Escribología

Conjuguemos :)

Soy valiente, eres valiente, es valiente… somos valientes.
Peleo por la vida, peleas por la vida, pelea por la vida… peleamos por la vida, porque vale la pena.
Amo, amas, ama… amamos, porque es el mejor verbo hecho práctica.

Cuantos motivos hay para estar triste, cuantas razones hay para tirar todo por la borda, cuantas personas existen que decepcionan, cuantas cosas hay que desmotivan, cuanto hay por…

Existen motivos más que suficientes para sonreír, para agradecer, para amar y para no querer dejar de vivir.

Quién no se ha despertado por la mañana creyendo en sí mismo y en que es capaz de tocar con la punta de sus dedos el cielo, que con lo que tiene en ese preciso momento, es más que suficiente para estar agradecido y vivir feliz.  Quien no tiene sueños, que si los contara a todo el mundo le llamarían loco o desubicado.  Quien no ha visto hacia el cielo suspirando y creyendo que la meta que tiene por delante la puede alcanzar.  Por estos momentos en la vida es por lo que digo que vale la pena vivir.

La vida es eso, coraje, valentía, fuerza… esfuerzo.  La vida son ganas de no querer tirar la toalla.  De que, si no hay salida, me la invento y salgo adelante.
El cielo me ha dado vida para disfrutar, para abrazar, para que me llamen loco porque lo que quiero es “imposible”, para sonreír, para compartir, para acompañar, para dar lo mejor de mí.

Continúo, sigo parada en la brecha, sigo luchando… sigo viviendo.  Lo confieso, no es fácil, ustedes lo saben más que yo.  He sido cobarde, he fracasado, he llorado, me he lamentado.  Todo ha sido necesario en su debido momento, y lo agradezco, agradezco por lo que tengo y por lo que he perdido también.  La vida no es solo de quejas, es de buscar salidas, soluciones, cambios, nuevas fronteras.

La vida es creer que más allá de un cielo gris sigue existiendo un cielo espléndido, que espera por nosotros.

Soy feliz.  Aunque tengo motivos para no serlo, lo soy.  Porque me he dado cuenta que mi felicidad no depende del fulano ni del mengano, sino de mí.  Soy responsable de mí.  Eso es algo grande.  Sé responsable de ti mismo.  Sé feliz.

He aprendido, aprendo y lo seguiré haciendo.
He avanzado, avanzo y lo seguiré haciendo.

Continúo, continúas, continúa… continuamos porque la vida es eso.

Y, por último, quiero decir desde lo más profundo de mi corazón que creo en vos, en ti y en usted.

¡Creamos en nosotros mismos!

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108, 1.54

Acaricio el aire con el cuerpo dispuesto a la libertad.
Desnudo el alma para que la fragancia de la vida me inunde.
Sonrío con labios abiertos.
Descalzo los pies para sentir la fertilidad de la tierra.
Me despojo del suéter en invierno para sentir la llovizna, mi nana.
Abro los brazos para recibir la felicidad y aferrarme a la seguridad.
Hoy suelto al corazón para que vaya a donde el crea conveniente, para que ame sin restricción y egoísmo.
Piernas corran, caminen, gateen, arrástrense… avancemos.

Chau miedo, pasarás de propietario a visitante, de esos que casi no se aparecen.
El cuerpo ha exigido lo que es suyo.

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¡Regalitos nada mas!

