Me enamoré de los claveles
hace algunas primaveras.
Con un arreglo rosa y blanco
mi corazón quedó marcado.
Con el tiempo, mis flores se marchitaron
y creí, que no querría más arreglos,
que las flores eran bobas
y los claveles, los más feos de la historia.
Aunque varias veces me regalaron rosas
girasoles, margaritas y peonias
había algo en los claveles
que atacaba a mi memoria
Me alejé de los jardines
me negué a los regalos
me volví alérgica a las flores
y tiré todos mis jarrones.
Pero ahora que ya ha pasado el tiempo
ya sanaron mis alergias.
He visitado los jardines más hermosos
he aceptado más flores.
Descubrí que los cerezos florecen después de los más fríos inviernos.
Los lirios funcionaron como medicina y son dulces a mi paladar.
La primavera se vuelve a llenar de colores,
y las flores de estación tienen un lugar en mi corazón.