Escribología

Adiós

Tengo tantas de ganas de no despedirme por que todo lo vivido es más fuerte que la incertidumbre de todo lo que viviremos.

Pero se que decir adiós es liberador, sanador y redentor.

Así que adiós…

Adiós, te liberó hacia lo desconocido.

Adiós estamos listos para despedirnos !

Adiós…

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Menos de mí

Cuando reduzco mi día y mi vida a ser el centro de todo yo misma, me convierto en una persona infeliz.

Porque pienso en todo lo que he perdido y en lo que nunca tendré.

En cambio, cuando impulso a mi mente y a mi corazón a ver alrededor.

Me doy cuenta que el dolor y el sufrimiento del día, es la cara opuesta de la belleza y el sentido mismo de la vida.

Menos de mi, es una invitación a renunciar a mi caótico mundo interior para sorprenderme del hermoso mundo exterior.

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Daños

Algunas veces un sí o un no

Pueden cambiar el curso de todas las cosas

Un instante de indecisión

Un instante de dudas

Arruinan todo

La seguridad, la confianza
El amor

Fallas, de cualquier forma
Fallas

Y ya no te sientes capaz de ver a los ojos

A la persona que tanto amas

Pudo pasar más, es cierto
No fue nada, dirás para justificarte

Pero fallaste

Al acercarte a otros brazos

Al besar otros labios

Al permitirle a otros labios rozar tu piel

Y entonces, ¿qué queda?

Te sientes ruin porque eso eres

Y lo sabes bien

Te sientes tonto porque lo eres también

Pero el daño está hecho ya

Ahora como te entregas de nuevo

¿Cómo llegas y besas sus labios?

¿Cómo te atreves siquiera a pensarlo?

Te dió tanto amor y pagaste tan mal
No trates de justificarte ahora

Ahora, ahora ya no queda nada

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Sharon

Te escribo llorando. Te escribo porque es la única forma de hacerte eterna en estas letras; para que nadie olvide tu nombre y nos indignemos de lo que te pasó. Eso que le pasa a cientos de mujeres cada día en este país en el que nacimos, pero que pareciera que ser mujer es nuestro castigo. Esos nombres que se desconocen y silenciamos con nuestra indiferencia.

Arde y quema la normalidad con la que vemos cómo cada vez más nos llevan por ser niñas y mujeres. ¿Cuándo será el día que no de miedo salir a la calle? ¿Cuándo podremos sentarnos en la banqueta a retomar el aire y seguir sin temor a que alguien nos siga, nos toque, nos mate? ¿Cuándo? ¿cuándo?

Pienso en qué te gustaba jugar, en las tardes en las que el aire despeinaba tu cabello porque te encantaba pedalear más rápido sobre tu bicicleta. Quiero imaginarte cuando los rayos del sol bañaban, con ese naranja dorado, tu piel y esta resplandecía mientras te dirigías a tu escuela. Adivino el color que más te gustaba, el nombre tu cabrita, el peluche con el que dormías y tus sandalias favoritas.

Trato de pensar en el atajo que te gustaba tomar para adentrarte en las calles del caluroso Petén. Las carreritas que hacías con tus amigos después de las clases, y el abrazo que anhelabas al llegar a casa.

Sharon Yasmín Figueroa Arriaza

Sharon Yasmín Figueroa Arriaza

Sharon Yasmín Figueroa Arriaza

Digo tu nombre en voz alta porque no quiero olvidarte, porque no quiero olvidar los sueños que querías por cumplir, porque seguro querías mostrarle a tus maestras cómo había crecido el frijol del proyecto de ciencias, o quizá remojar de nuevo tus pies en el río al que tanto gustaba ir.

Sharon, pequeña Sharon,

Te escribo esto por si nunca te lo dijeron:

Quiero cuidarte, quiero abrazarte, quiero proteger tu fragilidad y que te sientas segura a mi lado. Quiero ser esas palabras que te alivien, esa caricia que te de paz, quiero arrullarte y sobar tu cabello y decirte cuánto te amo mientras beso tu frente. Que no vuelvas a tener miedo y que este 10 de febrero nunca llegue.

Pequeña nena, hoy te escribo para que seas eterna.

-Amarela-

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A ti, maldito asesino

¿Qué sentirás al ver a todo un pueblo dolido, herido, desgarrado por tomar con tus manos la vida de una pequeña de ocho años?

¿Te duele? ¿te ríes? ¿te aplaude alguien lo que hiciste?

¿Estarás tranquilo, tomando una taza de café con pan dulce, mientras los padres de Sharon Figueroa quieren morirse porque sin su pequeña no hay razón de seguir viviendo?

¿Acaso estás tan drogado que ni siquiera recuerdas haber visto cómo se desvanecía el brillo de su mirada?

¿O quizá estás contando los billetes que te dieron dar por matar a esa bella niña de carita redondita?

Cada célula de mi cuerpo llora por asesinar a Sharon, y apretando los dientes y sin poder evitar las lágrimas de rabia solo puedo desear de hoy en adelante veas su rostro en cada niña, quizá en tus hijas, sobrinas, hermanas, y también en tu madre. Quiero que la escuches en las risas de la calle, que la sientas en tus sueños y que nunca más encuentres calma.

A ti, maldito ser humano,

A ti, maldito asesino que dejaste a su cuerpo frío tirado y no tomaste 2 segundos para pensar en todos los sueños que robaste, a ti, te escribo esto. Espero tus asquerosas manos no vuelvan a tocar a ninguna mujer y que pronto vivas en un constante tormento.

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En la punta de los dedos

La sensación que despertó el paso de tu mano sobre mi brazo fue la confirmación de que queríamos estar cercanos. Tenernos al lado y no dudar en entrelazar nuestros dedos, sin importar si era correcto o no, ante los demás. El abrazo que encajaba perfectamente por la diferencia de nuestras alturas fue como leer la línea que tanto se anhela del libro favorito.

