Escribología

algo cambió🍃

Los días son los mismos.
Las mañanas son frescas
y las noches silenciosas,
pero algo ha cambiado.
Aún no sé muy bien cómo
ni en dónde, pero es distinto.

Los rayos de sol saben diferente.
Las pausas que hace el corazón
me traen calma y consuelo.
Aunque hay momentos
en los que lloro poquito.

He aprendido a amar
a los que me aman y volver
a donde me esperan.

Aún con todo, me siento agradecida
por quién soy y en dónde estoy.
Por quiénes acompañan y por
los que se despiden. A nadie detengo,
por nadie suplico. Me tengo.
Y eso es más que suficiente.

Estándar
Escribología

Primaveras y otoños

No me atrevería a llamarla «Historia de amor», pero esta es mi historia.

Llevaba casi dos años sin trabajo, cuando llegó la oportunidad laboral. Era un ambiente tranquilo; cumplir con lo asignado, ser puntual, sonreír, trabajar en equipo, saludar con un «buenos días». Los desayunos y almuerzos eran alegres, al aire libre. Algunos meses pasaron, cuando llegó agosto y con el un nuevo compañero que se integraba al mismo equipo.

Mi primera impresión fue «Ya se ve grande», era un hombre de camisa cuadriculada y corbata, con las mangas arriba. Pero hubo algo que llamó mi atención y fue su apellido, casualmente, llevamos el mismo, así que cuando el equipo se presentó con él, nos preguntaron si éramos familia a lo que respondimos con un rotundo NO. Los días pasaron y solo era un saludo cordial, una sonrisa laboral, un «feliz tarde».

Para enero del siguiente año, falté al trabajo por un trámite universitario, ese día el llamó a mi celular, en el trabajo habían solicitado unos datos y él me consultó para anotarlos. Me pareció un gesto de compañerismo. Los «buenos días» seguían siendo monótonos, hasta que llegó la pandemia y todo fue un caos en el trabajo, ambos pertenecíamos al mismo tipo de trabajo, así que un día cualquiera llamó por segunda vez para consultarme si estaba yendo a laborar (habían puesto turnos laborales y había que esperar que confirmaran el día que podíamos asistir), a lo que dije que aún no me habían asignado día. Cuando sentí, hablamos por cuarenta minutos; del trabajo, de lo que sucedía… Nada del otro mundo.

Empezamos a frecuentarnos más en el trabajo, a conversar más, a sonreír genuinamente, los «buenos días» eran diferentes, a molestar más. No había presión que me llamara, románticamente, la atención. Él tenía poco tiempo de terminar una relación. Los días siguieron pasando y nuestra comunicación fue más constante, eran llamadas y mensajes más constantes, al principio, sus llamadas eran para desahogarse de ella, yo lo escuchaba. Ese hombre hablaba demasiado y yo aprendí a afinar la escucha. Con un par de meses, la conversación cambió, cuando él llamaba era un tiempo de alegría, chistes, risas, anécdotas, saber más del otro. Por lo mismo de la pandemia me cambiaron de edificio, la comunicación seguía, por las mañanas, si había llegado bien, por las tardes, dando tiempo para que yo estuviera cómoda en casa y pudiera llamar. Hasta que llegó el punto de pensar «cuán cómoda y tranquila me sentía con su compañía».

Aprendimos a confiar en el otro, a escucharnos, a entendernos. Recuerdo el día que mi papá se contagió de covid y yo no estaba segura si también estaba contagiada, decidí faltar, ese día, él llegó en mi nombre para redactar un informe mensual que es requisito para pago. No tenía cómo llegar, porque era cuando los autos salían según número de placa, y ese día no le correspondía a su auto, además estaba de descanso y no dudó en ir. A lo que yo sigo agradecida.

Para ese entonces, yo tenía veintidós años y él treinta y siete. Pasaron ocho meses y una noticia me perturbó; él seguía enamorado de su ex novia. Para ese entonces, yo ya estaba enamorada de él, aunque nunca supe si él de mí. Era inmadura y decidí alejarme sin dar explicaciones, tenía miedo de ser lastimada, y aunque intenté no salirlo, salí. Ambos terminamos alejándonos, las palabras abundaron en el vacío y silencio. Yo regresé a trabajar a la misma oficina que él, así que nos mirábamos todos los días, nos topábamos en los mismos pasillos. Pasamos cuatro años sin declarar una palabra; para mí, los años más difíciles al tratar de sanar mi corazón.

Estoy segura que él no me amó, pero sí nos quisimos, nos quisimos desde una herida, desde un vacío. Nos construimos un mundo donde podíamos ser genuinamente, donde lo demás se olvidaba. Hace poco más de un año, hablamos por primera vez, fue como si hubiésemos decidido olvidar quienes fuimos y lo que sucedió entre nosotros. Hoy en día, sostenemos comunicación laboral, ambos sabemos respetar al otro, ambos conocemos la historia del otro, ambos sabemos lo que le afecta al otro, ambos sabemos quiénes fuimos.

Me doy cuenta, que no fue la intensidad de lo que viví lo que hasta hoy me hace recordarlo, sino lo que yo decidí sentir por él, amor, durante ese tiempo aprendí a aceptarlo tal y como era, aprendí que mis primaveras podían ser pocas para un otoño como él, pero era firme en lo que sentía. Aprendí a acompañarlo, a escucharlo, a tenerle paciencia, a amar su risa y sus chistes. Hoy en día, ya no lo amo, mi corazón sanó.