Te regalo un pedacito de mi esperanza y de mi amor.  No te preocupes, ¡es gratis! Te regalo los chistes que a mí me han hecho reír.  Te regalo una copia de la llave que abre el cajón de los abrazos que siempre reservo para días grises.  Te regalo un par de signos de admiración, seis letras y una tilde, ¡ánimo!  Te regalo un par de alas para que cuando ya no puedas seguir caminando, vueles.  Te regalo un pase a mis sueños de domingo, suelen ser los mejores.  Te regalo un boleto para el mundo de las sonrisas para que tomes las más hermosas y las hagas tuyas gratuitamente.  Te regalo una tilde para que cuando las cosas no tengan sentido, se la pongas y todo cambie.  Te regalo un boleto de primera clase para que veas tus sueños y los sientas tan tuyos a modo que los conquistes.  Te regalo un paracaídas para que cuando quieras sentir morirte te lo pongas y sientas la adrenalina de la muerte, sin morir.  Te regalo palabras bonitas.  Te regalo mi ocho acostado.  Te regalo la suerte que aún me queda.  Te regalo mis mejores letras.  Te regalo mis mejores ritmos.  Te regalo mis mejores oraciones.  Te regalo un crepúsculo.  Te regalo mis dos últimos deseos.  Y cuando las cosas tal vez no vayan tan bien, aunque yo no esté, te regalo mis ojos para que veas las cosas feas, bonitas.  Te regalo un sobrecito de brillantina de a quetzal para que brilles por doquier.  Te regalo un pedacito de mi corazón para que por siempre te acompañe, en tus días solos, malos y hermosos también.

Te regalo 285 palabras.

¡Te regalo un beso en el cachete! :)

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Lluvia

Lluvia, lluvia que decides acariciar con tus suaves pero persistentes gotas la piel de la tierra.  Saborearte me trae a la memoria una década atrás.  Me sabe a mi infancia.  Me sabe a mis seis años… Aún los recuerdo.

Escucharte lluvia es recordar aquella casa donde mamá me tuvo en sus brazos para amamantarme y velar por mi crecimiento.  Verte lluvia es recordar a mis hermanos de patojos y chorreados, pero chispudos.  Olerte lluvia es recordar aquellas tardes de sábado donde mamá sacaba su venta de atol y tostadas en la banqueta de la casa.  Una década atrás y tal vez un poquito más, donde crecí, me recuerdo de la primera vez que le dije a mamá que no quería ir a estudiar porque un niño me molestaba.  Aquella casa aún guarda mi primer y único amor canino, ese amor canino que supo de una u otra forma transformar la ausencia de aquel ser amado en presencia confortadora.

Lluvia, tu que me traes a la memoria aquellas subidas al cerro trasero de mi casa, colgar un lazo del árbol más cercano al borde para poder escalar más fácil cuando yo quisiera subir a él.  Lluvia que haces que el cuerpo se divague por un segundo hecho horas recordando aquellos sábados, donde muy ansiosa esperaba a las ocho de la mañana mis dos franceses con picado de verdura y carne, me encantaba que mamá le echara queso seco.  Esos sábados donde mis hermanos y yo al final de la venta esperábamos que le sobrará algo a ella para poder comer surtido para la cena y ver a mis hermanos correr hacia la tienda para compartir aquellas tostadas con una coca cola.  Sábados que después de una buena cena corríamos para ver los partidos de fútbol del parque que estaba a dos cuadras de mi casa.

El sonar de aquellas gotas acariciando la tierra hacen que el corazón de niña me vuelva a nacer.  Me hace más frágil.  Me hace más humana.

Tal vez en algún momento la lluvia no fue mi estación favorita del año, pero hoy se ha convertido en el diario de mi inocencia.  Recordar que los domingos siempre escogía mis mejores vestidos para ir a la iglesia.  Recuerdo el que tenía dos rodajas de sandía en las dos bolsitas inferiores, bañado mi vestidito de color azul marino con blanco.  Como aquel vestido con el que me creía una princesa, solo por tener como ocho capas (siempre las contaba).  Recordarme de aquel vestido que tenía girasoles y me hacía sentir un sol.  Y así unos cuantos más.

Hoy lluvia te vuelves en mi confidente, en esa memoria que hoy agradezco guardar y conservar en el corazón.  A veces y solo a veces quisiera volver allá, donde por algún motivo quisiera que “cosas” estuvieran aún presentes.  Como quisiera regresar aquella casa y abrazar fuerte aquellos dos amigos fieles que cuando llorábamos con mis hermanos, ellos hacían que dentro del llanto hubiera una sonrisa por lamernos las lágrimas.  Aún no los supero.  Cómo superar aquel tipo de amor que a veces los humanos no entienden.  Un amor canino.

