Veo cómo los cuerpos se acercan y los brazos, sobre los hombros del otro, por fin descargan su pena, alegría y encuentro.
Los abrazos tienen algo extraño, algo fuerte y suave que quiebra todo muro y restaura toda grieta.
Hoy los añoro. Tan solo ver a dos personas abrazarse me lleva a las lágrimas porque anhelo sentir eso que pasa al conectarse.
Poder experimentar de nuevo ese calor del otro y saber que ambos estamos presentes para curarnos mientras nos sostenemos en abrazos, eso es lo que quiero.
Por eso te ruego, ven y abrázame, por favor, abrázame.
-Amarela-
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