Mientras caminaba por tu pueblo,
te sentí presente,
como si hubieses estado a mi lado,
sonriendo, con tu piel madura
y tus labios delgados.
Las personas dicen
que me parezco a ti
y aunque lo dude,
al verme al espejo
la duda se disipa.
La dama de tu edad me observa,
creo que te recordó a ti de joven.
El pueblo ya no es el mismo.
Las calles y las casas ya no son iguales.
Donde habitaba gente ahora esta vacío.
El parque es más pequeño,
pero colorido.
El mercado es más organizado,
pero callado.
Visité la escuela
a la que asistí por tres meses.
Ahora parece abandonada,
aunque diga en reconstrucción.
Mi papá dice que tú también
estudiaste allí.
Ahora la biblioteca
es el comedor de la escuela.
Tus conocidos cuentan
que no has sido la única en irse.
Varias de tus amigas, también.
Hoy, cuando vi a la dama de
ochenta y tres años, de inmediato,
me recordó a ti.
Fuiste buena conmigo.
Te recuerdo con amor.
Aunque tu final fue triste,
te dignifico recordándote
en tus mejores momentos.
Te quiero, abuela.

Fotografía: Crocus
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