Escribología

Tu Mudanza

He estado pensando en la metáfora de la «mudanza»
cuando me dijiste que sentías que te estabas mudando.

A pesar de eso, quise ocupar tu corazón
y me hiciste sentir como si me habías abierto la puerta
para descansar en tu sillón mientras empacabas tus cosas
y a veces, tomar una siesta en tu cama, junto a ti.

Pero no te mudaste y me di cuenta
que solo me abriste la ventana de tu puerta
para platicar y descubrir si podías hacerme pasar,
porque tu casa ya estaba habitada y no estabas solo.

Su sombra estaba en todas partes
y tu estabas esperando a que apareciera.

Cerraste la puerta, toqué un par de veces más.
Me rendí, no olvidé tu dirección,
pero no paso más por tu cuadra.

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Abrázame

Veo cómo los cuerpos se acercan y los brazos, sobre los hombros del otro, por fin descargan su pena, alegría y encuentro.

Los abrazos tienen algo extraño, algo fuerte y suave que quiebra todo muro y restaura toda grieta.

Hoy los añoro. Tan solo ver a dos personas abrazarse me lleva a las lágrimas porque anhelo sentir eso que pasa al conectarse.  

Poder experimentar de nuevo ese calor del otro y saber que ambos estamos presentes para curarnos mientras nos sostenemos en abrazos, eso es lo que quiero. 

Por eso te ruego, ven y abrázame, por favor, abrázame.

-Amarela-

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Domínalo, aíslalo y véncelo

Entre menos sepa el ser humano quién es, es fácil dominarlo.

Entre menos confíe en quién ve, es fácil aislarlo.

Entre menos conozca el sentido de la vida, es fácil arrebatársela.

Si el ser humano desconoce el sentido del ser, el sentido del otro , el sentido del olvido, es más seguro conducirlo al camino miserable.

Porque en ese camino el hombre se enfoca en lo trivial
hace uso de la máxima expresión de la emoción y abandona la razón.

En ese camino se enfrenta a cuestionamientos y los resuelve sin meditar.

En ese camino elije el ocio, el deseo y satisface todo aquello que denota su humanidad.

Y aunque dentro de él existan destellos de bondad.
Desconoce:
¿quién es?, ¿a quién ve? y ¿por qué vive?

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Silencio

Me sobran palabras, me hace falta silencio.

He perdido aquella risa sincera
que escondí tras el ruido,
he olvidado como suena mi voz
cuando es honesta,
cuando es real,
cuando soy yo.

Estoy llena de vacíos
camuflajeados en carcajadas estruéndosas
que relucen en los lugares
en los que todos habitan.

Sobrevivo a espacios bulliciosos,
al caos de lo que todos tienen para decir
porque quizá no tengo el valor
de escucharme a mí.

Y es que en el silencio
también hay ruido
un ruido que explota como bomba
que quiebra todo
que desnuda
que vulnera
que expone las heridas que no sanas
porque ignorarlas es más fácil que enfrentarlas.

El silencio está lleno de incomodidad
de lágrimas que no quiero llorar
y de heridas que no quiero tocar.


El silencio está lleno de mí.

Ana Mildred.

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Mis flores favoritas

Si algo me ha enseñado la ficción
es que la oscuridad es parte de todos,
se entiende «oscuridad» por todo aquello
que nos genera sentimientos negativos.

Bajo esta premisa presento a ustedes
mis flores favoritas.

Cuando era pequeño me parecian
las flores más feas del mundo,
a quién podrían gustarle unas flores
que en el centro tienen unas semillas oscuras,
y que a pesar de tener unos petalos amarillos y muy hermosos
es imposible no notar la oscuridad del centro.

Me causaba incomodidad ver como podían convivir
lo oscuro y la claridad, la belleza y la fealdad
y es que nos criaron para mostrar belleza
y ocultar la fealdad.

Si entonces me hubieran preguntado:
¿cuáles son tus flores favoritas?,
hubiera respondido: «rosas», «hortencias» o «claveles»,
las flores que la mayoría cataloga como hermosas.

Lo bueno de ser un renegado
es que puedes ver cosas más allá de las que te han contado,
descubrir que la belleza es muy subjetiva
y que la oscuridad no se combate, se controla.

Te liberas de ideas absurdas
como las de mantener una apariencia pulcra
dejando de lado tus verdades y tu realidad.

Mis flores favoritas son los girasoles,
porque le dan sentido al dilema de las apariencias,
porque me ayudaron a entender mis inseguridades,
porque representan lo que para mi es bello.

¿Logran ver la verdadera belleza
de los girasoles?

La oscuridad controlada por la claridad,
la belleza hecha una misma con lo que denominamos fealdad.

Foto por: @kikiramosgt

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Ser mía

Quiero conocerme
tocar las heridas que escondí,
los sentimientos a los que me rehuso
y las parte de mi cuerpo
que no me atrevo a mirar.

Quiero descubrir cada parte de mí,
quiero llenarme de lo que tengo dentro
y dejarlo salir.

Quiero encontrarme
entre los lunares que describen mi cara
y me recorren la piel.

Quiero tocarme,
tocarme hacia adentro
sorprenderme de ser quien soy
lejos de la idea
de lo que debo ser
o de cómo debo verme,
sentirme
y olerme;
quiero ser solo yo,
quiero entregarme
tan solo a mí.

Enamorarme de mí,
descubrirme,
besar cada pliegue de mi piel
y sentirlo mío
y sentirme mía
y hacerme mía.

Conocer cada rincón
de la historia de mi cuerpo
saber a qué saben mis besos
qué color tienen mis venas
qué hace temblar mis piernas
y a qué huelen mis brazos
cuando abrazo.

Ser mía,
eso quiero.

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Sola

En las madrugadas me descubro la espalda
para sentir el frío.

Porque me gusta,
porque estoy sola,
porque nadie va a abrazarme.

Porque la única forma de encontrar calor,
es buscándolo entre mis propias sábanas.

«Porque estoy solo conmigo, sola contra mí» como lo escribió Elvira.




– Ragek

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El destino

No fuimos destinados a la eternidad de la agonía que llamamos humanidad y quizá sea esa brevedad a la que somos condenados, la que atormenta nuestro espíritu.

Nos parece poco, ser breves.

Nuestra mente no puede concebir su insignificancia, y por lo tanto se empeña a no ser resignada al peor destino del hombre: EL OLVIDO.

Somos breves

Somos un pensamiento

Somos solo una temporada

Somos insignificantes

Si este es nuestro futuro, porque no ? aferrarnos al OLVIDO seguro , para hacer de la vida una BREVEDAD significante.

Al final, solo nosotros podremos medir la significancia que nuestra vida tuvo para nosotros mismos.

Al final, solo nosotros tenemos el genuino interés de ser recordados; pero admitámoslo es mejor encontrar el significado de la vida que competir en la carrera del olvido. Porque si algo es seguro, ser recordados no depende de nosotros, encontrar el significado de la brevedad de la vida SÍ.

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