Recuerdo la primera vez Que en mi camino te encontré Tu sonrisa radiante Tu mirada seria Cómo latía el corazón Y cómo se estremeció el alma Sentí que te conocía Desde hace muchas vidas Que estaba destinada a encontrarte, Quizás en mi vida pasada Fuiste el amor de mi vida Quizá dormí abrazada a tu cuerpo Y vi tu sonrisa cada mañana al despertar Quizá nos prometimos amor eterno Quizá no queríamos soltarnos jamás Dime amor ¿En cuántas vidas te he amado ya? ¿Cuántas nos faltan aún? Si aún nos falta tanto amor y se siente como si una vida no fuera suficiente para ver tu sonrisa como si una vida no fuera suficiente amor, para amarte
Archivo del Autor: Karen Juarez
Libre
No entiendo cómo has llegado libre
hasta este punto de tu vida,
si yo pudiera, te encerraría entre mis brazos
y pintaría tu sonrisa cada madrugada,
juntaría mis pies con los tuyos
bajo las sábanas
y te diría que dormir sobre tu pecho
me parece el paraíso
Es que tu mirada invita a soñar con cosas imposibles
si yo, que me negaba a creer en el amor
caí rendida a tus encantos
Y tú solo vas por ahí dejando tu marca
hablas, sonríes, acaricias, besas
y dejas el alma sedienta
Llegaste libre
y libre, me enamoré de ti
Desamor
No viste que su mirada se apagó esa noche
y ella, sin avisar, volvió a su eterna compañera,
la soledad
porque ella
era la única que siempre había sido consuelo
y calma,
la única que siempre abrió sus brazos para amarla
la única que no juzgó su pasado
y la dejó vivir con sus ansias y sus prisas
Borraste su emoción con tus palabras,
no pretendías herir
y rompiste su alma,
y huíste, al notar, que se había entregado a ti
pensabas que las cosas que toman tiempo son las mejores
no entendías que el camino se hace andando
y no sentándose a la vera
no entendiste que para ella el amor era aquí,
ahora
que en la vida, no hay tiempo para después
y así apagaste la llama
que en su pecho ardía por ti
y así apagaste sus ganas
de soñar con vivir contigo
un amor sin fin
Sueño
Como cada noche, estabas ahí
paciente, sereno
y eras una mezcla de ternura y lujuria
pleno de autocontrol,
y ahí estaba yo,
en la eterna espera
deseando que me despertaras del letargo
que me despertaras de ese sueño fatal
ese sueño,
que me decía que no pertenecías a mi mundo,
de ese sueño
que me decía que no eras para mí
Olvidaste
Fue una noche cómo la de hoy,
Mientras la lluvia caía,
Que viste mis lágrimas caer
Confundiéndose con gotas de lluvia
Resbalando frías y serenas
Fue esa noche
Esa noche en que olvidaste
Olvidaste las promesas
Olvidaste el amor
Te olvidaste de mí
Sí, fue esa noche
En que dijiste adiós
Sin que yo lo supiera
Que te marchaste
Con mi corazón en tu equipaje
Esa noche olvidaste
Que las heridas sangran
Que el olvido duele
Que duele cuando te abandonan
Que duele cuando te olvidan
Sí, fue esa noche
en que te olvidaste de mí
Suspiros
Dime que tú también has sentido
cómo se te escapan la vida
y el amor, de a pocos,
por medio de suspiros
suspiros,cargados de angustia,
suspiros de un corazón en agonía
suspiros que van cargados de dolor
es curioso, pensarás,
que cuando más amor sientes
más duele
que cuándo más feliz estás
más rápido se pierde todo
Los adioses llegan antes
el tiempo se va volando
hasta las estaciones pasan
y sientes la calidez de la primavera
y de repente estás en medio del invierno más helado
Por favor, dime que también lo has sentido
que no solo me pasa a mí
que a ti también, en un suspiro
se te ha escapado la vida
Pero, ¿qué sabías tú del amor?
Pero, ¿Qué sabías tú de amor?
En tu inocencia creíste que podrías
definirlo con una palabra,
creíste que era un sentimiento
que tú buscabas y que podías controlar
te reías de esos que sufrían
que lloraban
que celaban
y que incluso perdían el sueño y el apetito
por un amor
«Qué ilusos» pensabas,
«qué inmaduros son»
pero, ¿qué sabías tú del amor?
si pensaste que era un sentimiento controlable
manejable, moldeable
si no lo reconociste cuando llegó a tu vida
si no contabas con que unos ojos te robarían el aliento
que una sonrisa te haría perder la noción del tiempo
y que una voz, esa voz te desequilibraría por completo
Qué iluso ¿no?
por pensar que puedes evitarlo
por pensar que puedes manejarlo a tu antojo
por pensar que nadie romperá tu coraza
por creer que nadie podría robar tu corazón
Besos de despedida
No hicieron falta las palabras
tú y yo sabíamos cómo debía terminar esto
le regalamos algunos suspiros al viento
un poco de agua salada
y unos susurros al oído
Era una tarde cualquiera,
gris cómo siempre
algo tormentosa quizá
o quizás era el alma que relampagueaba
anunciando el final
Sé que ambos esperamos palabras que no llegaron
esas que ninguno sabía pronunciar
pero que ambos moríamos por escuchar,
y así se fue esa tarde de noviembre
que escribimos en el aire promesas
que jamás se cumplirían
Y así se fue esa tarde,
con un beso en la mejilla,
un adiós en la garganta
y las calles, esas nuestras calles
siendo testigos de nuestro final
Adiós
Dijiste adiós tantas veces
Que tus despedidas dejaron de ser importantes
Te fuiste sin alejarte
Me abandonaste mientras seguías ahí
Dijiste adiós
Esperando ver mis lágrimas
Dijiste, «quizá volveré»
Pero nunca te fuiste
No pudiste alejarte
No tuviste el valor
Dijiste adiós
Pensando dejarme rota
Pensando que iba a esperarte siempre
Pero no notaste
Que tu ausencia no me mataba
Y tu presencia no me emocionaba más
Yo te olvidé y te dejé partir
Y tú seguías ahí
Queriendo irte sin poderte soltar
Despidiéndote y volviendo siempre
Volviendo una vez más
Cotidianidad 2
Te enamoraste del silencio
De las horas que pasaban con prisa
Del olor que soltaba su cabello
Y del sonido de su sonrisa
Te enamoraste de las noches de luna
De los minutos que podías pasar a su lado
De las tardes tirados en el césped
Mirando al infinito
De su voz, del reflejo de su alma
Te enamoraste de lo que veías y tocabas
De todo lo que imaginabas
De los caminos andados
De las tardes grises
De la lluvia fría
Te enamoraste de sus labios
De lo dulce de sus abrazos
De lo cotidiano de su compañía
Y le amabas en cada suspiro
Y le amabas con cada respiro
Y le amabas en total libertad