Fuimos amigos, grandes amigos y si pudiera dedicarle algunas palabras como los amigos que fuimos, le diría:
«¿Cómo has estado? Tu cabello sigue brillando como los rayos del sol. He escuchado algunas verdades y mentiras de lo que vives. ¿Te esta yendo mejor? Solo quería recordarte algo, que debes luchar e ir por lo que amas y te hace feliz. No te conformes con lo que esta cerca de tus manos, de tu corazón, ve más allá, ve por lo que cautiva, verdaderamente, tu corazón y sé feliz. Siempre te he deseado lo mejor, y así será. Gracias por aquel tiempo que construimos y que hoy son solo remembranzas. Gracias, por inspirarme a escribir mi segundo poemario. Fuiste una buena musa. Sigue siendo tú, no permitas que los ecos del exterior perturben tu esencia.»

Para esta historia, el amor no fue suficiente, sin embargo, fue nuestra historia. Y agradezco lo que construimos, juntos. Sé que mejores historias nos esperan a cada uno.

-La autora

Estándar
Escribología

Amor a la antigua💐

Queridos lectores, llegamos al final de este espacio, donde compartimos historias de amor que nos dejan enseñanzas y esperanzas. Esta historia en particular, es de nuestros queridos amigos Nina y Fabián, quienes nos cuentan cómo se conocieron y cómo hasta hoy son padres y abuelos. Su amor sigue intacto, con altas y bajas, pero unidos, eligiéndose uno al otro.

Espero que disfruten nuestra última historia. A continuación, Nina nos relata.

Soy una muchacha de campo que vivía solo encerrada, pero que salió de ahí para venir a trabajar a la capital; a zona 15, a un lugar que le dicen Metro 15. Y ahí estaba yo cuando conocí a Fabián, fue una historia muy bonita. Yo trabajaba con unos italianos en un condominio y él trabajaba en otro condominio poniendo pisos de madera. Y fue ese día, un 10 de junio de 1987 cuando nos conocimos.

En esa ocasión yo iba saliendo a las 5 de la tarde, cuando él iba entrando (después supe que entraba a esa hora a propósito), entonces salí y me fui a la parada de autobús. Ahí estaba yo en la parada, cuando él llegó, nos subimos al bus y él me saludó. Era un muchacho muy guapo y amable, cuando en eso un sillón se desocupó. Él me dijo: “Señorita, siéntese”. Y yo me senté, al poco tiempo se bajó la persona que iba a mi lado y él se sentó conmigo. Durante el camino me preguntó hacia dónde iba, dónde vivía. Para ese momento, vivía con mi hermana mayor.

Ese mismo día me preguntó: ¿Qué hace los domingos? Y yo le respondí que estaba estudiando, yo estaba sacando el segundo básico en un instituto que esta en la 18 calle que se llama Mateo Perroni. Esa conversación fue un día miércoles y al siguiente domingo yo venía bajando las gradas del instituto con mis compañeras cuando vi que estaba parado, ahí enfrente de la puerta. Yo me emocioné, pero a la vez me puse muy nerviosa. Yo no sabía ni qué hacer, porque me gustaba, me caía bien, pero tenía miedo. Y desde ahí empezamos a salir y la relación fue muy bonita.

Para ese entonces, había un lugar que le decían Burgues Shop, estaba en la sexta avenida y casi siempre que me iba a traer, me invitaba a comer ahí. Y así pasaron los años, nos llevamos muy bien y poco a poco él quiso conocer a mi familia. Una de mis hermanas, la mayor, no lo quería ni lo aceptaba. La segunda sí, con ella siempre se llevaron muy bien, con mis sobrinos también.

Pasó el tiempo y al año cuatro meses nos casamos. No teníamos nada, ni él ni yo, porque trabajábamos, prácticamente para el día. En ese entonces no se ganaba mucho. Nos casamos, como dicen fue una boda bien sencilla en Ciudad Vieja, en 1989. Nuestro casamiento fue muy bonito, muy familiar, nos pusieron marimba. A los dos meses nos mudamos a una covachita. Ahí, mi esposo consiguió trabajo. Yo no trabajé por seis años, luego él quedó sin trabajo y yo me vi en la necesidad de trabajar.

Ya teníamos a nuestros dos hijos. Y como todo matrimonio, teníamos nuestras bajas y altas, pero siempre hubo mucha comprensión, mucha confianza, mucha comunicación. Esa es la base del amor, la confianza, la comunicación y el respeto. Cuando había algo que a él no le gustaba y llamaba la atención, yo siempre respeté su palabra, si había sido mi responsabilidad, le explicaba cuando estaba más tranquilo y si la responsabilidad había sido de él, igualmente, le explicaba cuando el ambiente estaba más en calma.

Nunca nos hemos peleado a tal punto de separarnos, siempre hemos sabido que la base del matrimonio es la confianza, la comunicación y el diálogo. Hoy en día, tenemos nuestra casita, ya somos jubilados y vivimos de lo que trabajamos en muchos años. No es mucho, pero gracias a Dios llevamos una vida modesta. Mis hijos ya se casaron y tenemos varios nietos. Hasta hoy, nuestro amor sigue vivo, tenemos una vida tranquila y cada día nos entendemos más. Ahora él me cuida y yo a él. Las enfermedades nos han afectado un poco, pero aquí estamos. Nuestra familia siempre nos inculcó que Dios siempre era primero, en cada decisión, en cada proyecto. Y gracias a ello, hemos estado bien. Nuestros hijos están bien con sus hijos, con su familia, mientras nosotros nos seguimos acompañando uno al otro.
Ahora, solo son ellos dos; como cuando se conocieron. Y como bien dijeron, hasta el día de hoy, su amor sigue vivo.

