Escribología

Privilegios de la apatía

He caminado en soledad a través de la oscuridad,
mis pies han pisado las brazas ardientes,
a gritos huracanados mis pulmones pidieron por aire en medio de inmensos mares,
solo mis manos atendieron.

He estado perdido por las calles sin salida,
hundido hasta el cuello de tanto estiércol,
he estrellado mi rostro contra el suelo,
tonto consciente como inconscientemente y otras tantas en contra de mi voluntad.

He derramado ríos emergentes de mis ojos,
han brotado cantaros de liquido carmesí, de mi,
pedí por albergue cuando mi hogar se venia abajo,
las palabras fueron «no puedo meterme en esto».

Busque respuestas en medio de incoherencias,
a través de entes llenos de fe y faltos de amor,
quienes no conocen la verdad,
pero aseguran vivir con ella.

Busque instrucción en manos hermanas,
y encontré incertidumbre sobre la fraternidad,
fui al encuentro de una ocupación,
pero nunca era lo suficiente para ellos.

Las causas, ahora los privilegios:

No le temo a la soledad, estoy preparado por si se acerca.
aprendí a vivir con dolor, más este no me determina,
mi oído se agudizo, para escucharme en otras personas,
Puedo construir mis propias entradas y salidas,
Aprendí a nadar en los mares espesos,
soy más sabio de lo que antes fui,
se a donde acudir cuando tengo dudas y males que me aquejan,
no me ato a las personas efímeras,
se callar, se hablar y se gritar cuando es debido,
me volví autodidacta con lo poco que se del mundo,
No veo en los demás amenazas,
No necesito la aprobación de gente externa a mi circulo fraternal.

 

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Hay fuego

Me quemo en la indiferencia y el egoísmo, en el juego de la inocencia. 

Quiero ser rescatada de la sociedad, de este cuerpo divino y este rencor. Que el Dios en el que crees me levante y sostenga, que no me deje morir en llamas para luego cubrirme de él. 

Que la Virgen de la Asunción se quite el nombre y se ponga el mío, que a quienes no nos pudieron proteger, se protejan, se cuiden y levanten. 

Yo no soy tuya, no soy mía, soy de quien me dejó arder el 8 de marzo de 2017. 

Por nuestras niñas: 

Daily Domingo 

Indira Pelicó 

Rosa Espino

Daria López 

Ashley Méndez 

Ashley Rodríguez 

Jacqueline Catinac 

Joselin García

Skarleth Pérez 

Yemmi Ramírez 

Sonia Hernández 

Mayra Chután 

Yohana Cuy 

Rosalinda Ramírez 

Sarvia Barrientos 

Ana Chocoj 

Jossielin Ventura 

Madelin Hernández 

Ana Morales 

Jilma Carias 

Grindi Carias 

Mari Carmen Ramírez 

Kimberly Palencia 

Estefani Véliz 

Mirza Lopez 

Grisna Cu

Luisa Coj 

Keila Lopez 

Nancy Vela

Lilian Gómez 

Ana Pérez 

Melanie de Leon 

Yarisa Orellana 

Mileny Rac 

Lilian Gómez 

Gilma 

Rosa Espino

Siona Hernández 

Josselin García 

Josselin Barahona 

Yusbely Merarí

Victoria Ramírez 

Candelaria 

Ana Pérez 

Luisa Joj

Wendy Vividor 

Silvia 

Crisna Yamilet 

Sara Lima 

Por ellas y por nosotras, porque Guatemala merece respeto, para que ni una más tenga que sufrir. Las niñas no se tocan, no se violan, no se matan.

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5 de marzo

Nada como ver el amanecer en tu piel…

Esos primeros rayos del sol son tan afortunados por rozarte a todas sus anchas.

Te veo ahí recostada y te admiro cada segundo que pasa. Este momento se me hace eterno y glorioso al mismo tiempo.

El contraluz que se asoma por la ventana entorna tu delicada figura y me gusta lo que miro porque me gustás vos.

Esos pequeños destellos de brillo que se lucen en tus brazos me cautivan.

La vida me lo dijo y tu ser me lo confirmó…

Estaba vacío y me llené con tu existencia, ahora solo espero cuando el día caiga y la noche se funda en un inmenso mar oscuro de dónde emerge la luna llena entre tus piernas.

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Enero

Aquella tarde, del último sábado de enero, tus labios guardaban un sabor a café y a cigarrillo el cual aún no puedo olvidar. Vine a mi mente cómo luchábamos por encontrar el lugar correcto para colocar nuestras manos.

Temblábamos.

Nuestras bocas, por fin se presentaban; con timidez, pero poco les bastó para crear su propio idioma.

Los volcanes nos miraban, el vecino saludaba, mientras, tu cuerpo y el mío confirmaban que sí encajaban.

Aún no puedo olvidar la banca donde nos sentamos y sin decir una palabra nos abrazamos. Fue en esa hora, minuto y segundo exacto en el que fuimos libres. Éramos solo tú y yo, brillando.

