilibrio al corazón, a la mente y al cuerpo.
Creo y escojo un amor así, lleno de mucha paz…
Si quieres llámale tonterías ¡Qué más da!
Yo le llamo ¡un amor bonito!
Y dejé de sentirme mía. No había contrato, las firmas desaparecieron y no existían palabras que me dijeran que yo me seguía perteneciendo. Simplemente había dejado de ser mía.
La dulce mirada ya no me pertenecía y la malvada tampoco. Comencé a verme las manos y confirmé que tampoco me correspondían. Mis pies tenían tu nombre escrito y mi mente había comenzado a divagar en ti.
La blusa blanco hueso seguía en mi armario, pero ni él me concernía. Estaba segura que los sabores se esparcían en mi boca, que los aromas pasaban por mi nariz y que el tacto de mis manos era sensible al aire; sin embargo, nada de ello era mío.
Yo estaba cada vez más pálida, débil y melancólica; estaba sin estar y pensaba sin saber que realmente lo hacia.
Tú, por otra parte, estabas igual o quizás mejor que cuando te conocí. Te veía lúcido, radiante y, como siempre, atractivo. Parecía que los años no habían pasado por ti, que por el contrario te habían asentado muy bien.
Te vi a los ojos, vi tus manos, tus pies, tu camisa, boca, nariz y piel… te observé y descubrí que cuando te fuiste te llevaste aquello que me pertenecía.
No tenía cara ni voz para pedirlos de vuelta; sin embargo, un solo suspiro tuyo me hizo volver a la vida.