Escribología

Un amor que no pide permiso para existir.

¿Qué sucede entonces cuando mi corazón late al compás de un sentimiento que nunca será posible en esta vida?

…Siento que vivo en un lugar donde las miradas lo dicen todo, pero las palabras se quedan atrapadas en el silencio.  Donde un roce accidental de las manos puede ser tan profundo como un beso, y una sonrisa a distancia es capaz de iluminar días enteros. Es un amor que no se mide en abrazos ni en promesas de futuro, sino en pequeños momentos robados al destino, en una conexión que trasciende las palabras y los cuerpos.

Muchas veces lo que no se puede tocar es lo que más profundamente cala. Los amores imposibles suelen quedarse guardados en un rincón del alma, intactos, inmaculados por las complicaciones del día a día, libres de las rutinas que desgastan lo cotidiano. Se convierten en un anhelo, en un “qué hubiera sido” que acompaña a ambos, incluso en los momentos más inesperados.

Me quedo con las cartas que nunca nos escribiéremos, los besos que nunca nos daremos y los sueños que nunca vamos a compartir, todo esto siguen viviendo en mi imaginación, en ese rincón privado del corazón donde todo es posible, aunque sea solo en la fantasía.

Lo que siento por ti es un amor que no pide permiso para existir y aunque sepa que nunca podrá concretarse, se niega a morir.


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