Mirando al techo, pensando en las lecciones que la vida me ha dado, vi que tengo un sistema solar en el techo de mi cuarto, bueno algo parecido, y cuando apago la luz brilla, una de las lecciones es que quien me quiera nunca va a sentir lástima por mí, háblese de amigos, amorcitos, familia o personas que le tengan su cariñito a uno, esa persona se va a conmover pero jamás van a sentir lástima por mí, eso demuestra su amor sincero, y pues lo otro que pensaba antes que la luna me cayera en la cara fue que; de la manera que me daré cuenta que una persona me ama, es porque mi dolor le va a doler, mi felicidad lo hará sentirse feliz, de tal manera de que mis sentimientos también los va a sentir y que si algún día deja de sentirlos, entonces decidiré retirarme de esa relación porque dejará de ser mutua. ¿Quién no ha visto al techo teniendo conversaciones consigo misma?
Archivo del Autor: Escribología
Somos gris
Nosotros somos diferentes. A vos no te gusta pensar, ni en vos ni en mí; te gustan las reglas para luego romperlas y te enloquecen las pláticas casuales.
A mí me gusta el vodka y el chocolate con leche, soy amante de los pensamientos a media noche y las decisiones impulsivas, y me enloquecen las flores en invierno.
Soy predecible, indefectible y demandante. Me enamoro de los días soleados y los lluviosos, de los parques vacíos y las cafeterías llenas de gente, de los libros prestados y los robados.
Vos sos testarudo, vehemente y resignado. Sos voluntario a la soledad, a los detalles planeados y los que no, al amor escondido y al sueño entre sábanas.
Vos y yo somos tan diferentes, pero tan iguales. De aquellos a los que el destino los tiene en sitios opuestos, pero la causalidad los sienta en la misma banca.
En la esquina del panteón
En la esquina del panteón vi a un muerto llorar.
Murmuraban su nombre.
No era más que sombras, sombras y nada más.
Era un sueño, era la realidad.
Era la triste realidad.
No había flores, no había serenata
No porque no quería…
No porque no podía…
Simplemente la realidad se lo arrebato.
G.c
Plegaria.
Días como hoy sería bueno que existieras, que escucharas y fueras poderoso, que en realidad pusieras atención a las plegarias y que no fueras únicamente la creación de la imaginación de monos con conciencia.
Días como hoy, sería perfecto quitarte todos los nombres y formas que te han otorgado a lo largo de la historia, rediseñarte y hacerte de otra manera, eliminar todos tus muñecos de madera.
Y yo sé que existis, pero no sos como te pintan, no sos como te esculpen, no sos como te predican.
Sos algo distinto, yo sé que sos simple y complicado, entiendo que sos todo y sos nada, comprendo que sos el universo del cual yo soy parte, universo con el cual estoy construido.
Voss y yo somos uno, estamos integrados, somos todo y nada, y que importa si escuchas o no, si puedo tener las vibras de el todo que me ayudan a lograr lo que quiero…
PL
Claves
Has que tu lucha sea fuerte, que no ganen nuevamente los issues, has de tu amor cada día una aventura, un primer encuentro, un primer beso aunque ya hayan pasado muchos bajo la lluvia, haz que cada caricia sea la primeriza, como aquella en la que subiste la pierna a los pallets, que tu primera mirada desnude intenciones, que tus labios se muerdan de las ganas y tu sonrisa delate, lo que tus manos harán de momento, hoy aunque han pasado meses esa analogía me recuerda que el amor es una conquista diaria, es un revivir momentos, es de hacer cada respiro un suspiro poniendo acordes y letras a la melodía de las almas.
Hay gente que ama
Hay gente que no quiere, ama. Que ama con la fuerza de un huracán, que ama como si fuera la primera vez, que ama a pesar de los imposibles y las circunstancias.
Hay gente que aman sin pensar en las consecuencias, que aman a quién quiere ser amado y a quien no también.
Abril, 17 de 2019
Días.
Días como hoy me siento cansado, a tal grado que no me interesa nada, ni reír ni soñar, imaginar o dormir, me cuesta crear pensar o escribir…
PL
Otra mirada
Pude ver una tristeza distinta en su mirada. No era la misma que desde hace un tiempo la acompañaba.
Noté que algo en ella se apagaba. Mezclaba el dolor; le ardía.
Era como si algo dentro se estuviese desvaneciendo, pues ya no tenía ese brillo sus ojos, ahora todo era opacidad.
Por ratos fruncía el ceño pero un suspiro le vencía.
No me atreví a preguntar qué pasaba porque cuando la volteé a ver, tan triste y resignada, algo dentro de mí también se partió.
