Escribología

Una disculpa

porque le gritaba a la amena conversación del reloj

porque no aprendí a armar rompecabezas de mil piezas

porque mi sed era ambiciosa y yo era sedienta

porque en el espejo miraba un vacío siempre

porque quería transportarme en el tiempo

y dejarte solo en el pasado y yo en el futuro

porque quería manejar a mil kilómetros por hora

el hermoso carruaje de madera que es la vida

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menester es el tiempo

Una pieza sobre otra apila

otra vez, coloco y coloca

rompe, corta, cose y deshila

y el reloj me está volviendo loca

¿Qué dice la reina en su trono?

¡que vaya más rápido mija!

que en la lentitud no hay decoro

que la aguja del reloj es lija

que le desgasta su cachete

¿Cómo qué se enferma por ir de prisa?

que llegó a oficial por cadete

a su rapidez normalidad bautiza

y ahora…logrando llegar a medio camino

nunca hubo paro, sólo paso lento

no hubo gloria si no hubo total culmino

y si no llego nunca al final del cuento

santos brincos que llegan al cielo

santa decepción que se ahoga en lágrimas

me tiro del balcón, me jalo el pelo

hay cero gloria en victorias mínimas

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Raíces de árbol robusto en concreto

se han marchado las palomas

su excremento aún limpio

aquí he estado en esta celda

que he pulido y abrillantado

aún espanto una que otra mendiga paloma…

¡es mía! ¡si que lo es!

aquí están mis libros, mis letras

pedazos míos regados por doquier

¡es mía! ¡aquí pertenezco!

he quebrado sus huevecillos

he limpiado el polvo en los vidrios

y he despilfarrado más tiempo que vida

en un nido que mi olor guarda

anidando…anidando…

soy el alma de mi espacio

y suya me he vuelto

ni un centavo me ha robado…

pues con mi alma he pagado

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Esa tarde

Si lo pienso un poco
Puedo decir que esa tarde
El cielo también estaba triste
Recuerdo que llovía
Y hacía frío

El viento soplaba como tantas veces
Y ese pequeño árbol
Apenas nos cobijaba
Pero ahí estabas tú
Con tu sonrisa
Aguantando ese clima, por mí

Por robarle unos minutos de magia
A la eternidad
Ahí estabas, como nadie había estado jamás
Y recuerdo que el cielo lloraba
Tal vez sabía que era el inicio
De ese final que destrozaría mi alma

Esa tarde que prometí saltar en cada charco
Esa tarde en que el cielo lloraba
Y tú sonreías
Y quise abrazarte y apenas pude rozarte
Y quise robarte más tiempo
Y nuestros minutos se acababan

Créeme, ahí supe que no podría olvidarte
Ahí supe porqué algunas canciones suenan tan tristes
Ahí descubrí cuál es el origen de todos los poemas
Supe que el amor no llega a primera vista
A menos que veas un poco más

Supe que tus ojos escarbaban en mi alma
Y quisiste saber de mí
De mi vida, de mis cosas
Y no sabías
Que en ese momento todo regresaba a ti
Y no sabías, ni supiste nunca
Que desde esa tarde mi corazón fue sólo para ti

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nefeliba-té

mientras me bebía el té

en una taza de porcelana…

ese famoso…mascullo de madre

con dos cucharaditas de azúcar

que te deja un toque amargo en el paladar

¡Pero el té no se enfría!…¡pónle hielo!

¡sópla! ¡mueve de una taza a otra!

mientras nubarrones en el cielo

aletargados se amontonaban

el sol les abrazaba con su panza alumbrada

¡a la otra no le pongas tanto tiempo a calentar!

¡ponle un platillo debajo!

y entonces el sol lanza un ultimo aliento naranja

y que luego rojizo resplandece hasta que muere

¡dame tu plato, que se juntan más!

¡pero con cuidado con la vajilla preciosa!

finalmente tonos más fríos se apoderan del algodón flotante

y el protagonismo se vuelve gris

justo cuando empieza a perder relevancia…

¡creo que se va caer ahí!

¡es muy delicado, habrá que usarla muy poco!

¡envolverla en papel y no dejarlas a la mano!

un pequeño punto de resplandor empieza a lucirse

tan puntual, tan precioso…

mientras el cielo se limpia se aparecen más destellos

¡no ahí no lo pongas! ¡puedes pasar rozando!

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A la mujer de mi juventud

Cualquier hombre de mi edad (42) se siente tan vivo y tan joven cuando a su vida llega una mujer como tú (25).

He decidido llamarte la mujer de mi juventud porque con vos he vuelto a sentirme ese jovencito sin experiencia que era hace 17 años.

Me llenaste de tanta vitalidad, me retaste a descubrir un lado que viví muy rápido y no tuve tiempo de deleitar.

A pesar que lo nuestro no tiene título ni sentimiento, me haces sentirme tan vivo y despierto.

Contigo aprendí a suspirar cada vez que imaginaba esa silueta de «mujer a medio hacer». Cada momento que te pienso alucino con esa boca que me es ajena y con esa mirada que me hacía fantasear tantas veces.

Desde que te ví aquella vez en 2015 no pude dejar de pensar en el día que acariciara tu cuerpo, besara tu piel y me perdiera en tus vaivenes.

