Escribología

Las ganas

Las ganas de hablarte y contarte todo lo que ha pasado desde que me borraste de tu memoria están presentes.

A veces pienso que me encantaría escucharte hablándome de cómo conociste a quien ahora levanta tu sonrisa en esas madrugadas de soledad, o de tus días frente a la cruda realidad de esta sociedad. ¡Ay, cómo disfrutaba tus palabras, quejas, tu pasión, temor y compromiso con siempre ser mejor; incluso en esos meses que ni tú lo podías notar.

¿Cuánto has aprendido?, ¿cuánto has sanado?

Me encantaría compartirte que cada día escribo y estoy orgullosa de lo que publico, de lo que guardo en estas páginas de una vieja libreta, a pesar de que sigo con eso de no creer mucho en mí.

Quisiera decirte que también tuve a alguien que me sostuvo cuando por ti me derrumbaba, pero que ahora se fue. Sí, decirte que me siento sola y me da mucho miedo.

Desearía poder llorar contigo la partida de mis padres y patalear unos minutos  por lo difícil que es vivir sin ellos, para que luego con tu mirada sincera y tus abrazos tan plenos me dieras un poco de paz.

Pero hablarte y ponernos al día sería peligroso porque las cenizas aún queman, o ¿no? Puede que no pase nada y solo volveríamos a ser buenos amigos. No lo sé, pero sí sé que en dos días se cumplirá un año desde que hablamos por última vez y yo sigo extrañando nuestras tardes de helados, compartir música (sigo agregando canciones a una lista que hice por ti).

Ya sé, ya sé, es tarde, muy tarde, pero esta noche quiero dejar plasmadas mis ganas de llamarte amigo y sabernos.

-Amarela-

*29 de marzo de 2019

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No se necesita

¿Cuándo nuestra posición privilegiada nos otorgó un pase libre para criticar desde una voz “experta”?

Es cansado leer tanta falsedad y superioridad a cada instante, en fragmentos tan pequeños; que para explicar su tesis, argumentos en contra y su conclusión redactan un hilo lleno de su “humilde” opinión.

Alardear de lo “bueno” que son para un análisis de una imagen, un texto, una noticia; lo “excelente” que son como investigadores, como médicos, como periodistas y artistas, enferma.

Succionadores de energía son estos que por tener 5 mil seguidores se sienten con el poder para hablar sin conocer el contexto de la situación de la que tanto critican.

En esta era digital se ha desvanecido el principio de escuchar antes de hablar, de conocer y leer sobre las partes y luego presentar un criterio global. Pero lo que sucede ahora es una carrera por ver quién es el primero en martillar a alguien y cuántos más citarán su pronunciamiento. Claro, con todo el respaldo de su miles de “amigos” desconocidos.

Ilusionistas, magos de apariencias, eso es lo que habita en las redes sociales. Las sonrisas fingidas, con los filtros que transforman el rostro en uno que nunca se ajustará a las verdaderas facciones con las que se nace. En esas largas jornadas de ejercicio para tener el cuerpo perfecto gritando a los cuatro vientos de la pantalla que están siendo productivos. O qué decir de los cientos de panaderos que surgieron en estas semanas. Pero, ¿todo esto les mantiene el ánimo? ¿Los hace felices?

Dónde dejamos a los más compasivos seres humanos, que cualquier acción de caridad que hacen lo deben lucir como si fuera la medalla de la bondad. O aquellos que les pica la garganta por criticar, pero no para darle el brazo a quien lo necesita.
No necesitamos su inteligencia, su egocentrismo, su vida perfecta, su desesperación en el encierro, su falsa caridad. Eso no mejora la situación al contrario drena cualquier destello de mejora anímica que el día presenta. Realmente estoy harta de que se roben mi paz.

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8.04.C&J

Te marchaste y te dije adiós, no te detuve, no quise hacerlo. No por falta de amor sino porque mereces algo mejor.

Una vez más la vida me confirmó que no soy capaz de querer y quererte. ¿Tan difícil es sentir amor y del verdadero?

Creo que me parecía algo irreal lo que vivía, de algún modo el cielo contestó mis plegarias pero luego todo me parecía tan perfecto que algo en mi buscaba tus defectos.

No quería admitir que te quería y que todo lo que había pedido llegó sin condiciones, pero solo busqué motivos que te alejaran y hoy ya no estás, te dejé ir y contigo mi corazón.

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Manicomio.

ocurrió que cuando cerró sus puños, lo hizo con tanta fuerza que sus nudillos se dislocaron dando un alarido desgarrador, sus huesos crujieron como si se tratase de madera que se hace añicos.

Pero su cerebro en ese momento no comprendía el dolor y solo le permitía gritar con mucha fuerza: MIERDA, MIERDA… Lo repetía tanto que podía decirse que quizá no conocía otra palabra.

Aunque gritaba con tanto afán, no lograba impedir que bajo sus pies el mundo se marchara, difuminado como humo por el viento.

El miedo intentó invadirlo pero entendio de inmediato que nuestro personaje ya era presa de las alucinaciones que se divertían con el ser que era pero ahora ya no podía ser.

entonces llegó un momento que el horizonte se desvaneció para los ojos de nuestro amigo, perdiendolo en un torbellino de extravagancias de la mente, sumergiéndolo en delirios agudos que lo aterraban y le cortaban el aliento.

