Vi tus fotos una última vez
para despedir mi corazón
y cerrar por fin
esa herida que quedó.
Hace años no te lloro como lo hice hoy,
la nostalgia me invadió y decidí dejar salir
todos los recuerdos de mi corazón.
Las lágrimas inundaron mi rostro,
entendí que lo necesitaba para poder dejarte ir.
No hay vuelta atrás, sin arrepentimientos, ni rencor.
Decidí borrar la conversación que guardaba nuestro mundo.
Sentí que murió una parte de mí, un ataque a mi memoria,
no podría avanzar si nuestros recuerdos seguían accesibles.
Aunque debo de admitir
que hay días que sigues aquí,
en alguna canción, unas palabras,
a veces escucho tu voz.
Se me llena el corazón,
te recuerdo con cariño,
y te deseo bien.
Cambié mis contraseñas
y abril ya no significa lo mismo,
el próximo tendrá una historia nueva
una primavera con flores nuevas.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.