A nuestros queridos amigos les dedicamos las siguientes líneas:

Que la vejez sea nuestra etapa más dulce y gratificante,
donde la complicidad y el respeto sean nuestro abrigo.
Uniendo nuestros cuerpos con la fuerza de un legado,
una historia de amor que ha resistido el paso del tiempo, amigo.
En cada arruga y cada cana, se encuentra la belleza, la unión de dos almas que han sabido amar en plenitud.
-Elisain Maldonado

Fotografía tomada de internet

A petición de nuestros amigos, sus nombres son ficticios en esta historia.

¡Gracias por llegar hasta aquí, querido lector! ❤️

Estándar
Escribología

Un salto juntos al amor 🤍

Queridos lectores, estamos por concluir este espacio de historias de amor, y en esta ocasión conoceremos la historia de nuestros queridos amigos, Isaí y Melany, quienes tienen una amplia gama de colores en su relato. Confiar el uno en el otro para entregarse completamente, es un acto de valentía, aunque no todo sea favorable.

Atreverse a saltar al vacío es una decisión como lo es el amor. Es este tipo de amor que sin nada lo encuentra todo y que aún con miedo, aprende a ser victorioso. Disfrutemos de nuestra historia.

“Tú me gustas”, fue la confesión que Melany escuchó de los labios de Isaí. Ella no recuerda el mes exacto cuando aquello sucedió, pero sí recuerda cuán nervioso estaba él. Ella pensó que todas aquellas razones que le mencionaba de por qué le gustaba eran una broma. Hasta que él le dejó claro que sus acciones se lo demostrarían.

Melany nos cuenta que ella no era la típica chica de la que él se hubiera enamorado, ambos se miraban solo como compañeros, hasta que él empezó a escribirle cartitas de amor donde relataba lo que más le gustaba de ella. Melany recuerda que, dentro de sus acciones, él le regaló un anillo de promesa, el cual le dijo que cambiaría por uno de compromiso, que tiempo después cumpliría.

Ambos empezaron a compartir más, hasta que hubo un disgusto, una conversación que terminó alejándolos, a su alrededor nadie estaba de acuerdo con su relación, por lo que hubo muchos conflictos y a raíz de eso ella decidió alejarse totalmente de él. Pasó así un año completo, ambos se miraban en la iglesia, pero ninguno trataba de solucionar lo que había pasado.

Con el tiempo, Melany comenzó a trabajar y recuerda que su mamá le había regalado una cadenita y una pulsera, en esa ocasión, por ir apresurada reventó su pulsera. Ella llegó a la iglesia y de pronto, él se le acercó preguntándole qué le había ocurrido, ella, tratando de ser amable le respondió que había tenido un accidente con su pulsera, él le dijo que se la arreglaría y así lo hizo. Recuerda que volvieron a hablar, ella un poco cortante y aunque no era un buen momento para acercarse, lo hicieron poco a poco.

En su momento, ambos se enviaron tarjetitas, durante la mala racha, ella quiso olvidarlo tirándolas, pero él decidió guardarlas, hasta hoy, esas cartas siguen guardadas en su hogar. Melany nos relata que, para un catorce de febrero, él pidió verla, como amigos, sin embargo, mientras conversaban él comenzó a decirle que realmente deseaba un futuro con ella, aunque el viento no estuviera a favor de ellos, ya que seguían habiendo muchos inconvenientes. Él, con mucho valor le dijo que se casaran, en esa ocasión él llevaba consigo un lirio y el anillo que anteriormente le había regalado. Ella, por todo lo sucedido tenía temor en su corazón, aun así, para ese momento ella ya estaba enamorada de él; sus acciones, sus atenciones y cuidados habían capturado su corazón.

El tiempo pasó e Isaí perseveró en su propuesta de casarse, ambos sabían que posiblemente no contarían con el apoyo de su familia, igualmente, decidieron seguir adelante y se organizó todo para su boda civil, se casaron un seis de abril, nos relatan que literalmente empezaron desde cero, saltando al vacío juntos. La ilusión de tener su casita propia empezó a nacer, sin embargo, después de casados, ambos quedaron sin trabajo y eso fue el umbral para una nueva temporada.

Ambos estaban sin trabajo, y luego de un año de casados ella quedó embarazada. Nos cuentan que aún en medio de la situación difícil, siempre pusieron su confianza en Dios. En ese momento, pensaron en qué negocio podían emprender juntos y decidieron vender jugos de naranja. Ella estaba en su tiempo de gestación y empezaron a comprar lo necesario para su negocio, empezaron un día lunes y recuerdan que no duraron ni una hora, toda la naranja que habían comprado ya se había vendido y desde ese momento la bendición comenzó.

Para aquel entonces, entró la pandemia al país y todo era más complicado para vender. Ella corría el riesgo de contagiarse estando embarazada, con todo, ella permanecía al lado de él, hasta que su tiempo de parto llegó, él siguió solo; vendía, regresaba a casa para hacer limpieza, cocinaba, lavaba la ropa y se iba a comprar naranja para su venta. Un año pasó así, y aunque hubo momentos duros, ambos supieron salir adelante. Nos cuentan que, como toda pareja, han tenido desacuerdos, pero han sabido solucionarlos, comunicándose. Desde que se casaron siempre quisieron tener una nena y un nene y Dios les dio la oportunidad de cumplir ese deseo.

