Escribología

La caricia del mar

me entremezclo  con las partículas acuosas

cada una existe como acto solemne

por fuera existen tormentas tortuosas

por dentro existe una paz perenne

 

provocar una tormenta con un aleteo

y convocar así mismo un ritual ameno

es gracia de ese sutil escabroso meneo

¿es pericia noble o recelo del que me lleno?

 

¿y si parte de mí resiente la estrategia brumosa?

¿Y si arribando a la cima  me empuja al vacío?

¿será buena la apuesta de ser ponzoñosa?

¿verá el día el candor agrio con que te rocío?

 

arrulla aún la calma que iluminando partículas

se descubre en un panorama estrellado colorido

uno apacible… brillan ellas bellas y minúsculas

flotan agrupadas confundiéndose con campo florido

 

apuesto a que puedo contagiar la frescura

del candor que abrazo y te abrasa

¿que pasa si te conduce a la locura?

no, confío en que nada te amenaza

 

Este silencio es pensamiento pomada,

pica y come tu escudo y el mío

esa brasa se derrite en agua salada

déjate flotar en ella, abraza el vacío

 

Antes correría tras las olas entre las rocas

se escurrirían de entre mis brazos espinosos

de sus gotas tibias sólo me empaparían pocas

y con esperanzas rotas terminaría en sollozos

 

 

 

 

 

 

 

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La forma del abismo

flexible, se estira en tus adentros

acaricia cada minúscula estructura

puede gritar y puede callarnos

puede caerte como roca dura

 

te atrae con ameno abrazo a su interior

mas adentro aguarda monstruosa

cada prosa dolorosa con candor

cada ola que atrapa tempestuosa

 

el necesario torbellino abrumador

no tiene presentación más sutil

aceptado parte de sí y no como usurpador

es musical y es gentil

 

mientras flota por el aire espeso

atraviesa fuego y también agua

te embriaga tibio y húmedo como beso

y destuerce cada espina metálica cual fragua

 

Es pesado y ligero, te abraza y te abruma, te hace infeliz para que puedas vivir, iluminando cada partícula que llena el abismo…

¿Abismo?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El camino hacia adentro

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Huesudos corceles giran sin rumbo

se adivinan en el mismo punto sin sorpresa

danzan vivaces, sin encontrar fin al goce o al infortunio

salvajes. con la melena siempre altiva.

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¿Qué se toma cuando se siente el pecho azul y la cara aguada?

¿Qué se toma cuando los ojos no se quieren abrir, cuando se quiere huir de uno mismo?

¿Qué se hace  cuando la única salida es hacia adentro?

¿A dónde se tira todo el plomo acumulado, cuando el centro de gravedad se tambalea, y los cubiertos y los platos se quiebran contra la pared?…contra la pared, contra el piso, contra tu cuello. Y caminas determinado sobre lo roto, esperas que sea corto el tramo y vas por pasos…lentos pero seguros, hay algo seguro

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Después de la lluvia huele a tierra mojada, los carros pasan tirando agua…esa frescura se queda conmigo.

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Los corceles agotados se adivinan otra vez en el mismo punto, con pasión atraviesan distancias infinitas y muerden la cola al primero que a su vez muerde a uno en el mismo carrusel macabro.

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De la paradoja con disfraz de acertijo

el día que se inventó la duda ingrata
no sabrían nombrarla sino en mil siglos
tan bulliciosa, peluda y ladrona cual rata
comería muchas paces, dejaría solo signos
“la ignorancia es bendición” dicen los insensatos

pero es caminar o arrastrarse en sendero tenebroso

respirando aire espeso, guiándose con los astros

esperando bajo la luna y el horizonte borroso

 

dirigirse a un oasis que al mismísimo infierno

provocando la misma angustia necia y tempestuosa

una señal se busca como la que augura el final del invierno

una señal que adormezca la vil campana sinuosa

 

la apuesta es que pierda y justifique su existencia

la regla es que debería saber la respuesta

golpear el candado solo aumenta su resistencia

no se donde,  pero se que llevo la llave puesta

 

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Ese sentimiento gris en el pecho

Para quien se obsequia una responsabilidad

intempestiva la culpa le abraza el pecho

deberá resolver cual problemática con habilidad

desde el nacimiento hasta su último lecho

la culpa ceremoniosa abraza de frente

es una gravedad que latente hacia el suelo jala

jala de las cuerdas de la mismísima frente

agacha los hombros, cualquier optimismo arrala

de la semilla sembrada surgen sus espinosas hojas

así sus tallos y sus pétalos en el pecho se instalan

mira sus hojas agonizantes, aún jóvenes y sus flores rojas

disecadas y aún casi muertas con su peso agobian

mira las costillas todas enredadas en espinosos tallos

y los ojos pretenden cerrarse, mas petrificados lloran

no se cierran, no se abren, mira en las lagrimales cayos

y fallos y fallos y sus manos oran mas el infierno imploran

saborea ácido, huele putrefacción, toca espinas

mira dolor, oye alaridos de pura lamentación

de buenas intenciones mira las bellas ruinas

mírale zambullirse en negras aguas de desolación

en las aguas mientras mira su extraño reflejo,

la respuesta a la duda existencial le amanece

con rasgos de dureza que dejan perplejo

¿quien soy yo? y ¿ a mi quien me merece?

