Escribología

Estudio de La Luz

y hay franqueza en la forma en que La Luz rebota sobre su piel

esa cáscara suave, reluciente y gentil

ofrece su tibieza y reluce colores rebuscados

conforme penetran y chocan más profundamente

las luces avistan la complejidad de un caleidoscopio

y mientras rebotan de vuelta a las pupilas propias

los colores se dividen en colores y los colores en colores

la propiedad reflectora busca abrigarse en los ojos

ahi exprimirá hasta la última gota del fenómeno

entre contrastes y combinaciones caprichosas

se crea una imagen amplia de esa esencia

eso si…a veces golpea con cierta violencia

encontrar entre el llamativo haz de luces

colores propios con los que no has hecho las paces

caricaturizados o no, han de venir de algún rincón

puedo golpearlos de vuelta con la misma violencia

o aceptarlos con benevolencia

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Algo Clásico

No, no me perteneces.
Aunque luchemos por días buenos no podrás quedarte conmigo hasta que seamos viejos.
Podremos dar pelea por amarnos, pero no llegaremos a vivir en total esa palabra.

“Amarnos”

Habrá momentos que hasta juraremos por nuestra vida misma que vamos a luchar por el sentimiento…
Pero No me perteneces, solo estamos maquillando el sentimiento.
Solo somos dos cobardes que no se atreven a renunciar.

De momento es especial el sentimiento
¿Que nos queda entonces?
|| Vivir el sentimiento||

Es clásico vivir amando así.

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La vida resumida en números no vale la pena

y si insistes en contar confirmas tu deuda

al final de tus días te conviertes en un número

gloria a tus queridos si todos los demás desaparecen

gloria si es lo que menos recuerdan

gloria si muchos números aparecen

gloria…gloria…gloria…

si haces bien la cuenta, lanzaste los números al aire

te regresaron y de uno en uno se desgastaron

agrediste con números e igual números te dieron

con la violencia de un disparo miles de números cayeron

desde tu nacimiento hasta tu lecho de muerte

y desde entonces vives entre números

en una matriz de números que no son más que gotas

de sudor, de adrenalina, lágrimas…

dolores de espalda, gritos, enojo, frustración, pérdida, duelo…

los mágicos números pasaron a significar muy poco y en muy poco tiempo significaron todo y muy a menudo el pensamiento surgió:

«la vida son números»

al final puedes dedicarte a contar los números y para cuando hayas terminado

tu muerte estará tocando a la puerta

avientes los números que avientes

que le vomites en su vestido negro…

verás…

que los números solo son valiosos en nombre de todas las cosas que no son números

tal cual los números que representan ovejas

porque sino…¿qué cuentas? ¿sólo números?

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Poema caprichoso

Princesa consentida para siempre

redundando privilegios de responsabilidad, de billetes

privilegios sexuales, privilegios orales, mentales

no quiere tener un juguete nuevo

el juguete nuevo habla, no, balbucea

el juguete nuevo babea, lloriquea

el juguete nuevo quiere ser importante, importante como ella

ella quiere ser la princesa siempre, dicen:

que con el vientre plano, el trasero esbelto, el cabello suelto

y le besan la frente, y le dan lo que quiere

y ella repite, que la muñeca no quiere

el mundo en caos no comprende y calcula

¿cuánto ha de recibir para poder dar su vida?

para que en lugar de ser la princesa misteriosa llena de letras y caprichos, olvide sus letras y cumpla con caprichos ajenos

cuando se vea al espejo, ya no será la princesa dorada, porque no hay más princesa dorada que la que se pone primero a sí misma y esta…ya no se reconoce a sí misma.

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Aún no

¿Cuántas veces tengo que pedirle a la vida que aparezcas?

Siempre intento burlar al destino y a quien encuentro tocando mi puerta no eres tu, es la soledad, la respuesta negativa a mis preguntas, lágrimas y las palabras de siempre «aún no».

Aún no vienes y te espero

Aún no te he visto y te miro (conmigo)

Aún no se tu nombre y lo suspiro

Aún no te conozco y te quiero

¡Ven! grito y un eco me responde «ven»
como si estuvieras al otro lado del precipicio del que estoy a punto de tirarme para ver si te acercas y me salvas.

Aún no apareces. Ven, por favor.

-Ragek

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Las caras del amor

¿Cuántas caras tiene el amor?, ¡Cuántas caras tiene el amor!

La diferencia, como en esa oración, pueden ser insignificativas a simple vista, pero a profundidad, abismales.

¿Cuántas caras tiene el amor?, si la pregunta me la haces a mí, mi respuesta siempre va a ser que una, sí una.

Una porque el amor no puede ser de dos versiones, no puede serlo porque cuando se ama se ama de una manera: bonito.

Si tuviera dos o tres, dejaría de ser amor, porque este no condiciona, solo ama, quiere, abraza y besa el alma.

Entonces digo, ¡Cuantas caras tiene el amor!, en modo de expresión, de asombro, alegría o quizá ironía.

Porque entonces pienso, el amor tiene caras. Tiene las caras de mamá y papá viéndose, de mi perro cuando me ve llegar a casa, de mi novio al verlo escribir, de mis hermanos al comer helado, de mi maestra de inglés al escucharme hablar fluido.

