Eramos amantes
Amantes de la soledad
La diferencia era, que tú le temías a la soledad, como un niño pequeño le teme a la oscuridad.
Y yo sola, con mi soledad era bella, y más fuerte que nunca.
G.c
Eramos amantes
Amantes de la soledad
La diferencia era, que tú le temías a la soledad, como un niño pequeño le teme a la oscuridad.
Y yo sola, con mi soledad era bella, y más fuerte que nunca.
G.c
Soy bastante inquebrantable, pero me encabrona extrañarte y si lo hago cada día, es porque te adoro y lucho por tener una vida contigo, lo necesito para ser feliz
De las crisis, simbiosis surjen, de los caminos empedrados zapatos de montaña, para los momentos de suelo y tristeza basta tu mirada.
No se lo que sucede, pues al tomar tu mano el hálito de alma, se revitaliza rompiendo barreras, soledades, pandemias e iniquidades.
Me basta tu mirada para tocar futuro, tu risa para romper filtros, tus besos para romper maldiciones, en este momento de números, temores y despedidas de grandes seres terrestres, más que nunca el sentirte a pesar de la distancia es la fuerza para dar el último camino a la cima de los sueños.
Algunos seres humanos dejan de sentir por la fuerza de lo común, que existen actos de grandeza, de gloria y rarezas de la vida que otorgan apelativos de épicos, para mi caso es simplemente amarte con locura aunque el mundo vea otras cosas, las cosas de la vida pues, las mejores siempre estarán reservadas para aquellos que dan vidas enteras, batallas uno contra millones y aun así cuelgan laureles en su cabeza.
Conté cuatro «adiós» entre nosotros, el primero estuvo acompañado de una carga emocional llena de molestia y rencor.
Pero nos volvimos a buscar y me juraste amor a medias… lo acepté.
El segundo llegó con heridas profundas y una promesa de ambos a no volver, aunque quisiéramos lo contrario.
Pero el deseo ganó y nos perdonamos pecar de nuevo.
El tercero y cuarto fueron similares. Yo te dediqué unas letras de despedida, y tú un beso sin garantía. Juramos soltarnos, con la esperanza de ser felices junto a otras rutinas.
Pero los planes no resultaron como esperábamos y ahora solo queda esperar un quinto y quizá sexto adiós con más sabor a bienvenida que a despedida.
Una tarde a las 15:17p.m. Mi familia está almorzando, mis papás, hermana, primo y tía. Me ofrecieron comer, pero no tengo ganas, esto lo escribo porque me lo imaginé, mientras estaba pensando, y decidí escribirlo. Horas antes; estaban mis papás, y mi hermana platicando, riéndose, mientras yo estaba acotado en el sofá, solo me dije a mi mismo: creo que son más felices sin mi, imagine como que no existiera en esos momentos, y creo que los vi más feliz que nunca, a veces me siento decepcionado de mi mismo, no le pongo ganas al estudio, no me gusta estudiar, estoy en Diseño Gráfico, la maestra dice que no servirá todo para marketing, y es algo estupido, porque yo estaré en psicología clínica, la carrera solo me servirá para entrar a la Universidad. Pienso demasiado, cosas que pueden y no pueden suceder, tal vez sea o no sea necesario para las demás personas, porque las hago reír, pero quien me hace reír a mi, eso es lo que me hace falta siempre, ahora mismo estoy de pierna cruzada escribiendo lo qué pasa por mi mente, mientras mi familia sigue discutiendo entre la mejor bebida.
15:25p.m.
De nuevo vuelvo con estas letras gastadas de tanto expresar y nunca llegar a su destinatario. Pero vuelvo. Lo hago porque es la única forma en la que aún confío, puedo decirte que te pienso.
No tengo ni la menor idea de qué es de tus días en medio de este encierro físico y mental. En el que nos enfrentamos a nosotros mismos, a nuestro silencio y esos gritos que por años callamos. No sé si estás cuidando tu salud y aprovechando el tiempo. Quizá estás cuidando de los demás o luchando cada hora por no desvanecerte.
Los meses se han hecho nada. Se escurren por los dedos. Se parecen a aquellos cuando recién te perdí. Cuando los minutos dejaron de existir y el tiempo se quedó suspendido en la nada. Así se sienten.
Por ratos pienso que sigo en marzo cuando la verdad es que estoy despidiendo a junio. Talvez cada que se trata de decir adiós te das el permiso de cruzar corriendo por las calmadas banquetas de mi interior. Te veo pasar. Escucho tu respirar y trato de entender qué es lo que dices con cada suspiro y me entran ganas de preguntarte:
¿Cómo pasan las tardes por tus ojos?
¿Qué colores llegan por las noches a tu mente?
¿Cuál es la melodía que resuena en su cuarto?
¿Quién es la persona a la que quisieras abrazar?
¿Te arde la soledad o la evitas con compañías virtuales?
Y sigo, sigo preguntándote al vacío sin esperanza pero con necesidad de platicarte. No lo hago con dolor, rencor o tristeza lo hago porque en el silencio llega tu voz y se sienta a contarme lo que fuimos, lo que vivimos, lo que tanto quise borrar.
La escucho atenta, porque ya no le temo a recordar.
Ya no duele. Ahora es esa caricia suave en el rostro que agradece ser aceptada. Me toca y me ve directo a los ojos y planta miles de preguntas para hacerte y aunque nunca las pronunciaré en voz alta las escribo con estas letras gastadas que no se cansan de volver, esperando ese instante en que el destinatario por fin las reciba.
Y todo lo roto que tuve dentro, hoy solo es una cicatriz, dicen que, en la vida, aunque las heridas cierren las cicatrices permanecen, me han besado cada una de mis cicatrices y he conseguido caminar con ellas, son huellas, no me he detenido… la soledad es una buena compañía en este camino que decidí seguir, y el sentido común y la lógica son excelentes consejeros para la dignidad de vez en cuando, mi mejor amigo el amor propio cada vez me dice que nada dura eternamente. Sabes hace mucho que oro por ti, pero sobre todo por mi…
Te encontré en otro universo,
en el que no se aplicaba la ley de la gravedad.
En el que nuestro amor iba más allá de la luz
y nuestras emociones no dependian de ninguna constante.
Te encontré más alla,
en otro universo, en el que tu amor y mi amor
quebraban las leyes de la ciencia,
la constante de Plack, y la dualidad del amor.
Te encontré más allá,
en un agujero negro, el horizonte de sucesos,
En donde tu amor y mi amor generaban nuevas estrellas,
nuevas galaxias.
Te encontré más allá
en la superpocisión del amor,
en donde las causalidades no existen, y nada escapa,
en donde lo único que queda es el recuerdo de nuestro amor.
Solo siendo como un niño lograré entender, que he dejado de amarte como un adulto, así de aburrido y traicionero.
te amo como el primer amor de toda la vida, es extraño, pero aúnque el camino ya haya si do recorrido, simplemente así te amo.
Hoy te amo, como que te amaría 15 años atrás.
Puede parecer tan fácil,
olvidar lo sucedido,
pero el daño ya esta hecho,
el corazón aún sigue herido.
Puede parecer trillado,
no encontrar más el camino,
pero no hay luz que ilumine
y yo sigo a qui perdido.
No encuentro ya la respuesta en mi interior,
he perdido la alegría y la ilusión…
Debo encontrar una vez más mi corazón,
debo seguir sabiendo que no estas aquí,
debo vivir,
aunque al final, no vuelva más,
intentare yo continuar,
con esta soledad,
que se agranda cada vez más…