Escribología

Perdona si no sé como decir adiós…

Solo sé que nada es para siempre, que, así como todo tiene un inicio, tiene que cumplir con su rotación completa de un final…  No es casualidad que nos hayamos chocado en el mismo universo, pero existen millones de personas que hubiesen querido tener un encuentro tan radiante como el nuestro, existen millones de personas que hubiesen querido sentir este enjambre, no de mariposas sino de sentimientos hechos unos torrentes dentro de mi estómago, porque esto de sentirte cerca, hacía que toda la piel se me volviera libre, tal vez, a la misma vez esclava, pero, de las noches tardías, de las madrugadas feroces que atrapan y esconden pensamientos incapaces de ser revelados de día, cobardes de ser contados cuando el sol alumbra con todo su esplendor.  Tú, él que se ganó un pedacito de mi corazón, sé que no eres para siempre, que tal vez tu recuerdo lo será, pero, que tu piel, tus huesos, tu alma y sangre sencillamente no lo serán…

Llegue a tocar las nubes en cuestión de días, no había límite, no existían prejuicios, no habían condenas de pensamientos, de sugestiones, de idealizaciones, no existía un fin para ti, fuiste, eres y serás simplemente lo que hizo que el corazón quisiera saltarse de mi pecho, tú fuiste eso que muy inconsciente o conscientemente, como sea, siempre quise tener, pero, como decía antes, con cobardía, con ganas de querer llevarte conmigo para siempre, no como prisionero, porque tú eres sinónimo de libertad, de locura, de incoherencia y de infinidad… Jamás te obligaría a quedarte, porque tú más que nadie sabe a dónde y con quién perteneces.  Fuiste lo que quise con todo el corazón a las cero horas, eras el pensamiento latente de mi cabeza, llegué entonces al punto que cerraba los ojos por segundos y allí estabas tú, no sé qué pasó conmigo.

Tu llegada fue como el terremoto irresistible para la tierra, tierra débil y frágil en manos de un poderoso desastre, llegaste a mover todo dentro de mí, para decirte que hasta los virus me removiste… Llegaste a arrancar y a tirar cosas que hacían que mi espalda no fuera ligera, como mi cansancio por la vida, mis miedos, mis rutinas, dejaste burladas mis costumbres.  Me inundaste como el tsunami que no tiene límite y que su fuerza lleva consigo todo lo que encuentra, pero para mi suerte, tú no destruiste nada, tú solo cubriste, consolaste, sanaste y liberaste.

Y entonces me encontraba yo allí, con los ojos tímidos, con manos frías, con escasas palabras y con el corazón a mil por hora, todo por tenerte frente a mí, tal vez miles de veces (y tal vez exagerando un poco) sin que me vieras, pero con el simple hecho de verte era una suerte de la vida, que esta vez me la concedió a mí.  Si alguna vez que me viste a los ojos yo miraba hacia la derecha e izquierda, arriba y abajo, miraba a todos lados, menos a ti, sabe que entonces te miraba con los ojos del alma, porque estos naturales eran demasiado obvios para decirte: “Oye tú, si tú, hay un extravío hacia mi corazón, un centro mágico que dice tu nombre cada día, que enciende sus luces cuando sabe de ti, que se vuelve todo con vida cuando te descubre”, es por eso que era necesario verte con los ojos del alma, porque aunque esos también dicen la verdad son mucho más fuertes para los ojos naturales que no saben ver fantasías.

Pasaron los días, meses y años y cada vez el tenerte se hacía una fortuna, una fortuna incomparable, que solo el cielo sabe dar.  Porque sin tocarnos la piel sabía cuándo todo ese tegumento tuyo quería salir corriendo, escapar tal vez por un instante de lo corriente, de la rutina, del cansancio, de la monotonía, del dolor, de los recuerdos, de las decepciones y entre veces hasta de ti mismo también… y entonces era cuando me nacían las ganas de llevarte conmigo, a un parque, a un museo, a una exposición de arte o simplemente a una esquinita escondida que estaba en las bibliotecas, en las casas abandonadas o simplemente aquella esquinita de la nada.

Cuántas mozas han querido quererte de esta manera en la que ya no sé si te quiero o si te quería, como sea siempre habrá sido un querer, quererte hasta los defectos, quererte hasta los insomnios, quererte hasta esa frialdad tuya, quererte hasta las decepciones ajenas también, quererte hasta esa alma muerta tuya que ya no sabe si vive o sobrevive.  Quererte de mil formas, multiplicadas por un ocho acostado.

