A los que han querido regresar en el tiempo para arreglar errores y equivocaciones, esto es para ustedes. Querido lector, entre nuestra gama de historias de amor, hoy encontrará una con textura lino y color púrpura. Ellos son nuestros amigos, Briseth y Helmut, quienes nos obsequian la siguiente frase: “A veces, equivocarnos es lo mejor que nos puede pasar”.
Sábado, 28 de enero de 2017; segundo día de clases en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la USAC. Briseth pensó que esa fecha iniciaba las clases del Técnico de Locución Profesional, pero para su sorpresa, habían iniciado un sábado antes. Asume que fue por despistada, nosotros creemos que fue el destino. La mayoría de sus compañeros ya habían formado sus grupos de trabajo y amistades, pero Briseth no, allí estaba ella, preguntándose cómo se le había pasado la fecha.
El primer curso a recibir era Locución I, con un licenciado imponente, que daba por sentado que para todos era su segundo día de clases. Yankos comenzó a impartir temas que Briseth no entendió, cuando de pronto, sus ojos se dirigieron a un chico que estaba al lado izquierdo de ella, preocupada le preguntó si él podía orientarla y él, amablemente, lo hizo. Ese chico era Helmut, su actual esposo y papá de su bebé.
En ese momento, nuestra amiga no imaginó que esa personita se llegaría a convertir en su mejor amigo, luego en su novio y ahora en su compañero de vida. Ese día, para ella, su primer día de clases, lamentó mucho no haber asistido el primer sábado, pero con el tiempo se dio cuenta que fue lo mejor que le pudo haber ocurrido, ya que, de lo contario, las cosas fueran diferentes.
Hoy, son padres de un hermoso bebé, sus caminos se cruzaron como resultado de “una equivocación”, sin embargo, hay que ser valientes para asumir lo que esta por delante, como ella, uno nunca sabrá si es un obsequio de la vida envuelto en un “lo olvidé”, “no era hoy”, “me equivoqué”. Nuestros amigos, iniciaron su noviazgo un sábado 22 de julio de 2017. El haber pasado por alto el primer día de clases, le otorgó a Briseth y Helmut, una bella historia de amor, que hasta hoy se sigue construyendo.
A nuestros queridos amigos les dedicamos las siguientes líneas:
Una puestecita de sol
para decir te quiero.
Una tacita de café
para escucharte.
Unas buganvilias
para nunca olvidarte.
Un cielito despejado
para acompañarte.
Unas tiernas manos
para acariciarte.
Un cálido corazón
para siempre llevarte.
Un pequeño cuerpo
para ir contigo.
Una vida completa
para siempre amarte.
Y nos invitan a escuchar la siguiente canción, que nos hará recordar su historia:
https://www.youtube.com/watch?v=2Vv-BfVoq4g&list=RD2Vv-BfVoq4g&start_radio=1

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