Escribología

Febrero

Antes de conocerte, febrero no era nada más que el segundo mes del año, el más indeciso, el más inseguro, el más comercialmente romántico.

Antes de ti, febrero no significaba nada y lo único especial era que tenía menos días y que todo el año era febrero en cuanto al clima.

Qué analogía tan absurda, pienso mientras te escribo estas letras, pero es que febrero se parece a ti. Absurdo, indeciso, mentiroso.

Brillas de viernes a sábado, pero eres tormenta de martes a jueves. El domingo no te conozco, pero tengo la impresión que eres como noviembre, con fuertes vientos y cielos despejados.

Pienso que ya no quiero escribirte, que ya no quiero escribir de ti, pero febrero se me atraviesa con canciones al fondo que me hacen desear no buscar(te) más.

Y no quiero dedicarte febrero, pero febrero se me atraviesa con lunas de locura.

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Vernos

Creo que me rehusaba a recordar tus ojos, la manera en la que me mirabas. 

Descubriste los míos a través de un rayo de sol que se posaba sobre mí una tarde de agosto. Luego, el mismo rayo me permitió conocer un miel caoba que nunca había visto, ni he vuelto a ver.

Al principio, me mirabas sin que me percatara, pero cuando nuestras miradas se topaban temblaban, no aguantaban y fingían que no se veían.

No olvido cuando ambos decidimos vernos, realmente vernos, y aunque sabíamos que los ojos no dicen nada, el simple acto de sostenernos con la mirada, con tanta comodidad y conexión, nos dijo todo.

Ahora que regresé a tus ojos, sin tenerlos frente a mí, agradezco el que hayamos querido vernos porque pocos son aquellos que verdaderamente se atreven a verse tambalear y aún así sostener la mirada para saber si realmente se aman.

– Amarela –

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Tan distintos

Quisiera decir que tú y yo no somos tan distintos.

Que tú, al igual que yo, no frecuentas los que eran nuestros sitios; no bebés el mismo café que conmigo, a la misma hora que conmigo.

Que son mis manos las que extrañas detrás de tu cuello y que el «Te amo» pausado con mímicas solo lo hacías conmigo.

Que me piensas cada mañana, cada tarde, cada noche; que extrañas mis besos, mis manos y que no puedes escuchar nuestras canciones sin imaginarnos cantándolas en el carro.

Quisiera decir que tú y yo no somos tan distintos, pero sí.

Porque yo no puedo ver que el reloj marca las 16:00 horas sin buscar tu mirada.

Porque temo y me muero por toparme con tu rostro en el supermercado, mientras nos veo bailando en cada pasillo.

Porque no puedo pedir la bendición de alguien más, sin pensar en que eran tus manos la que encomendaban.

Y es que yo no puedo refugiarme en otros brazos, otros ojos, otros labios.

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El miedo de no saberte

Definitivamente hoy comprendo que tengo miedo
de no saberte, de no conocerte, de no tenerte.

Miedos sobre miedos, acumulados, en hileras,
a pesar de no tener miedo, tengo miedos,
es contradictorio lo se, y al mismo tiempo no lo se.

En este juego de conocerme mas me pierdo,
será el desvelo hablando por mi,
o entre sueño la lucidez aparece,
tengo miedos, pero para englobarlos,
diré que tengo miedo al mañana,

Dónde estaré mañana?
quién seré mañana?
Tendré compañía mañana?
o la soledad tendrá ese lugar.

De algo estoy seguro,
la ansiedad que he estado cargando todos estos años,
esta comenzando a desgastarme mas de la cuenta.

y vuelvo a donde se desato esta vorágine,
tengo miedo de no saberte, de no conocerte, de no tenerte.

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Espejo

Terminé tan rota, como espejo que cae al suelo sin aviso y lloré de la misma manera en la que lo hago los domingos de mayo, cuando la lluvia me recuerda que hacerlo no es debilidad.

No me molesté en reunir todas las partes que perdí, algunas ya no las necesito; tampoco en cerrar las puertas, que aunque sabes que siguen abiertas, no te esperan.

Ya no pido ni espero nada de ti, no quiero excusas ni reclamos, yo tampoco te las daré.

Me resistí a reconocer que el corazón me lo he roto yo sola en los últimos meses, me negué a ponerle nombre a lo que eras y me obligaste a encerraros en cajas distintas.

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Tanto

Tanto adiós, tanta pausa, tanto reinicio.

Tanto de todo que me recuerda a ti, tanto de febrero que quisiera repetir y tanto de noviembre que quiero olvidar.

Tantos besos a destiempo, tantos abrazos en silencio, tantas miradas a escondidas, tanto nosotros que no existía.

Tanto de tanto, de aquello por venir y aquello por dejar ir.

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Pregunta.

¿Y si sueño?

¿Y si pienso?

¿Y si quiero?

o si ¿No quiero?

¿Cuál es el significado de ser libre?

Como podemos saber que es la libertad, y creo definirlo es fácil, pero como se puede asegurar que es verdad lo que decimos…

¿y si un día nos diéramos cuenta que lo que vemos como verdad es falso?…

¿Cómo soportar que la mentira es el cimiento de lo que somos? de lo que hacemos, pensamos, queremos, soñamos, decimos, gritamos…

¿Entonces valdría la pena preguntar?… A caso sería importante querer… o sería mejor fingir que la mentira sigue siendo real…

Y por si lo pensabas, no, ni pienses que hablo de amor, porque reducir las palabras a un burdo sentimiento es triste, es lamentable.

¿Entonces de qué hablo?… Buena pregunta… es posible que hable de lo que crees, de lo que se encuentra antes o después de la punta de tu nariz…

Quizás yo no existo, puede ser que estas letras no existan, puede ser que, puede ser que…

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Quiero ser mujer…

Solo necesite que alguien me motivase a pensar y fue razón suficiente para hacerlo por mi cuenta.
Así que no me culpes no levantar el mismo pañuelo que tú
No me culpes por querer entender.
No me culpes por no entregarme a lo que tu llamas libertad.
Porque no cuestionar aquello que llamas libertad se parece más a una prisión.

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Yo primero

Después de todo el camino empedrado
por el que tuve que caminar,
después de haber puesto de lado
los pasos para tener que gatear.

Después de haber saltado
por el precipicio de tu corazón,
sin saber que me habías arrancado
las alas que simulaban mi razón.

Después de haber perdido
la sensatez y la dignidad,
probando tu platillo desabrido
y quedando con una gran inconformidad.

Después de colocarte al frente
y ponerte en un altar,
hoy comprendo que el sinónimo de tenerte
es encadenar.

Y no, nunca tuviste ese poder
al hablar de estar encadenado,
no me refiero a estarlo a tu ser,
si no a la sensación de ser abandonado.

Después de perder el tiempo
pues es lo que hice contigo,
estoy mas que dispuesto
a ser yo primero.

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