Escribología

Licenciatura humana

No hay nada más honesto

que un universo sin secretos

un simple plan modesto,

francos sus versos escuetos

las mejores suertes recibo ingrata

y cada las recibo inconsciente

examino y la inconformidad remata

así cálculos escapan de mi mente

la buena racha no legitimiza

mi canto lluvioso y absurdo

!Mira! La suerte le victimiza

y le abraza con su brazo zurdo

el caos le observa con cinismo

mientras ordena con su campanita

poner orden al vacío es vandalismo

escupe con ironía en su locura escrita

Estándar
Escribología

Implacable

Estaba segura de haberle oido moverse, arrastrarse en mi cuero cabelludo. Primero sólo sospeché que me había imaginado que algo estaba caminándome, aún así, pasaría mis dedos exhaustivamente, por cada rincón posible. Busqué y busqué hasta que !Al fín!, pude confiar más en mis sentidos y me convencí de que había escuchado que se arrastraba entre el algodón de mi almohada a lo Horacio Quiroga. No era hora aún, no vería sus patas aferrarse y a su cuerpo hinchado de sangre…

Pasé días buscando detrás de mi oreja, retirando cualquier basurita de mi cabeza deseando que finalmente, encontrara a la desdichada. Revisé las orejas de mi perrita constantemente, le pedí a Mariela que me revisara la cabeza. La desdichada estaba convencida de que jamás la encontraría, pero soy implacable y he logrado sentir su duro cuerpo, ver sus patitas moviéndose, tomarla en mis manos sin miedo, examinar su ahora cadáver, sin que sea muy evidente para nadie más, claro. La he dejado en un rincón de la mesa, la he observado con curiosidad, con repudio y con orgullo un par de minutos por al menos 3 días.

He repasado los acontecimientos y la he escuchado por fortuna porque ultimamente me he negado a dormir temprano, !vaya comodidad la que tenía! cerrar los ojos y pretender que sus pequeñas patitas asquerosas no se arrastraban cerca de mí. Desdichada desde que supe que la buscaba, estaba condenada a que la encontraría.

Estándar
Escribología

Crónica de un momento

Lo vi por la ventana aleteando rápidamente

sigilosa me aproximé y su aleteo era más sonoro

el milagroso néctar era ahora anzuelo

me aproximo, y yo admiro con gran decoro

hay musicalidad en el aire que empuja

y se adhieren a mis ojos sus colores cual diamantina

atrapar el momento escurridizo se hace deseo

en un parpadear es ahora una despedida

en el aire acaricio sus plumas desdibujadas

en un parpadeo más solo me he quedado con su dibujo.

Estándar
Escribología

Adiós

Fue un noche fría cuando por fin te dejé ir
Lo tenía a él en mi mente y en mi corazón

Pero en algún resquicio del alma aún palpitaba tu recuerdo

Y mi corazón aún quería sentir que latía para ti
Pero esa noche la razón tomó el control,

No podía desgastar más madrugadas pensándote

Esperando por aquello que nunca sería para mí

Gritando en silencio tu nombre
Rogándole al amanecer que te guiara de vuelta a mí
Ya no podía con tan poco amor
Tan poco y tan malo

De ese amor sin ganas y lleno de afanes

de lágrimas amargas

Así que esa noche,

Mientras temblaba de frío

Pude finalmente decirte adiós,

Estándar
Escribología

De nuevo

… aquí estoy de nuevo
Con mi mente paralizada,
Con mi corazón doliente.
¿cómo es posible que pueda auto dañarme con mis pensamientos tan podridos?
¿cómo puede uno mismo echar raíz del pasado en el corazón?


… aquí estoy de nuevo
Recordando los días soleados y las noches de frío,
Cuando los pensamientos se alimentaban de inocencia y el corazón echaba raíz con la gratitud.