Su alma lo abandonó en un suspiro, pero su cuerpo inerte seguía con vida, su voluntad trató de auxiliarlo, pero fue asesinada a zangre fría por la locura, el nuevo habitante de nuestro personaje.

MIERDA, decía con gran ímpetu, mientras intentaba soltarse de una camisa de fuerza que evitaba que lograra su objetivo, suicidarse…

PL

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El pasado.

Un cumulo de ideas recorren un microuniverso pensando en lo que se viene y lo que se ha perdido distraído en el verso que se desliza entre los dedos débiles y frívolos que sujetan el aliento que se escapa por la puerta que dirije al infierno que trajo un invierno copioso y tormentoso que inunda y opaca desde afuera llegando a lo interno y la trama se cuenta sola o se puede observar mediante una rendija que se considera una estupida baratija degradada por el tiempo que recuerda las vastas luchas y seres que no acompañan más en el escabroso camino que dirije al inframundo inmundo como el mundo que trae recuerdos que no son positivos pero estrangulan el alma que en calma se posiciona en cualquier zona invisible e imperceptible por los sentidos que sienten un sentimiento que ahora ya no vive porque lo asesinaron de una forma cruel e inhumana asfixiandolo con palabras dulces como la miel que proboca que se le peguen recuerdos que quitan el aliento y destruyen el espiritu existente en una realidad distante a la verdad en que quisiera existir para no tener que preguntarse en todo instante como evitar la eminente catástrofe que aguarda al instante que vive ahora y que morira despues condenandolo a sumergirse en el mar profundo del recuerdo…

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Avanzar

Ayer me vi atrapada en un espiral tan obscuro que estuve a punto de perderme a mi misma, no podía ver más allá de mi dolor. Pero hoy es tiempo de avanzar

No quiero regresar al lugar que tanto daño me causó.

No quiero huir de mi refugio de paz.

No quiero darte el control sobre mi caótico mundo mental.

No quiero ser el dios de tu desastrosa vida. Porque no te quiero salvar de nuevo.

No quiero que seas la única persona que me comprenda

No quiero quedarme a tu lado.

No quiero estancarme, deseo avanzar. Por eso, si tengo que elegir entre tú y yo , me elijo a mi.

Elijo no llorar más nuestros adiós, porque las despedidas entre nosotros son tan comunes.

Elijo no perderme en mi dolor.

Elijo ganar, porque hace tiempo empece a sanar.

Elijo avanzar y no te elijo a ti.

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Desde mi orilla

Sentada aquí en mí orilla,

veo las manos que Dios me dio,

veo mis pies y fue Dios quien me hizo completita…

Hoy siento impotencia…

Porque no tengo la oportunidad de ser médico,

para darle la cara a esta guerra…

Hoy siento tristeza,

porque no tengo el dinero,

para darle de comer a los niños que no tienen…

Siento rabia porque no soy músico,

para aliviar este golpe que recibimos,

Siento pena por no ser artista

para mostrar las maravillas del mundo….

Únicamente cuento con mi voz,

una voz que ora todos los días,

por los médicos, por los niños y por ti,

una voz que encuentra deshago, cuando escribe.

Pedirte que hagas cosas imposibles tampoco puedo,,

pero por favor desde tu orilla, has lo que tu corazón te dicte,

pero sobre todo quédate en casa, si es posible para ti,

Pido por ti, para que en tu mesa haya que comer,

pido por aquellos que están al frente de esta guerra,

pido por los míos y pido por los tuyos…

Por favor quédate en tu pedacito de suelo,

y desde tu orilla has lo que puedas hacer.

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No te entiendo, pero te quiero

Dime que vas a estar
Que vas a quedarte
Aunque a veces no quiera buscarte.

Dime que vas a llamar
Que vas extenderte
Aunque a veces no quiera hablarte.

Dime que podemos demostrar
Que así también se puede caminar
Aunque no lo crean los demás.

A veces no te entiendo
A veces no te comprendo
Pero todas las veces te estoy queriendo.

A veces sacas lo peor de mi
A veces me arrepiento de lo que llego a decir
Pero sería peor alguien que no me haga sentir.

A veces me pregunto
Si te entiende el mundo
En realidad, si nos entiende a los dos.

Porque yo soy complicada
Y tú lo eres el doble
¿Por qué nos queremos?
Ni nosotros lo entendemos.

Siempre quiero escucharte
Siempre quiero cuidarte
Aunque a veces siento odiarte.

No
Te
Entiendo
Pero
Te
Quiero.

Ragek.

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Por favor, piénsalo.

Aún recuerdo que no fui la mejor impresión, te caí mal, no lo sabía, y solo me decidí a intentar, sin saber que no pensábamos lo mismo. Ese girasol era un pacto, aún queda en mi recuerdo como fue ese día, ver nuestros rostros, algo de incomodidad, tenia nervios, pero ya estaba en el momento no podía echarme para atrás.

Tiempo después, comenzó un Año Nuevo, nos miramos fijamente, como que no existiera nadie más, nos saludamos, te di una mejor impresión, como la primera vez, ya no existía incomodidad. Lo único que existe aún es la inseguridad.

Si no te arriesgas como yo lo intento, no sabrás si esa era tu destino hace tiempo, no quiero mantener en mi cabeza ese; lo hubiera echo. No desperdiciemos el tiempo de nuevo, ni tu, ni yo estamos seguros, pero al intentar algo nuevo, podemos obtener un resultado digno para los dos, no se, solo piénsalo.

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