Hoy, su nena tiene seis años y su nene cuatro meses. Siempre han buscado enseñarles a sus hijos que su hogar es un hogar de amor, felicidad y que, si hay conflictos o algún disgusto, se debe conversar para escucharse como familia y apoyarse. Melany nos expresa que quizá, como hija, no tuvo el mejor ejemplo de matrimonio con sus padres, pero eso mismo la motivó a ser mejor y hacer las cosas diferentes.

A veces, pensamos que nuestra futura pareja esta muy lejos de nosotros, cuando en realidad, puede estar tan cerca. Ambos tomaron la decisión de que ella se dedicara a sus bebés, mientras él sería el proveedor. Ella nos cuenta que hoy en día, él tiene un trabajo estable, donde han crecido y sido prósperos. Muchas personas decían que su matrimonio no duraría y ahora están a punto de cumplir siete años de casados, no ha sido fácil, pero han sabido comunicarse, el ser diferentes les ha ayudado a equilibrar situaciones difíciles.

Antes, ella nunca imaginó fijarse en él y hoy, tiempo después están casados y son padres. Ahora su prioridad es cuidar de sus hijos, verlos triunfar y llevar su matrimonio por muchos, muchos, muchos años más. Reconocen que Dios ha sido quien los ha bendecido y fortalecido durante este tiempo y que están agradecidos.

Ella recuerda el día cuando él, oficialmente, le propuso matrimonio. Una propuesta íntima, donde ambos tomaron la decisión de unir sus vidas, para compartir juntos, para apoyarse y amarse por el resto de sus días.

A nuestros queridos amigos les dedicamos las siguientes líneas:
Es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted puede
contar conmigo.
-Mario Benedetti.

Y nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos hará recordar su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=jb0K64SGsfc&list=RDjb0K64SGsfc&start_radio=1

Fotografía por Isaí y Melany

Estándar
Escribología

Porque el amor es paciente⏳

Queridos lectores, el amor sabe esperar, porque es paciente, sabe reconocer, porque es humilde y sabe luchar porque es valiente. Para aquellos que han atravesado situaciones difíciles de entender, recuerden que todo es temporal y que somos afortunados si tenemos amor.

Ellos son nuestros amigos, Nancy y Josué, quienes nos recuerdan que los planes de Dios siempre serán buenos para nuestras vidas.

¡Qué guapo y atractivo! Fue el primer pensamiento de Nancy cuando vio a Josué por primera vez en la iglesia, él estaba sentado al lado de su hermana y por alguna razón nunca se habían visto, perteneciendo a la misma congregación. Era febrero del año 2018 cuando las miradas de Nancy y Josué se encontraron por vez primera. En ese momento, ella ocupaba su mente en otras actividades, por lo que no hubo más interés en conocer a Josué.

En el mes de octubre del mismo año, Nancy tuvo un sueño, en el que veía como este joven llegaba hasta donde ella estaba y cálidamente la abrazaba, como un novio abraza a su novia. Ellos nunca habían hablado, solo se habían visto una vez, pero cuando despertó, quedó con aquella inquietud en su corazón. Ese mismo día, conversando con su mamá le contó lo que había soñado, su mamá solo sonrió y le dijo: Uno nunca sabe. Unos días después del sueño ella decide hablarle por primera vez a él, la inquietud que tenía en su corazón cada día era más fuerte, así que le contactó por Facebook, Josué respondió al mensaje de Nancy y resulta que desde ese día nunca dejaron de conversar. Nació un interés tan real del uno hacia el otro que cada día era más fuerte su vínculo, el amor fue brotando y un mes después se hicieron novios.

Desde el primer día su relación ha sido genuina, Nancy nos cuenta que definitivamente era la persona que Dios tenía para ella. En sus oraciones, ella pedía por cada característica física y emocional, cada detalle que ella le había pedido a Dios, Él lo concedió cuando conoció a Josué. Dentro de todas aquellas características, Nancy había pedido que sobre todo lo que aquel hombre pudiera amar, amara aún más a Dios, y así fue.

El tiempo pasó y cuando cumplieron dos años de noviazgo ella presintió que Josué le propondría matrimonio, pero aún no estaba lista para tomar aquella decisión, así que conversó con Josué y le pidió que aún no lo hiciera, que le diera tiempo. Nancy nos relata que, si eso hubiese pasado, estaba segura que su relación terminaría justo ahí. En el corazón de ella había una inquietud que tuvo que hablarla con Dios. Los días pasaron y Josué esperó tres años más, con ese tiempo, ella tuvo la seguridad de casarse, previo oró y le pidió que, si realmente era la persona idónea para ella, Él se lo mostrara y así sucedió, Dios le mostró a través de un sueño como ellos oficializaban su compromiso.

Nancy nos cuenta que han vivido muchos momentos especiales, que cada relación es diferente. Ellos son dos personas que aman a Dios y que Él ha sido el centro de su hogar, en toda adversidad siempre han buscado ayuda en Dios y Él siempre ha cuidado de ellos. Aunque han atravesado situaciones difíciles, siguen avanzado con la confianza en Él.

