Escribología

Quiero ser libre

Dedicado a todos mis catedrácticos de mi alma mater.

Catedrática y catedrático San Carlista, no me enseñes que debo pensar, conozco tu pasado social (bueno te haz encargado que no lo olvide, en mi mente suena y resuena : «Oliverio no esta aquí, Oliverio no está allá, Oliverio está en las calles exigiendo libertad») y entediendo tu repudió por el Estado. Pero si quieres que luche por la libertad, no me enseñes solo un lado de la realidad, no quiero que me diagnostiquen parálisis de pensamiento.

Enseñame a cuestionar,

enseñame a analizar,

enseñame a formar mi propio criterio.

No me enseñes más el problema, ayudame a buscar soluciones.

No me victimices más, por ser mujer , por ser parte de la clase trabajadora, por no nacer en una cuna de oro, por ser descendiente de los oprimidos o por crecer bajo la guía de la institución más conocida y politizada en el mundo Occidental.

Quiero ser libre de pensar diferente a los demás,

Quiero ser libre de actuar diferente a los demás,

Quiero ser libre de no dejarme guiar, por la opinión de mi amiga de pañuelo verde o celeste,

Quiero ser libre…

pd: si quieres que sea libre no me hagas esclava de tu manera de pensar.

Estándar
Escribología

Gracias

Siempre he creído que la música me calma, sin importar el sentimiento que en ese momento me invada, pareciera que  música se apoderara de mis emociones. Si me siento triste comienza a sonar una melodía en mi cabeza, no crean que estoy loca, pero la música siempre se ha vuelto mía.

No nací con la destreza musical es más puedo decir que tengo dos pies izquierdos, ni siquiera puedo bailarla como toda una profesional, es un poco tonto como me estoy explicando, pero así es. La música siempre me muestra un rumbo diferente una ruta distinta, quizás sea porque cuando la escucho es como si llevara a cabo un viaje de introspección.

No sé qué se siente ser cantante, supongo que esa experiencia es muy parecida a lo que siento cuanto se me enchina la piel al escuchar una voz que me envuelve. Nunca voy a saber cómo se siente interpretar un instrumento, pero supongo que es la misma sensación que siento al llevar en mi cerebro el sonido de todas esas canciones

La música me saca de este mundo y pareciera que flotara, a veces ni siquiera conozco el nombre del cantante tampoco de su canción, sin embargo la canción sigue en mi cabeza, quizás lo escuche por allí y la melodía invade todo mi cuerpecito. Es difícil explicar que llevo una rocola invisible en el corazón que me sale por los oídos.

Gracias a la música, gracias los músicos infinitas gracias por este regalo que da vida.

Estándar
Escribología

Grito

Tardo horas eligiendo qué vestir, me pongo frente al espejo y tomo un suéter, pero hace calor…

Mis hombros descubiertos me hacen escuchar a mi mamá llamando a mis amigas, porque no sabe donde estoy; la falda corta sobre mi cama me advierte que hay manos venenosas; el collar que llega hasta mis pechos me ve con inquietud y el espejo me hace pensar que debo tomarme una foto para que todos sepan cómo vestía.

Eso me pasa a mí, a mis 25 años. Tengo miedo, rabia y me siento impotente. Y entonces el silencio me hace llorar, llorar por las niñas que sin usar escotes, sin tener pechos grandes y sin que la sangre aún no manche su ropa interior, viven en el infierno.

Y el nombre de Hilary y de Sharon vienen a mi cabeza, y un hogar con nombre bíblico me hace gritar, y querer quebrar todo, para que no nos quemen el cuerpo ni el alma.

Estándar
Escribología

Breve

Breve fue el tiempo que coincidimos.

Breve fueron las historias que nos contamos.

Breve fueron las risas que compartimos.

Todo fue tan breve que me preguntó, ¿Porque lo mejor de la vida es tan breve? o es que quizá la eternidad a tu lado siempre será un pequeño momento breve en el tiempo.

Estándar
Escribología

Solo una vez

Si la vida sólo sucede una vez, la pregunta no debería ser ¿Qué haré cumplir cada una de mis metas?

Más bien debe ser ¿seré feliz mientras dure?

Quizá la felicidad se encuentra en el verdadero desconocimiento que tenemos de la vida, en el estado natural de todo hombre: no saber qué depara el destino.

Estándar