En una noche de tormenta nevada, una estrella soltó una lágrima, congelada cayó del cielo y quedó sembrada en la tierra.
De ella nació una flor preciosa, con pétalos suaves y tersos, sin embargo, también poseía tallos con espinas, tallos tan rígidos como el hueso, espinas como de pescado.
Nada gira, nada mira,
nada que no sea clorofila.
Prendida en fuego,
pero que sus lágrimas apagan.
Se come a pedazos,
las hojas arranca de sus tallos,
!como sabe de amarga la verdad!
si pero ve que exótica…
planta carmín, lágrima de las estrellas,
con gracia sufre y se esmera,
limpia sus raíces,
pero siempre con tierra,
nada basta, nada surte alivio,
ni agua clara, ni agua tibia.
Acaricia su caliz,
se arranca su gracia,
y caen los pétalos de colores,
y quedan los tallos rígidos,
que posee en abundancia…
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