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La Muerte y el justo azar

La belleza de una muerte consciente

la observas, la tocas mientras pasa

una muerte pedida, lógica y elocuente

que con la justicia universal te enlaza

 

Mientras las canas blancas adornan

cuales flores en templo colonial bendito

a las arrugas orgullosas no las sobornan

con la vida larga que tuvo, suficiente endito

 

Saborea la muerte elocuente y dura

que segura de su oficio no te olvida

te encuentra cuando el alma madura

¿quién dijo que era peor que la vida?

 

Así, la muerte elocuente y a veces justa

te abraza y te besa en la frente

ya ni el más mísero pensamiento asusta

ya tranquila puede estar la mente

 

Mas me han de perdonar muchos

si en otras formas veo justicia

no necesariamente con cartuchos

que adornan el acto con delicia

 

Con muertes «naturales» de viejos sabios

se olvidan hasta donde llega la justa muerte

envuelta en sollozos besa jóvenes labios

es justicia, si, otros dirán que es mala suerte.

 

Inocente la triste muerte también llora

que sabe la extensión de la justicia

en que el azar es fuerza neutralizadora

entre la bondad y la inmundicia

 

 

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El abrazo de Morfeo

Suspendida de sábanas muy suaves y tibias

caen gotas de musicales aves a sus oídos

se avecina un oasis que su sed no alivia

pues sus sentidos todos han sido poseídos

 

Sus pies sostenidos en un sólido silencio

inútiles se pavonean sin lograr desplazamiento

a lo lejos un espejo contempla cual oficio

desde una ventana que busca absolvimiento

 

Cremosa, aún más distante otra cómplice

guarda magna tarea religiosamente

pero ni más ni menos, pero ni un ápice,

ha de cambiar la agenda que tiene en mente

 

Suspendida de sábanas no advierte su trance

convertido en obra que interpreta fielmente

así tiene al universo siempre a su alcance

y sin saberlo lo pierde también totalmente

 

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La Bestia

Una bestia de ojos nublados,

Míra pasar su rabia por cada célula de piel,

Por sus ojos mal ensamblados

Y siente que por su boca pasa amarga hiel

 

Una bestia agitada y brusca

Marchita cual agua venenosa

Ataca, se ofusca y ofusca

Se para sobre grada ostentosa

 

Mírala correr a conclusiones

Mírala saltar del risco voluptuosa.

Una de sus muchas devociones

Has de verla hacer, sin ser ociosa:

 

Muros ha de construir tan grandes

Como su tamaño bestial la moza

No osa atravesarlos cual pirámides

Pues de esa ventaja la ciega no goza

 

Arremete la tosca bestia hermosa

Y se deshace de su sangre caliente

De ese tipo de linfa siempre rebosa

jamás conocerá la vida paciente

 

y a sus días de rabia absoluta verás fin

en el camino hacia la muerte

o en la muerte misma siempre afín,

donde procura tener mejor suerte

 

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La idea de lo suave que resbala una gota

La idea de lo suave que resbala una gota…

Deslizada sobre mi cuerpo, besa cada uno de mis poros,

Translúcida, pura, reflejante me provoca

Cálida, cae de cual manantial que de mi grito hace coros

 

Deslízate gota translúcida por mi piel,

Acaríciala y regálale tu fluidez constante,

Déjame probarte cual prohibida miel

Déjame regarte por mi cuerpo, tocarte…

 

Gota translúcida que se evapora,

Aparece inusual, casual del cielo caída

Apareces y luego mi cuerpo te añora

Justo cuando te llama mi alma raída

 

Maldita seas, gota translúcida que se evapora…

 

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¿Porqué me haces excusas?

Me dices que quieres que hagamos cosas normales

Pero en realidad quieres que acaricie tu alma

Que puedas contarme todos tus malditos males,

Deja ya que se prenda la bendita llama

 

Me dices que quieres que finjamos distancia frívola,

Frívola, recatada, educados, sociables…

Como niños que escuchaban la virtud en la parábola,

Educados, atentos, proactivos, amables

 

Aún en la intimidad de las charlas a distancia…

Aún, ahí…me haces excusas, me pides lo educado

Aún…en la intimidad, no me crees…desconfianza

Rancia la desconfianza basta para mantenerte alejado

 

Rancia… ¿Cuánto lleva sembrada en tu sien?

Quiero acariciar tu alma, quiero besar tus lágrimas,

Quiero abrazarte tan fuerte…quiero abrazarte bien,

Quiero cargar contigo el peso de las perseguidoras ánimas

 

Quiero abrazarte tan fuerte, cálido y estrangulante…

Impregnarme de tus males alienantes de humano

Yo te amo idiota del cabello negro danzante

Yo quiero besar tu maldita cálida mano

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