Siempre es bueno compartir, hoy he decido compartirme y, antes de que pueda malinterpretarse (cosa que mi mente nunca duda en hacer), explico el hecho de compartirme: darme a conocer en lo mucho o poco que pueda expresar entre estas líneas que concretas o no puedo asegurar que me nace y emociona.He creído que compartir es primeramente una acción y decisión que empieza con o sin voluntad pero al final es un regalo de dos vías, yo por ejemplo comparto lo que hasta el día de hoy considero ser para recibir lo que sea que provoquen mis letras.
Como lo es con todos los placeres de la vida este en particular, el escribir, lo hago en desorden, así que no expondré mi vida cronológicamente.
¿Morena? Sí, por qué no empezar con ese adjetivo que me describe y me sienta bien. Puede parecer egocéntrico pero confieso que soy un ser en donde interiormente existen más cosas por los demás que por mí misma. Guatemalteca de origen, Scout desde hace ya 7 años (de mis mejores regalos sin merecer), dicen que quería volar entes que gatear, estoy segura que desde ya se dejaba ver mi impaciente manía por estar más y más allá, lo que me hace afirmar que hasta el momento quizá sea un habito mal manejado.
Amante de las estrellas, el agua, arboles, limones, chicles, romances, fiestas, música, libros y el arte en cualquiera de sus expresiones.
Ser mujer me hace sentir agradecimiento profundo por quien sea que haya sido el ente que decidió que así fuera. Ser mujer es mi arte.
Con 19 cortos años, un poco oscuros pero para nada mal gastados, soy una estudiante de leyes más a la cuenta, con suerte soy una universitaria en este estúpido y mal estructurado país que cada día entiendo menos no porque no se pueda sino porque como muchos me gana el desvalor por no hacerlo y solo vuelvo a caer a la idea de que lucho por algo que tal vez solo unos pocos puedan gozar.
Siendo la mediana entre tres hijas sé decir que soy “lo mejor del sándwich” siempre me he preocupado y preguntado por qué es lo que hace que mueva y quiera estar en donde quiero estar, pues les comparto : mi familia que es mi tesoro y aunque no soy de esas mujeres que se ven en una familia la mayor parte de sus días cuido y defiendo a la mía como a nada (tal vez porque sé que es la única que pueda tener) eso me hacer reír y reír con tanto sarcasmo.
¿Reír? Otro de mis placeres desordenados
Sigo siendo aprendiz de mi misma más que de los demás, porque aunque no lo quiera aceptar, mi sombra es la única que no se va, la única que me sigue, la inalienable compañera, la única que se queda cuando todos deciden decir solamente “ya va pasar”.
Tengo intima sinceridad e imposible seriedad, una por auto disposición y la otra casi por obligación.
Plenamente consciente estoy que mi relato de mi misma no termina acá, pues espero que en cada próxima letra o párrafo compartido en este espacio, puedan ampliar un poco más el concepto de mí.
Y termino así gustosa de compartirme entre líneas y entrar sus pupilas sabiéndome imperfecta y mutilada por errores, errores que agradezco a la vida, la vida, la vida ese misterio eterno o no eterno, OK luego hablare de la vida y el misterio que representa para mí o el misterio que soy en la vida o no sé, es normal en mi un juego de palabras.
Mi auto descripción termina acá, en donde sentada estoy perdiéndome entre ruidos y sonidos, sonidos de Coldplay, calle 13 o algo tan sensible como Beethoven y ¿ven? Sin pensarlo ya compartí algo más.