Aunque ella tiene una trayectoria larga por recorrer en el matrimonio, nos puede decir que uno de los mejores consejos que recibieron fue el siempre comunicarse entre ellos, y efectivamente, es el lazo principal, después de Dios y el amor. Nancy nos dice que definitivamente, el amor se nutre, se construye y se crea desde el noviazgo. Al día de hoy, ellos son completamente feliz, son afortunados, ya que tienen lo más importante y es el amor.

A nuestros amigos dedicamos las siguientes líneas:

Ponme como un sello sobre tu corazón,
como una marca sobre tu brazo;
porque fuerte es como la muerte el amor;
… Las muchas aguas no podrán apagar el amor,
ni lo ahogarán los ríos.
– Cantares 8:6 y 7a

Y nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos hará recordar su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=BdI7hwM0Skg&list=RDBdI7hwM0Skg&start_radio=1

Fotografía por Nancy y Josué

Estándar
Escribología

Tú y yo; Siempre Uno💞

A los que hemos amado, esto es para nosotros. Querido lector, qué valioso es tener un corazón humilde que sabe reconocer dónde es amado y dónde es libre de amar. Qué valioso es luchar por lo que queremos y amamos, por lo que seguimos deseando y cuidando.

En esta ocasión, permitiré que nuestro propio amigo, Gustavo, nos relate su historia de amor con Diana. Amigos que nos recuerdan que con el transitar del tiempo, es nuestra decisión, como pareja, ser uno ante la vida. Enfrentando juntos, la singularidad de sus momentos de calma y ferocidad.

Corría el año 2004, estábamos separados desde hace ya un par de meses. Diana estudiaba Diseño Gráfico y yo Ingeniería, por aquel entonces ambos en la Tricentenaria USAC.  Estábamos en jornadas diferentes y tenía días sin verla, pero ella necesitaba una calculadora para hacer un examen y yo la tenía, así que quedamos en vernos para darle el aparato, justamente en esa época yo estaba enfermo de gripe y me sentía muy débil, por lo que ella llegó a mi casa. El saludo fue escueto y ofrecí acompañarla a la parada de bus.

Salimos caminando como lo que éramos, dos buenos amigos, platicando de su examen, de mi enfermedad, y de lo que nos esperábamos en el grupo juvenil al cual pertenecíamos.  De pronto, se acabó el trayecto y tuve que verla partir, sentí mucha tristeza por la separación y algo dentro de mí cambió en ese momento.  Según yo, sin que ella se diera cuenta, mientras ella se alejaba en el bus me lleve la mano derecha al corazón (nuestro código para decir te amo a la distancia), luego me enteré para mi sorpresa que ella me vio hacerlo.

En ese momento hice mía la canción de la banda Bacilos “Tabaco y Chanel”, la parte que dice: “… Me preguntan también las estrellas

              Me reclaman qué vuelva por ella

              Ay, que vuelva por ella

              Ay, que vuelva por ella…”

Ella al ver mi gesto, también sintió que era posible volver, ese fin de semana nos vimos de nuevo en el grupo juvenil, yo tenía muchas ganas de verla y creo que ella también quería verme.  Volvimos a ser más cercanos aún, a preguntarnos qué nos había pasado y sin darle tantas vueltas al asunto decidimos darnos una nueva oportunidad. Hoy, aproximadamente 22 años después tenemos dos hijos maravillosos que nos llenan tanto de orgullo como de preocupaciones.

El caminar de la mano, a veces se torna difícil, se replantea uno las cosas, pero pienso que la gana de elegirnos de nuevo cada vez que se encuentran adversidades es el verdadero éxito para una relación. Las cosas no siempre son de color de rosa, pero he de reconocer que Dios nunca nos ha dejado, aunque nosotros sí nos apartamos por etapas.  La paz que se respira en nuestro hogar es algo que no cambiaría por cualquier otra cosa, tenemos por consigna decir y saber que SOMOS UNO, tenemos por prioridad el bienestar de nuestros hijos y de ir cumpliendo de a poco nuestros sueños.

A día de hoy puedo decir que, aunque físicamente no somos los mismos de cuando nos conocimos, me sigue encantando su cabello y amo su sonrisa, por lo mismo lucho por hacerla reír cada vez que se puede.  Sé que soy muy afortunado por tenerla en mi vida y aún más porque ella eligiera caminar conmigo y por eso siempre estaré agradecido con la vida.

A nuestros queridos amigos, Diana y Gustavo, les dedicamos las siguientes líneas:

Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.
-Gustavo Adolfo Bécquer

Y quienes nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos hará recordar su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=6JqnbsQpljU&list=RD6JqnbsQpljU&start_radio=1

Fotografía por Diana y Gustavo

Estándar
Escribología

Un lienzo color púrpura 🖌️

A los que han querido regresar en el tiempo para arreglar errores y equivocaciones, esto es para ustedes. Querido lector, entre nuestra gama de historias de amor, hoy encontrará una con textura lino y color púrpura. Ellos son nuestros amigos, Briseth y Helmut, quienes nos obsequian la siguiente frase: “A veces, equivocarnos es lo mejor que nos puede pasar”.

Sábado, 28 de enero de 2017; segundo día de clases en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la USAC. Briseth pensó que esa fecha iniciaba las clases del Técnico de Locución Profesional, pero para su sorpresa, habían iniciado un sábado antes. Asume que fue por despistada, nosotros creemos que fue el destino. La mayoría de sus compañeros ya habían formado sus grupos de trabajo y amistades, pero Briseth no, allí estaba ella, preguntándose cómo se le había pasado la fecha.