De fondo se escuchaba la voz de Diego Cantero danzando con la de Bebe. Parecía como que ellos le hubiese escrito una canción al temblar que causaba reconocernos la piel. El lamento en sus voces sabían muy bien que en unas horas nos despedirían.

Recosté mi cabeza en tu pecho. Escuché como se sincronizaba tu ritmo con el mío. Solté unas lágrimas, porque fui muy feliz, pero al mismo tiempo supe que no volveríamos a estar así.

En mi lengua aún saboreo aquel beso que solo en sueños había probado. Mi espalda todavía posterga la memoria de cuando nombraste cada uno de mis lunares. Se rehusa a difuminar tus manos y las mías entendiendo que juntas, despertaban todos los anhelos en suspiros.

Mi mente te revive, estando de rodillas, a un costado de la cama, explicando porque se aceleraba tu pulso cada que estábamos juntos. Liberando lo que por meses llevabas dentro. Confesaste que lo supiste desde aquella mañana en la que con nuestra conversación paramos el reloj.

Enumeraste las cosas que te gustaban de mí, tomaste mi mano y con la mirada más sincera declaraste que nunca te habías sentido así. Me abrazaste, te abracé y deseé mudarme para siempre a ese espacio que sobraba entre los dos. Pero nuestras sonrisas se rebalsaban de nuestros rostros y salimos a presumirlas por aquellas calles empedradas.

Me invitaste a un atol de elote y frente a Dios te enseñé el daño que dejaba el tsunami de mi dolor. Le puse voz al amor que hacía repetír tu nombre. Te mostré mis heridas porque no era perfecta y la confusión me había arrastrado. Despacio te susurré que te amaba y entre llantos te invite a quedarte.

El silencio se instaló….

El tintineo de nuestros corazones interrumpió.

Nos vimos destrozados por un amor que se ahogó en tanto dolor, pero que sin avisar se impregnó en cada célula de lo que somos. Aquí sigue, pues a dos años de nuestro adiós aún sigo sintiéndote por todo el cuerpo.

No te imaginas cuántas veces he deseado que nunca hubieras dicho que me esperarías así no tendría la puta idea de que volverías. Qué suerte la tuya que supiste olvidar.

-Amarela-

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Borrarnos

Aún recuerdo que fue un 26 de diciembre cuando te fuiste con una maleta llena de ropa y de nuestras ganas de estar juntos.

Por siete días me mostraste cada rincón de aquel pequeño paraíso en el que te refugias con tus amigos. Me llevaste contigo. En el agua contemplabas mi rostro. Estaba allí, a tu lado.

Al dormir me hacías un espacio para acurrucarnos y encajar, como dos piezas de rompecabezas, en la misma cama. A puros abrazos nos quitábamos el frío invernal que hizo aquel último mes del 2017.

Luego de hacer el desayuno me tomabas de la mano y caminábamos por el muelle. Nos perdíamos en el horizonte de aquella inmensidad que encontrábamos en nuestras miradas y en nuestro silencio decía más que todas las palabras alguna vez pronunciadas.

Fuimos eternos

Fuimos honestos

Fuimos dos y uno, al mismo tiempo.

Ahora volviste, pero sin mí.

Llegaste a borrar nuestro olor de cada espacio que juntos recorrimos,

los besos que nos dimos

el papilar que sentimos

Ese temblor que nos estremeció cada que nos acercábamos

Volviste para olvidarnos

Volviste para ahogarnos en la profundidad de aquel lago que cura hasta la peor de las heridas.

Volviste para borrarnos.

-Amarela-

(26 de diciembre del 2018)

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Hasta nunca, hasta siempre

Habían pasado ya muchos días en los que el destino no nos había puesto de frente; ilusamente me habían parecido suficientes como para empezar a sentir la paz que necesitaba al entender que te habías marchado para siempre.

De pronto me encontré en un sueño que no deseaba,  parada viéndote desfilar por una calle que habíamos transitado tantas veces juntos…pero, esta vez no era igual, íbamos cada quien cargando con su soledad.

El cruce de las miradas fue tan fugaz que con dificultad podría asegurar si me viste con el mismo brillo en los ojos, había mucha oscuridad cerca de tu alma, ya no conocía su olor ni su color, ya casi no la distingo de las demás.

Allí iba detrás de ti, casi como persiguiéndote; la vida irónicamente estaba haciendo realidad una vez más lo que había pasado tantas veces entre nosotros, caminar detrás de ti, vigilante, en espera de que te detuvieras y me reconocieras.

Esta vez fue real, ¡Te detuviste! Me temblaron las piernas y esto no fue una buena señal,  evite de tantas maneras imaginar este momento así que no sabía que esperar incluso de mí, mi reacción fue casi inmediata, un ligero veneno me corrió con prisa por las venas, la adrenalina me recubrió, quería huir del lugar, de ti, de la situación, no estaba preparada y tal vez nunca lo este, solo supe guardar silencio y huir, me desconocí…

Hoy que amaneció no conozco cuál fue tu reacción y no quiero pensar en ella, ojala lo supiera y ojala no, todo lo relacionado contigo es un constante juego entre la mente, el alma y el cuerpo, cada uno separado del otro reaccionando a su propio ritmo, a veces el cuerpo aun quiere sentirte pero el alma te aborrece, a veces el alma necesita que la ayudes a aligerar el peso pero el cuerpo siente asco de imaginarte cerca, creo que nunca se pondrán de acuerdo sobre lo que sentimos por ti y hoy quiero creer que  así esta bien.