Solo tú sabes cómo llevarme al paraíso y al infierno en el mismo instante. El camino hacia el deleite y la perdición de mi propia voluntad solo está en tu entrepierna.

A la mujer de mi juventud…

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Registro de pasos

¿y si nuevamente nos topamos con rastros de senderos ya pasados?

o, ¿es que nunca salimos del sendero en forma de espiral, y nos acercamos cada vez más a su centro?

¿Cuántas veces tendremos que pasar por el mismo punto y volver a instruirnos?

Estamos condenados a vivir la espiral, pero no a como vivirla

y si calva es la cabeza del ángel al que le dibujo rizos

y si es una pobre alma que ha volado en círculos por la eternidad

volverá a toparse conmigo por el mismo sendero y recordará

que si infinita es su vida, infinita es la espiral que recorre

y su dios la ha recorrido igualmente, solo miles de veces más

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Dime

¿Dime qué es la conciencia, la moral, la razón vrs la felicidad y el amar con libertad?

Yo dejé de creer en eso hace mucho tiempo…

Porque cuando creí en eso no llegué a ser más que un conato de algo que no era ni humano.

La moral se volvió Soledad, la razón se volvió sistema y la conciencia se convirtió en la voz que me decía «jamás un sueño será realizado».

Los días que entra el miedo y la duda mis piernas tiemblan, mis palabras flaquean, mi temor me domina, se cae mi camino y se hace sendero pedregoso, caigo y sangro… llueve fuerte con truenos de palabras que hieren.

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Las ganas

Las ganas de hablarte y contarte todo lo que ha pasado desde que me borraste de tu memoria están presentes.

A veces pienso que me encantaría escucharte hablándome de cómo conociste a quien ahora levanta tu sonrisa en esas madrugadas de soledad, o de tus días frente a la cruda realidad de esta sociedad. ¡Ay, cómo disfrutaba tus palabras, quejas, tu pasión, temor y compromiso con siempre ser mejor; incluso en esos meses que ni tú lo podías notar.

¿Cuánto has aprendido?, ¿cuánto has sanado?

Me encantaría compartirte que cada día escribo y estoy orgullosa de lo que publico, de lo que guardo en estas páginas de una vieja libreta, a pesar de que sigo con eso de no creer mucho en mí.

Quisiera decirte que también tuve a alguien que me sostuvo cuando por ti me derrumbaba, pero que ahora se fue. Sí, decirte que me siento sola y me da mucho miedo.

Desearía poder llorar contigo la partida de mis padres y patalear unos minutos  por lo difícil que es vivir sin ellos, para que luego con tu mirada sincera y tus abrazos tan plenos me dieras un poco de paz.

Pero hablarte y ponernos al día sería peligroso porque las cenizas aún queman, o ¿no? Puede que no pase nada y solo volveríamos a ser buenos amigos. No lo sé, pero sí sé que en dos días se cumplirá un año desde que hablamos por última vez y yo sigo extrañando nuestras tardes de helados, compartir música (sigo agregando canciones a una lista que hice por ti).

Ya sé, ya sé, es tarde, muy tarde, pero esta noche quiero dejar plasmadas mis ganas de llamarte amigo y sabernos.

-Amarela-

*29 de marzo de 2019

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No se necesita

¿Cuándo nuestra posición privilegiada nos otorgó un pase libre para criticar desde una voz “experta”?

Es cansado leer tanta falsedad y superioridad a cada instante, en fragmentos tan pequeños; que para explicar su tesis, argumentos en contra y su conclusión redactan un hilo lleno de su “humilde” opinión.

Alardear de lo “bueno” que son para un análisis de una imagen, un texto, una noticia; lo “excelente” que son como investigadores, como médicos, como periodistas y artistas, enferma.

Succionadores de energía son estos que por tener 5 mil seguidores se sienten con el poder para hablar sin conocer el contexto de la situación de la que tanto critican.

En esta era digital se ha desvanecido el principio de escuchar antes de hablar, de conocer y leer sobre las partes y luego presentar un criterio global. Pero lo que sucede ahora es una carrera por ver quién es el primero en martillar a alguien y cuántos más citarán su pronunciamiento. Claro, con todo el respaldo de su miles de “amigos” desconocidos.

Ilusionistas, magos de apariencias, eso es lo que habita en las redes sociales. Las sonrisas fingidas, con los filtros que transforman el rostro en uno que nunca se ajustará a las verdaderas facciones con las que se nace. En esas largas jornadas de ejercicio para tener el cuerpo perfecto gritando a los cuatro vientos de la pantalla que están siendo productivos. O qué decir de los cientos de panaderos que surgieron en estas semanas. Pero, ¿todo esto les mantiene el ánimo? ¿Los hace felices?

Dónde dejamos a los más compasivos seres humanos, que cualquier acción de caridad que hacen lo deben lucir como si fuera la medalla de la bondad. O aquellos que les pica la garganta por criticar, pero no para darle el brazo a quien lo necesita.
No necesitamos su inteligencia, su egocentrismo, su vida perfecta, su desesperación en el encierro, su falsa caridad. Eso no mejora la situación al contrario drena cualquier destello de mejora anímica que el día presenta. Realmente estoy harta de que se roben mi paz.

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