El primer curso a recibir era Locución I, con un licenciado imponente, que daba por sentado que para todos era su segundo día de clases. Yankos comenzó a impartir temas que Briseth no entendió, cuando de pronto, sus ojos se dirigieron a un chico que estaba al lado izquierdo de ella, preocupada le preguntó si él podía orientarla y él, amablemente, lo hizo. Ese chico era Helmut, su actual esposo y papá de su bebé.

En ese momento, nuestra amiga no imaginó que esa personita se llegaría a convertir en su mejor amigo, luego en su novio y ahora en su compañero de vida. Ese día, para ella, su primer día de clases, lamentó mucho no haber asistido el primer sábado, pero con el tiempo se dio cuenta que fue lo mejor que le pudo haber ocurrido, ya que, de lo contario, las cosas fueran diferentes.

Hoy, son padres de un hermoso bebé, sus caminos se cruzaron como resultado de “una equivocación”, sin embargo, hay que ser valientes para asumir lo que esta por delante, como ella, uno nunca sabrá si es un obsequio de la vida envuelto en un “lo olvidé”, “no era hoy”, “me equivoqué”. Nuestros amigos, iniciaron su noviazgo un sábado 22 de julio de 2017. El haber pasado por alto el primer día de clases, le otorgó a Briseth y Helmut, una bella historia de amor, que hasta hoy se sigue construyendo.

A nuestros queridos amigos les dedicamos las siguientes líneas:

Una puestecita de sol
para decir te quiero.
Una tacita de café
para escucharte.
Unas buganvilias
para nunca olvidarte.

Un cielito despejado
para acompañarte.
Unas tiernas manos
para acariciarte.
Un cálido corazón
para siempre llevarte.

Un pequeño cuerpo
para ir contigo.
Una vida completa
para siempre amarte.

Y nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos hará recordar su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=2Vv-BfVoq4g&list=RD2Vv-BfVoq4g&start_radio=1




Estándar
Escribología

Contigo, para siempre ∞

Con la persona indicada, el tiempo pasa «volando», se disfruta cada segundo de la compañía; entre risas, caricias y conversaciones, donde la eternidad seguiría siendo insuficiente. Nuestros amigos, Nipcia e Ismael, comparten con nosotros la siguiente frase: “Contigo, para siempre me parece poco tiempo”. Es como expresan y definen su historia.

Ella es Nipcia; una chica que empezará prácticas supervisadas de su carrera media, cariñosa, alegre y enérgica. Él es Ismael; un chico de primer año de Ingeniería en Sistemas, con su primer trabajo, maduro y responsable. Nuestros amigos, nunca pensaron que su historia de amor iniciaría con el cliché de “amor a primera vista”, pero para su suerte, así fue.

Nipcia llegó a su primer día de práctica, ingresando al área asignada, Ismael estaba de espalda, cuando él volteó y la vio quedaron flechados uno del otro. Desde ese primer encuentro, hubo maripositas en el estómago y miradas coquetas. Ese mismo día, durante su recorrido por la empresa, subiendo unas gradas, Nipcia se resbala y afortunadamente, Ismael logra tomarla en sus brazos, creando un ambiente de sonrojo y nervios. Nos cuentan que, en una ocasión, mientras la luz se fue en la empresa, aprovecharon el tiempo teniendo una conversación sobre sus vidas. Fue un momento donde sus almas conectaron.

Con los días, la conexión entre ellos fue creciendo y fortaleciendo. Nipcia nos cuenta que una de sus formas de mostrar cariño es cocinando, aplica lo que dicen algunas abuelitas, que el amor entra por el estómago y así lo intentó. Se levantaba muy de madrugada para cocinarle algo especial a Ismael y para no ser tan obvia, también compartía snacks con sus compañeros.

Un 14 de septiembre de 2015, Ismael propuso, indirectamente, su primera cita. Al día siguiente, salieron a caminar, a conversar, a tomar un licuado, durante esa cita se encontraron a la ex novia de Ismael y aunque fue un momento incómodo, supieron superarlo y seguir disfrutando.  Ese día, también hubo un primer beso, que marcó un momento crucial para ambos. Fue un momento donde los nervios estaban de punta, pero sabían que era parte de enamorarse.

Unos días después, su noviazgo inició. Ambos, habían superado relaciones pasadas tóxicas, así que era momento de darse la oportunidad para disfrutar de una relación saludable y genuina. Ellos expresan que desde un principio sintieron como si se conocieran desde mucho tiempo atrás, en su tiempo de relación han tenido dificultades para superar y lo han hecho, ambos creen en Dios, así que ha sido un ancla para su noviazgo.

Ismael, siempre ha demostrado su paciencia y amor hacia Nipcia, apoyándola en proyectos personales, acercándola a Dios y siendo un hombre comprometido con su relación. Habían pensado en casarse tiempo atrás, pero la economía era factor importante, así que tuvieron que esperar un poco más. Durante ese tiempo, hubo problemas y situaciones familiares difíciles, como el cáncer de piel que sufrió la mamá de Nipcia. En esos momentos duros, Ismael permanecía a su lado, ayudando y apoyándola. Ella ha sido una persona asmática y ha tenido que ser hospitalizada, Ismael ha estado allí. Al igual que ella, cuando él ha enfermado. Ambos se recuerdan, que avanzar es importante, aún cuando algo te hace caer, que siempre sea hacia adelante.

