Escribología

Plumas de colores

De pequeño siempre supe que mis alas tenían plumas de colores. Por miedo las escondí, me limité a caminar, para no causar impresiones.

Olvidé lo que era ser feliz o, quizá por mis inseguridades, nunca lo aprendí. Deje de ser real, deje de ser honesto y en un sin fin de pretextos me convertí.

Observé siempre al resto, pero nunca entendí por qué éramos “diferentes”. Todos reían, todos lloraban, todos bailaban, todos se veían siempre alegres.

Con los años me fui endureciendo, guardando mis sentimientos. En fin, crecí. El color en mis plumas se iba opacando, pues poco a poco me olvide de mí.

En algún momento mi corazón comenzó a exigirme que le diera razones, pues no entendía por qué me escondía tan bien debajo de tantas opresiones.

Durante varias noches lloré e intentaba volar, pero al no saber cómo, caí. Mis alas no sabían cómo moverse pues con tantos años y miedos las herí.

Con la soledad me di cuenta de que poco a poco estaba dejando ir mis ilusiones, me estaba apagando y no era más que una existencia llena de preocupaciones.

Algo debía cambiar, necesitaba recuperar mis colores y mis errores admití. Necesitaba encontrarme de nuevo, necesitaba recuperar lo que perdí.


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