Escribología

Eso que no somos

Y, sin embargo, a veces siento que somos demasiado.

No hay promesas, no hay etiquetas, no hay planes escritos en futuro. Solo miradas que duran un segundo más de lo necesario y esa sensación inevitable cuando sé que voy a verte. Como si el día tuviera un brillo distinto. Como si el reloj caminara más lento antes de llegar a ti.

Me sorprendo pensando en tus labios más de lo que debería. No de una forma imprudente, sino con esa curiosidad dulce que nace cuando algo late en silencio. Como si hubiera una pregunta suspendida en el aire cada vez que estamos cerca.

Lo curioso es que tu presencia no es constante, pero tu recuerdo sí. Aparece en momentos inesperados, incluso cuando intento estar en otro lugar, en otra historia, en otros brazos. Y entonces entiendo que hay personas que no necesitan un título para ocupar un espacio.

No somos nada…
pero hay algo.
Algo que se enciende cuando te pienso.
Algo que me ilusiona cuando sé que te veré.
Algo que no se nombra, pero se siente.

Y quizá, por ahora, eso es suficiente.


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