Escribología

Mentira

Difícil de saber a través de la neblina

Qué tan lejano, tan cercano

Qué tan pronto, qué tan lento

Llegó el día de ayer

Solo sé del agua fresca

Que alimenta mi alma

Y refresca al corazón

Solo sé de una brisa

Que sana las heridas

E ilumina mi razón

Apreciar qué es real

No puedo evitar la duda

Después de tanto tiempo

Ahora resulta natural

Porque largo fue el camino

Y fiel mi compañera

La que me abrigaba por las noches

La que calmaba todas mis penas

Ojalá a ti también te dure ella

Tanto como me duró a mí

Porque ella me ayudó a quedarme

Ella me ayudó a quererte

Ojalá a ti también te dure ella

Y pronto logres perdonarte

Para que en mi fría ausencia

No te pese la conciencia

Ojalá a ti también te dure ella

Para que todas las mañanas 

Puedas ver el reflejo de tu rostro

Y finalmente quererte

A mí solo me queda decirte

Que esa es la única manera:

Ignorar los malestares

Y pretender hasta la muerte.

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Sobredosis de realidad

No tengo ni la menor idea de como empezar con este texto, de lo único que si estoy segura es del miedo que hace unas horas mi mente experimento como un remolino.

Soy parte de la generación que según muchos empresarios han definido como: “jóvenes holgazanes sin futuro”. Uno de mis peores miedos era convertirme en parte de ese tabú, parte de ese grupo de personas que solo están dispuestas a robar oxígeno en esta caótica vida.

Aunque lamento admitir que por un momento creí que si tendrían razón, empecé a analizar que, si tanto insistían que todo lo que lograríamos alcanzar, era por ayuda de nuestros padres, quizás estaban en lo cierto. Mi mente inicio la guerra dentro de mi cerebro: en realidad valdría la pena esforzase por cumplir sueños y metas, si todo se podía alcanzar con una petición a los consentidores padres de este nuevo siglo. Concluí que no lucharía y es así como la guerra en mi mente la gano la mediocridad y el conformismo.

Acabo de descubrir que la mediocridad solo es la ilusión de una vida plena, una farsa. Con pocas palabras mi madre supo darme una sobredosis de realidad y como un remolino su discurso me hizo despertar, descubrí que:

  • mi vida ya no puede seguir con los planes perfectos que tanto había ideado.
  • para alcanzar mis sueños debo sacrificar mucho más de lo que un día imagine.
  • la vida solo es para quienes no tienen excusas.

Aún no tengo la certeza si lograré mis locos sueños, pero desperté después de la sobredosis un poco mareada por todos los problemas que están apilados como libros en mi habitación y no sé como afrontarlos, pero segura que no ya no soy parte de ese tabú.

Att: niñez del siglo 21.

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Mañana el sol brillará de nuevo

Voy a empacar mis sueños, voy a cerrar los ojos

Nunca estuve preparado para esto, no fui concebido para vivir

Tómalo con calma, yo ya sufrí por los dos

Voy a regalarte mis anhelos, voy a calmar tu pena

Nadie nos dice el futuro, solo caemos en el abismo a ciegas

Sécate las lagrimas, yo ya lloré por los dos

Voy a descansar en el suelo, tres metros está bien

La cama nunca me pareció cómoda, no dejaba olvidar

Sonríe esta noche, yo sonreía en las madrugadas

Y recuerda que mañana el sol brillará de nuevo, aunque yo ya no este.

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Olvidé los tenis

Es como un viaje que sale mal.

Llegué diez minutos tarde y perdí mi vuelo, olvidé empacar los tenis para subir la montaña, a la falda celeste que pensaba usar en la playa le cayó vino y estoy segura que en casa dejé el televisor encendido.

¿Qué si planifiqué salir más temprano? Claro, y también revisé mi maleta decenas de veces para segurarme que llevaba todo; traté de ser cuidadosa al comer para no manchar mi ropa y al salir de casa, estaba segura que todo se había quedado en orden.

Tú habías sido como un mal viaje, en el que también planifique que todo saliera bien, en que estaba segura que invertir tiempo era lo más justo y en el que mi mente me adelantó pedazos de la vida que quería vivir.

Tú saliste muy pronto de mi vida y yo perdí el vuelo de la mía. Tú olvidaste empacar interés en nuestra maleta y yo había puesto de más. Yo olvidé que el orgullo mancha y tú que no solo las cosas materiales dan luz.

El precio del vuelo era costoso y aún así me animé a pagarlo. No podía regresar el tiempo para solucionar todo, pero estaba segura que un nuevo destino me esperaba y tal vez cuando lo tome también olvide los tenis, pero quizá allí no hayan montañas por escalar.

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Promesas vacías

No me encuentro en el lugar donde creí que estaría hace unos años, analizo una y otra vez, el porqué de mi decepción y parece que todo apunta a que fantaseé con una promesa vacía: la cima, pero no el fracaso.

Solo puse mi esperanza en las palabras de quienes me educaron para ser parte de: “Algo”

Mi hogar estuvo lleno de amor y compresión (con poca corrección), no me quejo de estos detalles, en realidad le agradezco a la vida por crecer en un hogar donde me inspiraron a soñar y a creer en un mundo mejor, aunque admito que mucho de estos elementos, no está bien.

No digo que creer y soñar está mal. Al contrario, creo que cada día necesito personas que me motiven a hacerlo. Lo que, si pienso que está mal, es que nunca me explicaron las letras pequeñas que van en los contratos de los sueños.

Me dijeron: ¡Tú puedes!

Pero no me explicaron: a veces deberás dar más de lo que crees que tienes.