Hoy, tengo 19 años y la lluvia sigue sabiendo “casi igual”.  Sigue sabiendo a dulzura mezclada con nostalgia.  Pero así te quiero lluvia, lluvia que amaba cuando por las tardes prefería jugar bajo de ella a hacer mis tareas.  Siempre terminaba algo resfriada, pero siempre valía la pena.

Hoy lluvia me sabes a recuerdos, me sabes a familia, me sabes a infancia, me sabes a amor, me sabes a libertad y tal vez en alguna ocasión me supiste a tristeza.  Todo se vale, todo es moderado. Lluvia de mi corazón, lluvia que me haces sentir de nuevo, que haces que no quiera dejar de escribir.  Gracias por caer con toda majestuosidad.  Gracias por recordarme de nuevo, mi corazón de niña.

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Tú, yo

Tú eres la prueba de que se puede querer
en estado de ausencia.
Tú eres mi estrella favorita
de las  tres dilatas y pintadas en tu cielo,
tu cielo decorado con tus recuerdos,
recuerdos que se han vuelto mi tesoro.
El tesoro de mi caja fuerte
sepultada y jamás encontrada en mi corazón.

¿Casualidad de conocerte? Mmm… no lo creo.
Propósito.
Mi encuentro contigo fue como la frase:
“No andaba buscando a nadie y entonces te vi”
Escuchar tu nombre y no saber que era el tuyo,
para luego luchar contra mi propia mente
para recordarlo.  ¿Daniel? ¿Gabriel? No.
¿Cuál era? JAJA. ¡Ah, ya! Miguel.
Estaba cerca.  Pero de tus dos nombres,
me quedo con el segundo o con ambos o contigo.

Saber que tu corazón estaba
navegando solo por las aguas de la vida,
me daba consuelo, alegría y sonrisas.
Hablar contigo era como mi premio
al final de todos los días.
Porque al final terminamos descubriéndonos
el corazón, miedos, pasiones, pero sobre todo fortalezas.
Tus chistes, aunque no los mejores,
ni los que daban risa, para mí, los más graciosos.

Tú y tus niveles de confianza.
Tú y tus frases tan cortantes.
Tú y tu signo de exclamación.
Tú y tu guerras de stickers.
Tú y tus secretos tan misteriosos pero tiernos.

Yo y mi apodo por tu personalidad.
Tú y tu apodo por mis acciones.
Yo y mis ganas de molestarte todas las noches.
Tú y tu “no te preocupes, tengo tiempo”.
Yo y mi sonrisa no fingida por saber que existías.

Yo, la fan de tus fotografías,
de tu paciencia y amor al enseñarle a los niñxs,
eso llegó justo aquí, a mi corazón;
compartir la misma pasión, nos unió más.
Yo, tu fan;
por ser valiente en los caminos de la vida.

La vida nos unió con un propósito;
de ver la vida con ojos de candor
de aprender a querer en ausencia
y apreciar sobre todo, la esencia.

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Posdata

¿? es el secreto que guardan mis labios al sonreír.
¿? es el desvelo que hace no querer levantarme al día siguiente.
¿? es la divagación de los ojos en el regreso a casa.
¿? es el tesoro que guarda la luna para su admiradora.
¿? es el coraje de este corazón y a veces y tan solo a veces el enojo también.
¿? es la melancolía de los sábados por la tarde.
¿? es el sueño de las 3 de la madrugada.
¿? es la alegría de las conversaciones.
¿? es mi ancla, ¿? hace que esté firme.
¿? es la amnesia burlada por la memoria.

¿? es ¿?, suena loco, pero eso es todo lo que quiero.

No más.

PD1: Cambie “¿?” por “usted”

¡Ah! ¡Se me olvidó algo más…!

