Queridos lectores, estamos por concluir este espacio de historias de amor, y en esta ocasión conoceremos la historia de nuestros queridos amigos, Isaí y Melany, quienes tienen una amplia gama de colores en su relato. Confiar el uno en el otro para entregarse completamente, es un acto de valentía, aunque no todo sea favorable.
Atreverse a saltar al vacío es una decisión como lo es el amor. Es este tipo de amor que sin nada lo encuentra todo y que aún con miedo, aprende a ser victorioso. Disfrutemos de nuestra historia.
“Tú me gustas”, fue la confesión que Melany escuchó de los labios de Isaí. Ella no recuerda el mes exacto cuando aquello sucedió, pero sí recuerda cuán nervioso estaba él. Ella pensó que todas aquellas razones que le mencionaba de por qué le gustaba eran una broma. Hasta que él le dejó claro que sus acciones se lo demostrarían.
Melany nos cuenta que ella no era la típica chica de la que él se hubiera enamorado, ambos se miraban solo como compañeros, hasta que él empezó a escribirle cartitas de amor donde relataba lo que más le gustaba de ella. Melany recuerda que, dentro de sus acciones, él le regaló un anillo de promesa, el cual le dijo que cambiaría por uno de compromiso, que tiempo después cumpliría.
Ambos empezaron a compartir más, hasta que hubo un disgusto, una conversación que terminó alejándolos, a su alrededor nadie estaba de acuerdo con su relación, por lo que hubo muchos conflictos y a raíz de eso ella decidió alejarse totalmente de él. Pasó así un año completo, ambos se miraban en la iglesia, pero ninguno trataba de solucionar lo que había pasado.
Con el tiempo, Melany comenzó a trabajar y recuerda que su mamá le había regalado una cadenita y una pulsera, en esa ocasión, por ir apresurada reventó su pulsera. Ella llegó a la iglesia y de pronto, él se le acercó preguntándole qué le había ocurrido, ella, tratando de ser amable le respondió que había tenido un accidente con su pulsera, él le dijo que se la arreglaría y así lo hizo. Recuerda que volvieron a hablar, ella un poco cortante y aunque no era un buen momento para acercarse, lo hicieron poco a poco.
En su momento, ambos se enviaron tarjetitas, durante la mala racha, ella quiso olvidarlo tirándolas, pero él decidió guardarlas, hasta hoy, esas cartas siguen guardadas en su hogar. Melany nos relata que, para un catorce de febrero, él pidió verla, como amigos, sin embargo, mientras conversaban él comenzó a decirle que realmente deseaba un futuro con ella, aunque el viento no estuviera a favor de ellos, ya que seguían habiendo muchos inconvenientes. Él, con mucho valor le dijo que se casaran, en esa ocasión él llevaba consigo un lirio y el anillo que anteriormente le había regalado. Ella, por todo lo sucedido tenía temor en su corazón, aun así, para ese momento ella ya estaba enamorada de él; sus acciones, sus atenciones y cuidados habían capturado su corazón.
El tiempo pasó e Isaí perseveró en su propuesta de casarse, ambos sabían que posiblemente no contarían con el apoyo de su familia, igualmente, decidieron seguir adelante y se organizó todo para su boda civil, se casaron un seis de abril, nos relatan que literalmente empezaron desde cero, saltando al vacío juntos. La ilusión de tener su casita propia empezó a nacer, sin embargo, después de casados, ambos quedaron sin trabajo y eso fue el umbral para una nueva temporada.
Ambos estaban sin trabajo, y luego de un año de casados ella quedó embarazada. Nos cuentan que aún en medio de la situación difícil, siempre pusieron su confianza en Dios. En ese momento, pensaron en qué negocio podían emprender juntos y decidieron vender jugos de naranja. Ella estaba en su tiempo de gestación y empezaron a comprar lo necesario para su negocio, empezaron un día lunes y recuerdan que no duraron ni una hora, toda la naranja que habían comprado ya se había vendido y desde ese momento la bendición comenzó.
Para aquel entonces, entró la pandemia al país y todo era más complicado para vender. Ella corría el riesgo de contagiarse estando embarazada, con todo, ella permanecía al lado de él, hasta que su tiempo de parto llegó, él siguió solo; vendía, regresaba a casa para hacer limpieza, cocinaba, lavaba la ropa y se iba a comprar naranja para su venta. Un año pasó así, y aunque hubo momentos duros, ambos supieron salir adelante. Nos cuentan que, como toda pareja, han tenido desacuerdos, pero han sabido solucionarlos, comunicándose. Desde que se casaron siempre quisieron tener una nena y un nene y Dios les dio la oportunidad de cumplir ese deseo.
Hoy, su nena tiene seis años y su nene cuatro meses. Siempre han buscado enseñarles a sus hijos que su hogar es un hogar de amor, felicidad y que, si hay conflictos o algún disgusto, se debe conversar para escucharse como familia y apoyarse. Melany nos expresa que quizá, como hija, no tuvo el mejor ejemplo de matrimonio con sus padres, pero eso mismo la motivó a ser mejor y hacer las cosas diferentes.
A veces, pensamos que nuestra futura pareja esta muy lejos de nosotros, cuando en realidad, puede estar tan cerca. Ambos tomaron la decisión de que ella se dedicara a sus bebés, mientras él sería el proveedor. Ella nos cuenta que hoy en día, él tiene un trabajo estable, donde han crecido y sido prósperos. Muchas personas decían que su matrimonio no duraría y ahora están a punto de cumplir siete años de casados, no ha sido fácil, pero han sabido comunicarse, el ser diferentes les ha ayudado a equilibrar situaciones difíciles.
Antes, ella nunca imaginó fijarse en él y hoy, tiempo después están casados y son padres. Ahora su prioridad es cuidar de sus hijos, verlos triunfar y llevar su matrimonio por muchos, muchos, muchos años más. Reconocen que Dios ha sido quien los ha bendecido y fortalecido durante este tiempo y que están agradecidos.
Ella recuerda el día cuando él, oficialmente, le propuso matrimonio. Una propuesta íntima, donde ambos tomaron la decisión de unir sus vidas, para compartir juntos, para apoyarse y amarse por el resto de sus días.
A nuestros queridos amigos les dedicamos las siguientes líneas:
Es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted puede
contar conmigo.
-Mario Benedetti.
Y nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos hará recordar su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=jb0K64SGsfc&list=RDjb0K64SGsfc&start_radio=1

Fotografía por Isaí y Melany
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