Rodeado de adobe quebradizo,
con retumbos que sacuden el suelo
nació una vez el alma en guerra.
Ahora, en un renacimiento cultural
lejos de los estallidos brutales,
en la sangre lleva pólvora.
Su cuerpo siente latigazos infernales
dictados por el fruncido de las frentes
en una danza infinita de pensamientos con patas,
de murmullos sin cara...
Pero en las trincheras abandonadas,
muchos años ya que quedó su paz,
sin siquiera él haber nacido,
sin siquiera haberlo pedido.
Al son de balas de adrenalina,
danza tembloroso y adolorido,
responde con la fuerza bruta
de robustos tanques
en contra de un campo florido.
Y estalla bombas contra aves inquietas,
pero...mientras saborea tiernamente
placeres domésticos que en tierras de guerra
se atesoran fervientemente.
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