Entonces, ¿el amor cuántas caras tiene?

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Intercambio de corazón.

Quisiera poder evitarte los dolores del corazón, poder alejarte de todo aquello que te daña, evitar que broten esas lagrimas de tus ojos y quitar la tristeza de tu mirada encantadora.

Poder cambiar tu corazón por el mío, créeme vida mía, tendrías un corazón sin sufrimiento para poder llenarlo de risas, amor y alegrías. Hacerte sentir este inmenso amor que guardo dentro de mi por ti.

Darte todo el amor que tengo guardado para ti, ser fuerte cuando lo necesites, y entregarte mis alegrías para los momentos de tristeza, regalarte mi compañía para los momentos de soledad y desesperación.

Que por fin supieras que por tus ojos me desvivo, que con tu sonrisa me enamoro, que por ti mi corazón se acelera cuando te ve venir, que mis ojos brillan, que por ti suspiro, sueño y me desespero.

Amarte en los momentos en los que ni tú te amas, apaciguar tus enojos y frustraciones con besos y dulzura, reparar los pedazos de ese corazón roto y desesperado. Ser el bálsamo para tus heridas y la cura de tu desamor.

Quisiera poder intercambiar tu corazón por el mío para poder así repararlo amor, pegar las piezas rotas y cuidarte como a tu corazón por que tú eres mi vida y mi alegría.

Tú que me alegras la vida y me sabes a dulzura…

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Mundo perfecto.

Caminó hacia la mesa en donde tenía papel y su máquina de escribir, pensaba elaborar una carta para su hermana menor mientras encendía un cigarro; uno de esos sin filtro, sus favoritos.
Acercó un cenicero antiguo y comenzó a teclear con mucha fuerza: «Hay mucho que quiero contarte, mi empresa es un éxito rotundo por fin he logrado lo que siempre he deseado una casa, un par de carros; mi esposa y mis dos hijos están muy bien ahora».
Encendió otro cigarro y continuó: «Espero que esta carta llegue muy pronto, no resisto las ganas de hablar con tigo, sabes creo que por fin he logrado la vida perfecta de la que hablábamos
cuando éramos pequeños querida hermana ¡ya quiero verte!»
Una voz de mujer resonó en la casa: ¡Vamos! gritó con gran regocijo. Entonces él escribió de prisa:
«Justo ahora llevaré a mi hermosa familia a pasear, te quiero». Mientras salía de prisa pensó: que
bobo soy, escribiré todo otra bes mañana.
Lamentablemente el mañana no llegaría, pues todo era un delirio creado por él, nada era real
desde aquel día que sus neuronas se habían convertido en un amasijo de carne, en una maquina
diseñada para matar, en un demonio que lo obligó a asesinar a sangre fría a su familia…
Y rompió en millones de pedazos su pasado, presente y futuro, y aunque en su mente aquel día, su
último día feliz, se repetía, el infierno del manicomio y la verdad lo consumía y provocaba que su aliento, su vida, se apagara muy tortuosa y lentamente…

PL

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Querías

Pensaste saber lo que querías

un sentido de pertenencia

un espacio al cual llamar hogar

raíces para asentar

firmes y robustas

Esa atadura tan segura

tan fuerte y cómoda

que no te dejaba caer

pero tampoco te dejaba volar

Ahí estabas, estática,

pero segura

Un árbol que no tuerce

Un faro que siempre alumbra

Apagaste todas las luces, cada estrella

Pensaste y añoraste con todas tus fuerzas

saber lo que querías

Pero no paraste a escuchar

Los susurros farfullantes

confesando con ternura

un secreto retumbante

un peligro impresionante

Como dulce néctar, la savia

alimentó el fuego interminable

Pero el tronco era fuerte

Solo dura marca fue evidencia

Del castigo que con látigos ardientes

quiso demostrar un alfa, un omega

Y detenerte eternamente

entre sus ojos, entre sus dientes

No era lo que querías

Ciertamente no era lo que querías

Y ahora que te das cuenta

solo queda remediar

esa roca inmovible

en el largo camino a trazar.

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Verbo en pasado

Te extrañé, te extrañé despierta, dormida, triste, alegre, sola, acompañada e incluso estando enamorada.

Juro que extrañé la temperatura de tus manos, la profundidad de tu mirada, la altura de tus sueños y el silencio de tu oídos.

Estoy consciente que extrañé la seguridad de tus palabras, la convicción de tus pies, el enredo de tus pensamientos y también la delicadeza de nuestros ayeres.

¿A caso esto puede ser verdad?, ¿puede extrañarse todo eso de una persona?, era lo único que me pasaba por la cabeza a las dos de la madrugada, cuando mis pies solo querían responder a tu voz.

El insomnio me supo guiar, incluso más que la bíblia, y con los ojos cerrados, aunque no dormidos, y los pensamientos más vivos que cuando la luz alumbra, me dijo que sí, que todo pudo ser verdad.

Y era así, porque el verbo había estado en pasado todo ese tiempo. Yo estaba en el pasado contigo y no acá, de donde me merezco, solo conmigo.

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