Hubo un momento en el que mi vida se partió a la mitad,
sentí como todo se quebraba sobre mi espalda
a causa del peso de las cosas que no pude sostener.
¿Has estado tan roto que solo rompes?
¿o tan vacío que solo te hundes?
Rompí a todos mientras me rompía a mí.
Creí que yo no era alguien
sencillo de amar,
así que dejé de quererme
mientras alejaba a todos los que me querían.
Yo no pude salvarme,
así que me salvaste tú.
Había sangrado lo suficiente
y no tenía la fuerza
para levantar la mano
y pedir ayuda,
había permanecido callada tanto tiempo
que no podía abrir la boca
para escuchar mi voz
pidiendo auxilio.
Ni siquiera me viste a los ojos y ya sabías donde dolía.
Fuiste una luz que continúo encendida,
una mano que estuvo dispuesta
y una amiga que no hizo preguntas.
Limpiaste las heridas que yo me negué a reconocer como mías,
me pusiste de pie
y sostuviste cada parte rota con la que yo no podía;
esperaste por mí y esperaste paciente,
detuviste tu vida para ayudarme a reparar la mía
cuando me dí por vencida.
Me hiciste sentir que valía,
me salvaste la vida.
anamildred.
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Que sería la vida sin cicatrices y sin quebrarnos en el camino. Agradecemos a esas personas que son luz en nuestro trayecto. Y a ti por compartir tu arte, salvarnos y permitirnos conectar.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Gracias por las palabras que siempre tienes para mí, qué placer coincidir contigo! ❤️
Me gustaMe gusta