Me tomó por sorpresa porque por muchos años me había cuestionado quién de los dos debía dar el primer paso y alzar la bandera blanca que anuncia la tregua de esta guerra.

No entendí porque anoche mis párpados no se mantenían abiertos; la urgencia de entrar a los sueños era precisa. Querían presenciar mi reencuentro contigo. Esa imagen que nunca viví, ayer la ví, la sentí y la palpé. Era verdad, era real.

La felicidad de ese momento no quiso palabras, nuestros cuerpos callados hablaron más fuerte que cualquier sonido que se haya escuchado. El lenguaje fue el movimiento. Las emociones no silenciaron las memorias grabadas en nuestros pulgares. No necesitamos puntos ni comas, olvidamos el abecedario y a las cuerdas vocales les faltó el aire. El tacto tradujo lo que de nuestras almas desbordaban y dictó lo que tanto queríamos decir.

Creamos recuerdos parlantes por si nos despertábamos, porque no sabíamos cuánto duraría ese momento y no queríamos volver a perder el tiempo. No sé si volverá a pasar, no sé si hoy al dormir estarás allí, pero si no es así dejamos un atajo.

Volvamos a escucharnos, sintámonos al tocar la punta de nuestros dedos, pues allí está lo que expresamos en silencio, allí está lo que a las palabras no les alcanzó nombrar; allí está lo nuestro.

-Amarela-

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Duele

A veces el corazón duele
Sin razón
No hay ningún motivo

Solo duele

Tienes un sentimiento de plenitud
Al fin te sientes dichosa y amada
Sientes que alcanzaste el paraíso

Pero llega esa voz que asusta a tu niña interior
Esa que siempre dijo que no eras suficiente
Esa que se empeñó en hacerte sentir miedo

Y lo logra una vez más

Y te sientes indefensa
Y vacía e incompleta
Inútil por momentos y asustada todo el tiempo
¿Qué pasa si tiene razón?

Si de verdad no mereces nada
Si después lo perderás todo
Y volverás a quedarte rota

Entonces las viejas heridas vuelven a doler
Solo eres una niña llorando abrazada a la almohada
Esperando que pase la noche oscura y llegue la madrugada

Deja que el dolor te llene, solo espera
Que las lágrimas laven las penas
Siéntete desdichada
Quizá mañana todo se vaya
Y puedas volver a sonreír


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Un tornado en el pecho

Siento un tornado el pecho que alcanza velocidades que aún no entiendo. No sé que tantas cosas se elevan; la trayectoria cambia y las sacude de un lado a otro, desacomodando abruptamente todo. Gira y gira y no para de girar. No sé cómo se para un huracán.

Lo que veo es mis pensamientos incontrolables subiendo y bajando en el mismo sitio. No sé si es la decisión que debo de tomar o el miedo de no saber qué hacer cuando la tenga en mis manos. No sé si es el temor a la independencia y verme sola. No sé si estoy escogiendo arrebatadamente o si el caos de este ciclón no me deja ver con claridad y me empuja a decidir ya.

Dicen que si logras entrar el ojo encuentras calma; busco la forma y deseo ese momento de paz en el que pueda cuestionar, hablar tranquilamente y saber lo que debo hacer. Lo intento, pero no llego; no logro cruzar y en el transcurso me golpean los miedos, las dudas, el temor a fracasar, y lo hacen fuerte.

Por eso escribo esto, talvez las palabras no tienen ese poder, pero sí logran abrir el camino para llegar a donde hay tranquilidad. Sé que no estoy sola, aunque así me sienta, solo quiero sentarme y que alguien me diga que llegaré y lo haré bien.

Uso las letras para decirte que te necesito, que necesito que pares este tornado que me revienta en el pecho y me moviliza. Necesito que me tomes de la mano y te sientas a mi lado, que juntos encontremos esas respuestas a las miles de interrogantes que revolotean en este instante.

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Recurrente

Eres ese pensamiento que me acompaña

Caminas a mi lado
Me tomas de la mano
Susurras palabras hermosas

Sonríes tan lindo

Aún sin verte, me alegras el alma
Tú, mi pensamiento recurrente
Mi pensamiento favorito

Que siempre me acompaña

Dijiste que estarías siempre
Y no sabías, que aún sin estar presente

Cumplirías
Porque estás en mi corazón

Y tu recuerdo brilla en mi pecho
Y me llena de calma

Porque eres

Ese regalo que recibí cuando menos lo esperaba
Tú, mi amor
Tú, mi pensamiento favorito

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El recuerdo al que le temo

El roce de tus dedos sobre mi mano, tu mensaje tan oportuno, mi desesperación por no volver a creer que el tiempo perdona, y mis ganas de confesar lo que por años te he guardado. 

Saber que te irás, que no sabré si volverán a pasar otros cuatro años para tenerte de frente y que me quieras hablar.

Y corro. Te busco por todas partes, no quiero perder mi oportunidad de decirte todo lo que repasé cada noche, antes de cerrar los ojos. 

Quiero verte y con un beso sabrás todo lo que he callado, con un abrazo te pediré perdón por el pasado y quizá , por fin, nos digamos adiós y seguiremos avanzando. 

No recordaba la fecha; la olvidé todos estos años, seguro por el dolor que causa, porque todavía arde esa tarde que nos vimos por última vez. 

Me negaba, porque es el recuerdo al que más le temo, al que más le huyo, al que más ganas me dan de borrar y no haberlo conocido.

No supe el porqué soñé, sentí y viví lo que arriba escribo, no supe porque esa los días se sincronizaron , hasta que comprendí que el 27 de enero fue cuando te perdí.

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