Para noviembre de 2025, Nipcia e Ismael, unieron sus vidas en santo matrimonio. A la vista de sus padres, familiares, iglesia y amigos. Dando fe de su amor y perseverancia en estos diez años. Aunque para ella ha sido un poco difícil, al dejar a sus padres, por ser hija única, ha disfrutado estos primeros meses de matrimonio. Nos comparten la buena noticia de estarse preparando para su primer bebé. A quienes deseamos lo mejor de lo mejor. Ella siempre fue inculcada por sus padres a orar por un buen hombre para su vida, y hoy puede ver el fruto de sus oraciones y peticiones a Dios.

A nuestros amigos les dedicamos las siguientes líneas:

Pronto será primavera
y las gardenias florecerán.
¡Yo soy tu gardenia!
Que necesita de tu calor
y tus cuidados en
temporadas frías.
Pronto será primavera
y los girasoles florecerán.
¡Yo soy tu girasol!
Que mi amor te alumbre
y en tus días oscuros y
te aliente a ver la luz.
Quiero ser tu jardín
donde te deleites
y te alegres los días.
Donde sonrías y
no quieras volver atrás.
-Crocus

Asimismo, nuestros amigos nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos recordará su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=5XP9myXAb5M&list=RD5XP9myXAb5M&start_radio=1

Fotografía por Nipcia e Ismael

Estándar
Escribología

Un encuentro dulcemente fortuito 🍬

A los que han perdido la esperanza de tener un encuentro dulce e inesperado, esto es para ustedes.

Nuestros amigos, Nathali y Kevin nos expresan: “Dicen que lo más importante en una relación es la confianza, pero también empezar el día juntos, sanar para dar lo mejor de uno y entender que la conexión no se da con cualquiera. Ninguno de los dos buscaba a alguien y, aun así, nos encontramos”.

Tuvieron tantas oportunidades para cruzarse; trabajaban en el mismo lugar y estudiaban la misma carrera en la misma universidad, Kevin iba en semestre diferente, aun así, compartían uno o dos cursos y entró a la misma empresa que Nathali dos años después, sin embargo, no se encontraron de frente hasta que Dios lo permitió. Nathali y Kevin se conocieron un día de universidad, ella entre tanto movimiento de clases, llevando cursos de un semestre y otro, de pronto, sus hojas cayeron al suelo, Kevin se acercó para ayudarla a levantarlas y le dijo -Aquí están tus hojas, Ileana-, ella sorprendida que le mencionara su primer nombre, le agradeció con una sonrisa.  No era común que la llamaran así en la universidad, la mayoría la conocían por Nathali. En realidad, solo sus compañeros de trabajo la llamaban por Ileana.

Ella, aún con la curiosidad en su corazón decidió buscarlo en Facebook y se dio cuenta que, casualmente, tenían varios amigos del trabajo en común. Para ella fue extraño y se preguntó si laboraban en el mismo lugar… Nathali se puso en contacto con Kevin, él era el coordinador de su grupo de trabajo en la universidad y debía agregarla al grupo, así que aprovechó para preguntar si trabajaban en el mismo lugar. Él respondió que sí y que ya la había visto, tanto en el trabajo como en la universidad, ella con mucha pena escuchó su respuesta.

Desde ese momento, comenzó lo que ahora es un noviazgo lleno de amor y alegría. Empezaron a conversar y la conexión que no había surgido con nadie más, nació entre ellos. Nuestros amigos, expresan que su conexión ha sido esencial para su relación, ya que no se debe al tiempo que llevan de noviazgo, sino al primer encuentro, a la primera mirada, a la primera conversación que tuvieron.

El corazón de Nathali se enamoró del trato de Kevin hacia ella, siempre tan amable y caballeroso. Durante casi seis años de relación, ha sido una historia muy bonita, donde han tenido la dicha de ser muy bien recibidos y queridos en la casa y familia del otro. Ha sido mucho a su favor en la relación, siempre han puesto su amor en las manos de Dios. Siempre buscan tener la confianza en el otro, entenderse, contentarse, animarse y retarse a ser mejores.

No todo ha sido color de rosa, sin embargo, ha habido muchísimos más momentos bonitos que resaltan su historia.

Nuestros amigos nos aminan a no desesperarnos por un amor, en ese momento ellos no estaban buscando una pareja y llevaban bastante tiempo solteros, donde disfrutaban de su soltería, no buscaban a alguien que los llegara a reparar, no buscaban a alguien que fuera su faltante, ellos estaban sanos de su corazón. Creen que eso es muy importante para darle lo mejor de sí a la otra persona, en su momento. Las coincidencias y los planes de Dios siempre son perfectos. También, nos recalcan que es cuestión de conexión con la otra persona para que así todo fluya mejor.

A nuestros amigos les dedicamos las siguientes líneas:

Me hace tan bien saber que existes,
me hace sentir en paz con la vida.
Me hace contemplar la belleza
y admirar la fuerza del amor.
Ven, deja que te toque
para asegurarme que existes y
que afortunadamente estas aquí,
conmigo.
-Crocus

Y nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos hará recordar su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=T_-dlx1VXDk&list=RDT_-dlx1VXDk&start_radio=1

Fotografía por Nathali y Kevin

Estándar
Escribología

El amor es una decisión

Querido lector, el amor va más allá de un sentimiento y un afecto, el amor es una decisión diaria. Elegimos a quién acompañar, a quién aceptar. Elegimos con quién estar, con quién ser y a quién entregarnos.
Esta es la historia de nuestros amigos, Rosa y Mateo, quienes decidieron amarse el uno al otro y crearse camino y oportunidades.

