Escribología

Tan distintos

Quisiera decir que tú y yo no somos tan distintos.

Que tú, al igual que yo, no frecuentas los que eran nuestros sitios; no bebés el mismo café que conmigo, a la misma hora que conmigo.

Que son mis manos las que extrañas detrás de tu cuello y que el «Te amo» pausado con mímicas solo lo hacías conmigo.

Que me piensas cada mañana, cada tarde, cada noche; que extrañas mis besos, mis manos y que no puedes escuchar nuestras canciones sin imaginarnos cantándolas en el carro.

Quisiera decir que tú y yo no somos tan distintos, pero sí.

Porque yo no puedo ver que el reloj marca las 16:00 horas sin buscar tu mirada.

Porque temo y me muero por toparme con tu rostro en el supermercado, mientras nos veo bailando en cada pasillo.

Porque no puedo pedir la bendición de alguien más, sin pensar en que eran tus manos la que encomendaban.

Y es que yo no puedo refugiarme en otros brazos, otros ojos, otros labios.


Descubre más desde Escribologia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Estándar

Deja un comentario