PD2: Vamos a caminar de noche por las banquetas solas que callan los secretos de los “locos”.

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¿La vida?, La vida

¿Qué es la vida?
Es el segundo de una hora;
es el pétalo de una flor;
es la pluma de un ave;
es la hoja de un árbol.

La vida es un riesgo, es un campo de batalla.
La vida es una oportunidad.
Es quien te condena, es quien te restaura,
es quien te perdona.
La vida es dolor, es sanidad y libertad.
La vida es bella.

La vida es.  Ser.  Hacer.

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Conversación

P1: Hoy por la madrugada, cuando llevé mis ojos al cielo,
P2: vi como tu recuerdo sigue atormentado mi sueño…

P3: pero desperté, y despertar era saborear, la simple y compleja, vida…

P4: tremendo suspiro es entonces esta hermosa vida porque nos regala de todo entre dolores y alegrías, entre lágrimas y sonrisas.

P1: Es por eso que cada vez que respiro, trato de disfrutar todo, desde…

P5: la más insignificante risa, hasta la más lágrima desgarradora, desde la única mano amiga, hasta la muchedumbre ensordecedora,

P2: desde el recuerdo de tu piel junto a mi cuerpo, hasta la loca ilusión de que estarías aquí al despertar.

P1: Pero no me arrepiento de nada, de nada de lo que construimos juntos…

P3: porque el tiempo es sabio, el espacio es sabio, el cuerpo es sabio, el aire es sabio, las fuerzas son sabias…

P7: son sabías cuando tu alma se conecta con la razón, sin pensar tanto, ya sabes lo que siente tu corazón…

P6: La vida es sabía y quiero helado de café…

P7: noches en las que no dejo de pensar en los momentos en los que en tus labios me desvanezco…

P2: Y lo quiero de café, porque el café anima mis sueños después de noches de desvelo…

P3: La aparición malcabresta, con la rotunda respuesta que quita secuencia, a tan abnegado palabrerío…

P1: Noches que se han vuelto mi cómplice para llevarte el beso de buenas noches,

noches que…

P3: me hacen dudar, dudar de mi existencia, dudar de mi levedad, dudar de mi humanidad…

P1: pero dentro de mi vacilar, el corazón vuelvo a desnudar, porque perdiéndome en mi dudar, es cuando me vuelvo a encontrar…

P8: en una taza de café, ese café de tu mirada que enciende mis deseos de viajar hasta tu cama, solo por instantes y beberme tu mirada.

P7: Cuando estoy contigo me pierdo en tu mirada, sin saber que de ti podría terminar enamorada, oscilando tú en mi pensamiento cada madrugada…

P6: Y al rato si no estás, me soy suficiente; La vida me ha dado dedos para contemplar el cielo en mi vagina; Al ritmo de las gotas de lluvia que están muy de moda en mayo, mientras los sompopos se deciden salir, ellos saben que estar en la calle es más peligroso y poco rentable que en el preventivo. Aguas! Aguas!

P3: benditos paraguas que estropean la línea, tan mayo y diciembre como pareja en motel, escarchados de corazón, pero soleados en la intimidad…

P6: Que te han visto en la 3era calle de zona 1; Y hablemos sucio y feroz, dejemos la miel un rato, eso no es para amores contemporáneos; Quiero ser mía y tuya, aunque sea por un katún…

P3: el amor de antes, el amor de ahora, el de los ancestros, es de los hijastrxs, el de los ricos, el de los pobres… ese amor es tan como dios…

P6: ¡puta!… me mojo, me vengo, me voy, me mayo, me diciembre, me Escribología, me como un helado de café..