No sé si con todo esto trato de esconder lo que realmente me cuesta decir: “adiós” …  No sé si con todo esto escrito trato de desahogar el corazón de tanto recuerdo tuyo vivido no en horas sino en segundos, no en años sino en días… No sé si lo quiero sea despedirme, no sé si lo que quiera sea olvidarte, pero ten por seguro que todo lo escrito allá arriba, no lo escribí yo, sino mis manos fueron las cómplices de este corazón débil que ya no sabe si te quiere o si te quería, pero como sea, siempre habrá sido un querer…

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Escribología

Ella

Ella siempre pensaba que debían de amarla,
de quererla y respetarla, jamás peleó
con la idea de respetar a los demás.

Pero por las noches se daba cuenta que el
que debían de amarla”, no funcionaba.
porque no la pensaban, no la querían
y no la llegaban a amar.

A veces por las noches encontraba
charquitos de agua en sus dos ventanas,
a veces se quedaba olvidada
en aquella esquina, donde nadie miraba.

Pero para su suerte un día empezó a crecer
un tipo de flor rara… Aún no sabe cómo
su semilla llegó a germinar en su ventana,
pero con el poco tiempo crecía y le hacía ver
la vida desde perspectivas hermosas.

Ella comenzó a amar por las mañanas
el olor de las rosas, la loción de aquel hombre
que no sabe si sólo se la aplicó por dos veces
o si ella nunca lo había notado, en fin,
comenzó a enamorarse de el olor de la vida.

Aquella mujercita a la que no le funcionaba
ser querida por deber, comenzó a abrir
su ventana día a día, sonreía y al mismo tiempo
inhalaba aquel ventarrón por su nariz
haciendo que sus pulmones se sintieran libres…

Aprendió con el tiempo que no podía
forzar a nadie a amarla.
Que el amar no significa ser esclavo,
que cuando amas te vuelves libre
que el amar no te vuelve débil, sino
te hace cada vez más fuerte,
que amar te hace sonreír y no herir
que…
Que el amar es decisión y voluntad
no una obligación ni un deber.

Y desde entonces comenzó a ser libre
a no forzar a nadie a quererla,
ni siquiera a ella misma…
Y se dio cuenta que en sus dos ventanas
ya no había charquitos de agua
sino estaba el reflejo de sus amaneceres.

Salió de aquella esquina…
Apreciaba aquella rara flor…
Seguía recordando
el aroma de aquel hombre…
Seguía abriendo su ventana…
Y comenzó a vivir de una manera “diferente”.

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Escribología

Cambio de piel

Tengo una hoja en blanco y las 27 letras para formar en escritura todo lo que soy, lo intangible, lo que solo puedo tocar con el alma, pero trato de crearme en un fondo blanco digital, para que me puedan leer, para que se identifiquen, para que se sanen y para que se salven.

Tengo una base de errores, defectos, caídas y de dolor, de allí he crecido, de allí me he formado, de allí he nacido.

Tengo virtudes y fortalezas débiles con las que me he levantado, con las que me he vuelto a construir, con las que me he vuelto a enamorar, con las que me he vuelto amar.

Creo conocerme, pero cuando menos lo pienso, existe otra constelación desconocida dentro de mí, y entonces vuelve mi regénesis. Soy un universo sostenida por otro más, soy un infinito, soy un mar sin límite de profundidad, sin límite de claridad, sin límite de oscuridad. Soy el círculo que nunca tiene un inicio ni final, solamente giro y vivo.

He aprendido a perdonarme, a sanarme, a levantarme, a aceptarme y sobre todo a amarme.  He aprendido a amar mis bases y mis paredes, he aprendido a sacudirme el polvo de mi rebote en el suelo y a ver mis heridas sin lágrimas en los ojos, solo con las del alma…

He muerto por segundos, por minutos y hasta por días, he guardado lutos y los muestro caminando por las nadas con ropa negra, tomándolos en serio porque son mis nuevos inicios, mis nuevos días, mis nuevos nacimientos.

Entonces vuelvo a decir por primera vez “mamá” y empiezo de nuevo a gatear, todo vuelve a ser frágil, pero mi cerebro ya ha tenido más de 7 vidas y eso me hace ser débil-fuerte, tonta-sabia, humana… -humana…

Y vuelvo a sonreír, y vuelvo a amar, y vuelvo a volar, y vuelvo a soñar y vuelvo a ser yo.  Llena de cicatrices pero con historias por contar, por experiencias que compartir y con utopías que vivir.

Y entonces me amo apasionadamente, y amándome de esa manera soy sostenida por el aire, camino sobre aguas inestables y soy punto blanco en fondo negro y viceversa.

Veo bicicletas volar y animales del zoológico siendo libres, rugiendo, sacando a la fiera que llevan por dentro, pero siendo vulnerables en medio de todo, porque lloro por felicidad y sonrío por tristeza, esa es mi complejidad.

Cambio de piel, en los lutos, en las caídas, en las ganas de morirme y en las ganas de volverme a nacer, en la vida, en las utopías y sobre todo cambio de piel cuando conozco un nuevo universo dentro de mi universo, sostenida por otro más…

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