Auroras que sucumben al deseo de mis pupilas,
bajo el capricho de una armazón sólida,
vislumbra la muerte de una ilusión…
Ilusión de navegar y maniobrar las olas de la realidad,
de flotar perdida en el vasto espacio profundo,
con solo el combustible de mi voluntad.
Ese aire que se respira,
y el balance de los cuerpos,
sucede todo bajo el abrazo violento de las fuerzas protectoras,
sigilosas y magnéticas.
A polvo de estrellas volveríamos en un amanecer,
pero es fuerza correctora,
omnipresente hasta la muerte y desde el nacer…
La caja de engranajes que el tejido mantiene,
nos alinea y envuelve en su pesado abrigo asfixiante,
en esta realidad inescapable…
Al entender sus mecanismos,
ya no hay misterio ni milagro,
es una realidad inescapable…
dinámica y constante,
desde nuestro nutricio núcleo,
ubicados perfectamente,
en esta gloriosa inmensidad.
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