P1: o me tomo un café en lo helado, para vivir ese amor que se ha cubierto con tus raíces, que se fortalece en tu tronco y florece en tus ramas…

P3: en tus ramas, en tus ojos, en tus besos, en tus pechos, en tus nalgas, en tus fluidos, en tu ser, en tu alma, en tu centro

P8: y en mí… este amor que me hace buscarte, pensarte, apapacharte, sentirte, cogerte, verte, admirarte y luego… luego amarte con toda libertad

P1: libertad con la que vuelvo a despertar, despertar en la compleja utopía de volverte a amar…

P8: sí, volver a amarte con suma atracción, como si el fuego de esta guerra se extingue con cada caricia, cada rosa, cada beso y cada gesto, convirtiéndose así tan solo en una maldita fantasía…

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Buen viaje… (relato)

Y si se ha llegado la hora, no me despidas aún,
solo escucha lo que tengo para decirte…

Te deseo el mejor amor del mundo, porque vos lo sos,
deseo que aquella gacela te ame cada día… y noche…
Que te ame más el alma que a tu propia piel,
que te la abrace y te la sepa curar…
que cuando despiertes, su piel huela a café recién hecho,
y que sonrías porque has escogido a la indicada…
corre a sus brazos cada que puedas, bésala y llórala también…
Se vale.

Quiérela, enójate con ella, pero jamás la odies, jamás la golpees,
ni siquiera con tus palabras, entiéndela, amala.
Cuando quiera llorar, déjala, se tú su hombro, su pañuelo, su consuelo.
Cuando quiera gritar, déjala, se tú esa presencia que tanto necesita,
aun si no hay nada que decirle, quédate allí, con ella y sostén su mano.

Cuando sientas que puedes dejar de quererla, vuélvela a ver,
ve su sonrisa, esa sonrisa que provocas en ella, llega ahí, a su felicidad,
a su amor, a su todo, porque al final tú formas parte de su todo.

Yo… yo sabré que irme ha sido lo mejor que he hecho.
Al final, no hubo lazo que me detuviese a tu lado.
Siempre supe que la amaste a ella…
Es por eso que debo de despedirme, pero no me despidas aún…

Escucha…

Llévale flores, margaritas tal vez, rosas blancas, no lo sé,
tú la conoces mejor que yo…
Pero llévale…
Invítala a cenar, se valen las tortillas de harina también,
no importa que sea, lo importante es que estés con ella.
Bésale la frente, la mano, no solo sus placeres.
Sé respetuoso también, contrólate, todo en su momento.

Prepárale la cena de vez en cuando, tal vez un domingo,
tal vez un sábado, tal vez en una noche de viernes,
donde todos quieren estar acompañados por montón,
llévatela a un rinconcito donde los dos sean mayoría.

No la celes, por favor, no la celes, déjala ser admirada,
sonríe, porque otros al final desearían tener lo que
solo tú puedes tener…
Dale el beso de las buenas noches y el de los buenos días,
que cada mañana y anochecer ese sea tu buen hacer.

Y cuando ambos hayan recorrido
la mayoría de la orilla del mar,
ámala aún más, con todas tus fuerzas, con todas tus ganas.
Y cuando notes sus canas, dile que se ve hermosa,
y sé feliz, en plenitud, porque la has tenido por siglos de felicidad
convertidos en años mortales.

Ahora sí, ya, despídeme, porque el tren está en abordaje.
Solo prométeme que…

Que…

Solo dame un abrazo mejor (la abrazó), adiós.

Él la vio y solo supo decir:

Buen viaje.

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Usted

Discúlpeme usted, pero…

No quiero mentirle, quiero quererlo.
No tengo ganas de irme, tengo ganas de quedarme.
No deseo olvidarle, deseo pensarlo.

Usted es lo que se me viene a la mente
cuando me dicen: ¡Pensá algo bonito!

Usted es este invierno, fue mi verano
y seguirá siendo mi próxima estación.
Usted no le da lógica a mi vida,
usted la vuelve loca.

Oiga, usted es pieza importante
para mi rompecabezas.
Usted es lo bonito de quedarse despierta.
Usted es lo chulo de querer regresar.

Que me disculpe el cielo y usted,
pero le digo la verdad.

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