Sentí la rabia de un adiós que ya ni pronunciaba porque las fuerzas eran escasas.
Recibí el golpe de todos esos momentos en los que anheló un perdón que nunca llegó.
Se me quebraron las piernas al tratar de soportar el peso de aquella ausencia que cargaba a cuestas.
Y sin más, desde ese día ya no fue la misma. Algo cambió.
La vi alejarse de lo que alguna vez llenó su corazón para entregárselo a esa tristeza que arrancó todo lo que era.
Perdóname, perdóname por favor.
Juro que quise sosternela pero ella ya no habitaba en sus ojos. Lo supe cuando al cruzar miradas vi cómo por dentro se quebraba.
-Amarela-
pintar sonrisas
Si tienes dudas, mira mis ojos, toma mi mano siente la calidez de las promesas cumplidas.
Tienes miedo, déjame abrazarte y colocar tu cabeza en mi pecho, allí, la dimensión del temor desaparece y la seguridad te hace respirar y sonreír con la paz de sentir la cercanía de quien da la vida por protegerte.
Tienes incertidumbre, déjame ser tu realidad, déjame alcanzarte sueños con mis manos y posarlos frente a ti.
Tienes tristeza, recuerda cuantas lunas hemos atestiguado desde el balcón y cuantas de ellas se han convertido en versos que cambian sentimientos, que emergen alegrías, que hacen crecer esperanzas.
Tienes llanto, recuerda cual hazaña del rey midas hemos inspirado al convertir el llanto en sudor salado, en todas las noches en las que hemos creado una simbiosis perfecta, indescriptible pero suspirable por siempre.
Tienes hacinamiento, deja que toque en la mañana tu ventana, provoque sonrisas, tome tu cintura y te haga despegar hacia el sitio de la aventura del día, los besos del día, el cariño de la noche y regresarte a tu cuerpo mientras el descansa en este sueño maravilloso.
Tienes mis labios, mis palabras, toma mis manos y llévalas al lienzo, déjame pintar tu sonrisa, déjame crear una escena claroscura en tu recamara mientras las cortinas oscilan con el viento y escucho tu voz que me dice, «este es tu lugar, ven y déjame recostar en ti».
Antes del atardecer
Ni las lágrimas me salen, mucho menos las palabras para mostrar lo que llevo dentro.
Es duro pensar en todo lo que pudo cambiar si tan solo hubiéramos sido valientes y saber que esa era nuestro única oportunidad de estar juntos. Pero éramos jóvenes y pensamos que la vida nos permitiría conectar con más personas en el futuro. ¡Qué tontos e ingenuos fuimos! pues han pasados los años y aún sigo imaginándote cuando doy un beso. Cuando abrazo por unos segundos de más a alguien.
Te sigo imaginando en sueños y a veces me estremezco al ver a alguien con tu altura o cuando en otra persona se dibuja la forma en la que tus ojos se hacía más pequeños al sonreír.
Hay momentos, justo antes del atardecer, cuando entre las nubes se cruza tu recuerdo o esos pequeños detalles que dejaste grabados y escondidos en lo más oculto de mi ser: la forma en cómo, suavemente tocabas mi rodilla, o aquel beso en el hombro izquierdo.
Es en esos instantes donde resuena aquella vez que susurraste que me querías. Llegan sin previo aviso esas cosas insignificantes que en ocasiones quisiera que se borraran pero siempre vuelven.
Va cayendo la noche y cada vez que salgo al patio nos veo abrazados, sin ganas de soltarnos porque la conexión que sentíamos era algo que daba vida incluso en la oscuridad.
Odio pensar que sigo guardando la esperanza de volver a hablar contigo de esto; que podremos platicar y ponernos al día sin rencores, quitándonos toda la piel que le hemos puesto a las cicatrices de lo que sentimos.
Vernos la sangre pasar por las venas y arterias, los pulmones sostener los suspiros que acumulamos todo este tiempo y por fin exhalarlos. Vaya idea loca la que sigue latiendo, y en cierto punto hoy me enoja verla de pie.
Quisiera poder ver cómo sería todo si hubiese pasado de diferente manera. Juro que te habría dicho que te amaba las millones de veces que las callé, te tomaría de la mano y te abrazaría por un año entero, te besaría cada lunar y peca de tu rostro y aunque ambos sabemos que los ojos no dicen nada, los vería fijamente para que los míos les confesaran que en ellos se pierden.
Pero de nuevo, ya llegó la noche, y este es otro texto que se queda con las ganas de hacerse realidad.
Amarela