“Buenos días, les ofrezco un vaso de coca cola”, fueron las primeras palabras que Rosita le dirigió a Mateo y su acompañante cuando llegaron a su casa a recoger un amueblado que su mamá había decidido venderles.  Aquel muchacho lucía unos centímetros más alto que ella, de aspecto delgado y a su parecer, alguien introvertido. Era fin de semana y Rosita seguía cómoda, aún llevaba su pijama y el cabello un poco desarreglado cuando su encuentro fortuito ocurrió.

Era un día de octubre del año 2014, cuando Rosita y Mateo se conocieron. Mientras transportaban el amueblado, Rosita notó la mirada de Mateo, una mirada sutil, inquietante y quizá un poco intrigante… Ella solo guardó esa mirada en su corazón. Desde ese día él visitaba más frecuente la casa de su vecino, con el fin de ver a Rosita. Con el tiempo, llegó navidad y año nuevo, mientras Rosita convivía un momento con sus vecinos, pasó Mateo y con valentía y una mirada atrevida se acercó a ella para desearle un feliz año nuevo. Empezó una corta conversación, pero en el corazón de Rosita había miedo, para aquel entonces ella tenía 17 años y su mamá no le permitía compartir con muchachos.

Llegó la temporada de regresar a clases y “casualmente”, empezó a encontrárselo todas las mañanas. Él regresaba del trabajo y ella de camino a estudiar. Era un saludo, una sonrisa, pero en uno de esos saludos, él empezó a preguntar sobre su vida, ¿Qué estudiaba? ¿Cuántos años tenía? ¿Cuál era su color favorito? Los días pasaban y los encuentros eran más seguidos, por la mañana y por la tarde, él la esperaba en una tiendita, solo para saludarla.

Con el tiempo, Mateo le envía un mensaje por Facebook e inician una bonita conversación, pasan así un tiempo, hasta que él le propone acompañarla a la entrada de su establecimiento de estudios, ella accede y llega la conversación justa, él le pregunta si quiere ser su novia y ella acepta, nace su primer beso y para ellos, sin saberlo, empieza la temporada más linda de sus vidas, pero también la más llena de dificultades.

En el colegio notan que un muchacho la va a dejar y deciden llamar a la mamá de Rosita para notificarle el hecho, la mamá de Rosita se entera de la situación y le da una cachetada prohibiéndole volver a ver a Mateo. Por los problemas ocasionados, Mateo decide regresar a su lugar natal por dos semanas, le dice que hablará con el papá de Rosita, pero ella lo evita por temor.

Mateo regresa y lo primero que hace es buscarla. Deciden seguir su noviazgo y cumpliendo los 18 años deciden hablar con el papá de Rosita, él decide brindarles su confianza para que establezcan una relación, mientras que su mamá decide estar en contra y alejada de ella. Mateo recibió maltratos y humillaciones por estar con Rosita, aun así, ellos decidían continuar con su relación. El vínculo se fortalecía entre ellos, sabiendo lo que querían y hacia donde iban, lo que era un futuro juntos.

Pasa el tiempo y para marzo de 2017, Mateo le expresa a Rosita que le gustaría casarse con ella. Con un poco más de un año siendo novios deciden formalizar su compromiso. Ella comienza a buscar su vestido de novia y a organizar los preparativos de su boda. Cuenta con el apoyo de su papá, pero su mamá sigue en contra y molesta, así que Rosita decide ser valiente y seguir con sus planes. Cerca de la fecha de la boda, su mamá le pide cambiar la fecha a lo cual ella se niega por tener todo preparado, de nuevo, hay golpes y decide no asistir a la celebración. Rosita no tenía cerca a su papá (porque vivía en otro país), y su mamá decide no asistir el día de su boda, un pastor, fue quien la entregó en el altar. Para Mateo y Rosita fue el mejor momento y día de sus vidas, llenos de alegría y del cálido cariño de las personas que los acompañaron.

En 2018, la mamá de Rosita decide hablar y acercarse un poco más a ella. Durante ese año, tienen a su primer bebé y Mateo queda sin trabajo, Rosita decide trabajar y apoyar así a su esposo. Él, encuentra un nuevo trabajo y ella se dedica a cuidar y criar a su bebé. Para 2023 cambiaron de país y en el transcurso de dos años, Rosita, esperando a su segundo bebé se accidentó a tal punto de quedar internada en un hospital, de emergencia deciden operarla para que el bebé no esté en peligro y todo sale bien.  Mateo siempre estuvo atento a ella, visitándola y cuidado de su primer hijo. Cada vez que él llegaba a verla al hospital la bañaba y abrazaba fuerte.

Han pasado 11 años y siguen enamorados, amándose uno al otro, eligiéndose uno al otro, como el primer día. De pronto, hay discusiones, no todo es color de rosa, pero lo han solucionado comunicándose y recordándose una metáfora: Para que un hogar se pueda sostener, las columnas deben estar bien seguras, porque si uno falla, todo se puede venir abajo.

Por último, Rosita nos comparte un pequeño fragmento del libro “100 sonetos de amor” de Pablo Neruda:

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amor directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

Y nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos recordará su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=Zd-nPAoXhQs&list=RDZd-nPAoXhQs&start_radio=1

¡Hasta la próxima historia, querido lector!

A petición de nuestros amigos, los nombres en la historia anterior son ficticios.

Imagen tomada de internet

Estándar