Me dijeron: ¡Serás la mejor!

Pero no me explicaron: para ser el mejor deberás hacer sacrificios y renunciar a tu comodidad

Me dijeron: ¡Sueña con lo imposible!

Pero no me explicaron: alcanzar lo imposible requiere que lo intentes más de 100 veces.

Quizá me di cuenta un poco tarde que:  el fracaso es parte del éxito, un intento nunca es suficiente porque cien de ellos son los que marcarán una diferencia, el trabajo es parte de la victoria y los días alegres son los sucesores de los días lluviosos.

Me llevo algún tiempo aprender que un sueño es lo bastante grande cuando nacen nuevos en él, pero creo que asimilé la lección: la cima solo se puede alcanzar cuando los fracasos son los escalones para llegar a ella.

Att: niñez del siglo XXI  

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Frankenstein

Si tengo que renunciar a mí para pertenecer a ti no lo quiero,

Si tienes que escoger entre otra persona y yo, no lo quiero,

Si tengo que dejar mi esencia por adquirir la tuya, no lo quiero,

Si tengo que ponerme de alfombra para tener tu atención, no lo quiero,

Si tengo que amarte primero a ti, antes de amarme a mí, tampoco lo quiero,

Si tienes que dejar de amar a todas las personas por amarme a mí, no lo quiero,

Si tengo que echarme la culpa de todo, en todas partes y momentos, no lo quiero.

Entiende que no quiero ser la persona perfecta para ti, solo tu persona especial, tu no me perteneces, asombrosamente nos preferimos y lo más importante coincidimos en este mar juntos.

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Juntos

Cuando estamos juntos, repentinamente llega la primavera.

Sin darnos cuenta, del espacio entre nosotros, brotan hermosos lirios, tulipanes y gerberas. El ambiente huele fresco y las risas llenan el silencio.

Cuando estamos juntos, nuestros abrazos son esa fotosíntesis que nos reactiva, la que anhelamos cada día. Y, perdón si me gusta quedarme entre ellos pero, es allí, en la calidez de su amor, donde empiezo germinar.

Cuando estamos juntos, de mi sonrisa se rebalsa la felicidad, se esparce por mis ojos y hace que a todo lo que vea le nazcan nuevas hojas.

Cuando estamos juntos, el tiempo se detiene; hace trampa y siembra más minutos, los cuales, más tarde, forman el jugoso fruto de los momentos inolvidables.

Ahora, la distancia pierde su efecto cuando cierro los ojos y revivo nuestros encuentros; y es que al pensarnos juntos, también florecemos.

-Amarela-

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Aún no

¿Cuántas veces tengo que pedirle a la vida que aparezcas?

Siempre intento burlar al destino y a quien encuentro tocando mi puerta no eres tu, es la soledad, la respuesta negativa a mis preguntas, lágrimas y las palabras de siempre «aún no».

Aún no vienes y te espero

Aún no te he visto y te miro (conmigo)

Aún no se tu nombre y lo suspiro

Aún no te conozco y te quiero

¡Ven! grito y un eco me responde «ven»
como si estuvieras al otro lado del precipicio del que estoy a punto de tirarme para ver si te acercas y me salvas.

Aún no apareces. Ven, por favor.

-Ragek

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Las caras del amor

¿Cuántas caras tiene el amor?, ¡Cuántas caras tiene el amor!

La diferencia, como en esa oración, pueden ser insignificativas a simple vista, pero a profundidad, abismales.

¿Cuántas caras tiene el amor?, si la pregunta me la haces a mí, mi respuesta siempre va a ser que una, sí una.

Una porque el amor no puede ser de dos versiones, no puede serlo porque cuando se ama se ama de una manera: bonito.

Si tuviera dos o tres, dejaría de ser amor, porque este no condiciona, solo ama, quiere, abraza y besa el alma.

Entonces digo, ¡Cuantas caras tiene el amor!, en modo de expresión, de asombro, alegría o quizá ironía.

Porque entonces pienso, el amor tiene caras. Tiene las caras de mamá y papá viéndose, de mi perro cuando me ve llegar a casa, de mi novio al verlo escribir, de mis hermanos al comer helado, de mi maestra de inglés al escucharme hablar fluido.

Entonces, ¿el amor cuántas caras tiene?

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Intercambio de corazón.

Quisiera poder evitarte los dolores del corazón, poder alejarte de todo aquello que te daña, evitar que broten esas lagrimas de tus ojos y quitar la tristeza de tu mirada encantadora.

Poder cambiar tu corazón por el mío, créeme vida mía, tendrías un corazón sin sufrimiento para poder llenarlo de risas, amor y alegrías. Hacerte sentir este inmenso amor que guardo dentro de mi por ti.

Darte todo el amor que tengo guardado para ti, ser fuerte cuando lo necesites, y entregarte mis alegrías para los momentos de tristeza, regalarte mi compañía para los momentos de soledad y desesperación.

Que por fin supieras que por tus ojos me desvivo, que con tu sonrisa me enamoro, que por ti mi corazón se acelera cuando te ve venir, que mis ojos brillan, que por ti suspiro, sueño y me desespero.

Amarte en los momentos en los que ni tú te amas, apaciguar tus enojos y frustraciones con besos y dulzura, reparar los pedazos de ese corazón roto y desesperado. Ser el bálsamo para tus heridas y la cura de tu desamor.

Quisiera poder intercambiar tu corazón por el mío para poder así repararlo amor, pegar las piezas rotas y cuidarte como a tu corazón por que tú eres mi vida y mi alegría.

Tú que me alegras la vida y me sabes a dulzura…

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