Ayer no pude decírtelo pero estoy cansada, me duele aun la herida  si la toco, todavía sangra a veces, pero  prefiero dejar correr la sangre hasta que seque sola; ya di los primeros pasos sobre las cenizas que quedaron de lo que un día fue, a veces aun estiro la mano como buscándote pero el vacío me recuerda que ya no estas, ya volví a dormir del lado derecho de la cama, te sorprendería saber que aún quedaban algunos de tus recuerdos en la almohada, los descubrí el día que decidí sacudir de mi vida los restos que quedaban de ti,  las noches ya no son tan largas, el alivio está llegando poco a poco.

Aunque nunca me leíste, hoy me dispuse a escribirte, para dejarte ir, que cada letra se me grabe en la piel cuando te escribo, así que lo que no pude decir ayer te lo grito con fuerza hoy:

¡No vuelvas! involuntariamente la casualidad te lleva cerca de mí y no lo necesito, hoy ya no, quédate alla, en donde no te vea, en donde parezca que nunca exististe, en el rincón más oscuro de mi pasado, en donde solo el sol te alumbre para marcarte el camino para salir de mi vida; mi amor, toma tus cosas, las pocas que quedan, y no vuelvas más, vete tranquilo, aquel día yo iba delante de ti, me fui antes de que me despidieras, que la luna nunca te abandone, hasta nunca, hasta siempre.

Luna

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Devoción.

Regocijo del multiverso es tu ser, alma que desborda en torrentes genialidad, y divuja trasos de sonrisas en la tierra decorando el cantar de las aves con la zonoridad de dichas risas.

Extraordinarias aventuras gesta tu portentosa personalidad que es capaz de descomponer un cuento, para reescrivirlo y crear un maravilloso truco de magia, dentro de la fantasía ireal que compone el todo.

Magnánima persona repleta de inteligencia, misteriosa y genial, estupenda es tu presencia, a tal grado que desde tus átomos hasta tu todo tienes mi devoción.

PL💮

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El círculo eterno.

¿Lo que hice no fue malo verdad?… susurraba mientras tragaba la saliva más amarga de toda su vida, se repetía mientras su mano se deslizaba y su dedo abandonaba el gatillo que segundos atrás había actibado la bala, con la que se mató…

Mientras pensaba esto su alma comenzó a abandonar su cuerpo, sentía como el mundo de lo material se quedaba atrás, se daba cuenta que el frío suelo donde moría era más calido de lo que aparentaba ser.

Así su último aliento lo dejaba solo, y sus músculos se relajaban, de todas maneras ese cuerpo ya no nos necesita, decían entre ellos.

Pero que importa susurraba con gran fervor, que importa gritaba, en ese instante en el que ya no comprendía si seguía vivo o no.

Aun sentía como la sangre le recorría, pero ya no sentía que la vida se le escapaba, porque la vida ya no estaba, se había marchado para siempre…

Entonces comenzó a escuchar ambulancias que corrían, y se asustó, no quería que lo salvaran… pero en aquel momento divisó una luz, y el sonido de la sirena se hizo más fuerte, comenzó a gritar y llorar con colera, quiso maldecir pero no podía hablar, quiso golpear a todos pero no lo logro.

Se detuvo un momento para observar, y se percató que era muy pequeño, se dio cuenta que todo era diferente, que ya no se reconocía, y entendió que ahora era de nuevo un bebe.

PL

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Al lado mío…

Ven, ven y hazme un espacio al lado tuyo,

Ven acuéstate al lado mío,

Ven, ven y dame espacio al lado izquierdo de tu cama,

Ven, ven y recuéstate aquí y dame un besito.

Vamos te invito a camina al lado mío,

Vamos despídete de mí y no te quieras ir,

Vamos besémonos frente al muro o al mundo,

Vamos te invito a platicar, un ratico,

Y a practicar otro ratito más.

¿Ven, ven, me esperas o te espero?

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Ayer soñé contigo

Soñé que me mirabas, que susurrabas mi nombre en la infinita oscuridad…
Te soñé a tí, y me soñé a mi, como dos constelaciones que brillaban al estar en completa armonía, soñé que eramos uno solo, con la música de nuestros corazones sincopados, el recuerdo de un cálido y tierno verano se hizo presente, por unos instantes creí que esto era algo más que un sueño…


Si.


Hasta darme cuenta que era una más de mis pesadillas…


Me mirabas, no, no era a mi a quien observabas, y mi nombre, era el de alguien más, pues la luna era testigo de mi corazón enjaulado, te soñé tan cercano, te soñé tan lejano, el brillo de tus ojos tristes desapareció pues el verano se convirtió en el frío invierno.


Ayer soñé contigo, y desearía no haberlo echo.


Te soñé… en la crueldad de la noche.

G. c

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