Estándar
Escribología

Despedida

Debo confesar que me costó un poco dejarte ir
Despertar sabiendo que ya no eras mío
Que llegara la noche y no poder escuchar tu voz antes de dormir
Me acostumbré a ti
A tu forma de querer
A la incertidumbre
A los pensamientos tristes que me invadían cuando pensaba en ti

Qué poco me quise por hacerte sentir completo
Te di todo y nada fue suficiente para ti
Siempre pedías más
Siempre creías que merecías más
Y yo siempre dispuesta a complacerte
No me di cuenta
De cuándo perdí tanto el rumbo

Pero al fin puedo decirte adiós
Decirte que nada queda en mi para ti
Que ahora que llamas mi corazón ya no se desboca por ti
Dejé de esperar tu cariño a medias
Y dejé de desearte con locura (al fin)

No te guardo rencor
Debo agregar que fue lindo mientras me lo creí
Y me sentí dichosa queriéndote
Deseo que alguna vez puedas amar con el corazón en la mano
Que dejes los latidos en cada beso
Y que sonrías al verte en otras miradas
Te deseo dicha y montones de felicidad
Te digo adiós,
te quise, mucho
Hasta siempre

Estándar
Escribología

Otra Navidad

De nuevo diciembre. Otra Navidad que llega con todos los recuerdos; con los días que pasamos juntos. Cada año con nuevos detalles y al mismo tiempo va borrando otros. Esta vez, no pude recordar algunas frases. No supe qué pasó luego de que sostuvimos la mirada. Recuerdo el beso en el hombro izquierdo, ese no se ha ido. Es más, volvió a dejar la suavidad de tus labios en mi piel, pero ya no están tus palabras. Creo que esas memorias están llegando a su fecha de caducidad.

No olvidé la ropa que usaste, el papel en el que envolví tus regalos, los calcetines con los que recibiste las 12:00, un poema que escribiste y sentí tan mío, ni la foto que te envíe. Puse a prueba a mi mente, y esas pequeñas partes siguen intactas, pero al volver a tus palabras, tu rostro, tu cariño, solo encontré un gran vacío. El tiempo te empezó a borrar. 

Me da miedo revisar de nuevo y pensar que no fue real. Me pregunto si el próximo diciembre habrá algo que revivir. No lo sé. Lo cierto es que me sigue siendo imposible no pensarte cuando se acerca la Noche Buena, los días previos y los días que le siguen. Aún me arde el no poder desearte paz, amor y un abrazo que te renueve, como lo hicimos años atrás. 

No dudo que fue así, que recibiste el 25 con los brazos que escogiste, con las personas que más amas y que te acompañaron en este año tan raro, confuso pero revelador. Estoy segura que no faltó el puré de calabaza que un día me describiste tan bien, que no he podido dejar de saborearlo, aunque nunca lo haya probado. Sé que hubo tristeza por las sillas vacías, por las ausencias no pedidas, pero también sé que te rodeaste de los que importan. 

Aunque hoy no es Navidad, no quise dejar de pasar y decirte que allí estaba yo, despidiendo el 24 y deseando que estuvieras feliz, que el pasado no se asomara esa noche ni las siguientes, y que no existiera más el rencor sino que lo hayas sustituido por el perdón. Quise que tuvieras un momento de tranquilad y gratitud. 

Ojalá haya sido así porque tú te lo mereces. 

Ojalá el valor que hoy me falta, a ti te sobre y un día pases a saludar. 

Feliz Navidad, viejo amigo.

Biffy.

Estándar
Escribología

Lo que nos hemos enseñado

Me hiciste soñar, creer y crecer, me obligaste y después me enseñaste.

Me enseñaste que lo negro también es luz y que en el fondo la esperanza es sobresaliente; que aún con los ojos llorosos el corazón puede ser valiente, rudo y capaz.

Te mostré como se sobrevive a las adversidades, que un encierro no es capaz de detenernos y que las enfermedades, aunque nos quiebran, nos hacen más unidos, y luego fuertes.

Nos explicamos qué es lidiar con tantos sentimientos, qué se extrañar a los que más lejos están, pero también a los vecinos, a la señora que toma el bus todos los días en la Petapa y al que vende jugos frente al trabajo.

Y logramos salir triunfantes, con el alma un poco rota, pero con la fuerza de reponerse cada día, viendo hacia atrás como un aprendizaje y hacia delante con añoranza.

Querido 2020, me hiciste pedazos y te hice el más odiado, pero nos enseñamos que toda la mierda del mundo no es suficiente para que el mal olor se nos impregne.

Estándar
Escribología

Sentido.

Tengo ganas de ser como los otros, pensar como ellos, decir lo que dicen, actuar como ellos actúan.

Tengo ganas de ser igual, de no ser diferente, de no ser como soy. Pero no puedo, es impocible, es difícil.

Y lo intento a menudo pero no puedo, no los entiendo, no comprendo como cambiar, como ser diferente no encuentro sentido a nada.

PL

Estándar