Escribología

No te lloro

Casi nunca se les llora a las personas, se lloran los momentos no vividos, las palabras no dichas y todas aquellas cosas que hicimos sin reciprocidad.

Y no, querer que sea mutuo no es sinónimo de egoísmo o de la búsqueda de un amor interesado; solo que a veces nos hace vulnerables.

Vulnerables a nosotros, a lo que sentimos, a lo que nos hacen sentir, nos hace vulnerables por elección.

Amar debería ser sencillo, con sus momentos complicados y difíciles, con las pruebas escalonadas, pero no al décimo piso. El amor debe ser una mezcla de decisión e impulso, pero nunca forzado.

Es que nos debería enseñar a pedir perdón y saber cómo recibir el perdón del otro.

Pero te digo esto, porque aunque hoy llore y quizá lo haga mañana y durante los siguientes incontables días, sé que llegué a sentir más de lo que mi boca sabe contar.

Y que aunque sienta que te lloro a ti, no, no es así. Hoy lloro por las palabras que me quedé esperando escuchar, por los besos que pedí y aún así no recibí y por las veces que me quedé prendida al teléfono esperando una llamada o mensaje tuyo.

Pero no te lloro, no a ti; lloro porque fui incapaz de elegirme.

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Te amo, pero debo irme

«Te amo, pero debo irme», quizá sean las palabras que más se me han dificultado decir, en voz baja y alta, las más difíciles de decirme.

Lo sigo diciendo en presente, que te amo y no sé cuánto tardaré en cambiar el tiempo, porque estoy segura de que un amor como el nuestro se encuentra una sola vez.

Tomarte de la mano era magia, besarte los pensamientos una locura y acariciar tu cabello, mi pasatiempo favorito.

Que te sigo amando y no controlo el duelo, que te sigo amando y quema, que te sigo abrazando a mi pecho mientras tú te dejas guardar en él. Que te amo, pero debo irme.

Necesito aprender a vivir sin ti, pero me niego a quererlo.

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Sentimiento.

Querer caminar sin poder hacerlo, querer soñar aunque te quiten los sueños, querer dormir estando dormido.

Que hacer si no se está vivo, que hacer si da lo mismo llorar que reír, como expresar lo que se siente si no se siente nada.

Cuando recordar si no puedo recordar nada, cuando detenerse si se está quieto, y que hacer para entender todo, para decir que si entiendo, para decir que no recuerdo, que no sueño, que no me muevo, que mi alma está sana…

PL

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Le tengo miedo

Nunca le había tenido tanto miedo a la muerte como hoy.

Siempre he pensado que es parte del ciclo de la vida, ese que te dice que el ser humano nace, crece, se reproduce y muere, el que está normalizado como «se muere en la vejez».

Pero he comenzado a morir desde la juventud, ya nada me emociona, ya nada me llena, siento que algo me falta y todo me sobra.

Es una carga que muchos le llaman «estar loco» o «ahogarse en un vaso de agua» pero nadie se imagina esa guerra interna con la que luchas todos los días, con la que peleas en las noches para borrar esos pensamientos de quererte morir y duele, duele que por todo el amor del mundo uno no piense en lo afortunado que es tener a personas tan increíbles a tu lado.

Hoy estaba reflexionando sobre qué sería la muerte, pues ha sido para mí un pensamiento frecuente en las madrugadas que no logro dormir, pero cuando enfrié mi mente y me puse a meditar si quería morir de verdad, wow, me impresioné de lo mucho que me da miedo morir.

Y sé que después de eso, tu cuerpo queda inerte, tus órganos desfallecen, poco a poco te desintegras y todos se olvidan de ti o lo que fuiste en vida, pero no quisiera morir y ver como la vida se me apaga y que postrad@ en una cama me reclame por todas aquellas que dejé de vivir y de sonreír, porque tenía mucho trabajo, porque mi casa me ahogaba, porque mi miedo era más grande que mi valentía.

Qué forma más terrible de morir, saber que ya nada puedes hacer y que solo queda esperar ese momento en que un último suspiro salga de tu alma y el corazón se detenga.

No quiero morir con dolor, no quiero morir por violencia, pero estoy muriendo cada día por depresión, ansiedad, ausencia, trabajo, desdicha y la falta de tiempo que se me está yendo de las manos.

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Donde empiezo yo

Como te explico que sobrepasaste mi límite.

Como te explico que me perdí en ti.

Como te explico que deje de vivir mi vida para cubrir los errores de la tuya.

Como te explico que explote y no me pude contener más, porque perdimos la noción de los límites de la otra y en ese punto el ser humano es capaz de cualquier cosa.

No se donde empiezo yo e inicias tu.

No se como nos convertimos en el dolor de la otra.

No se si nos recuperaremos, no se si esta separación nos conducirá por lugares muy oscuros, no se si nuestro para siempre llego a su fin, pero si se que aquí empiezo yo.

Porque no he sabido vivir sin ti pero hoy lo descubriré

Porque no he descubierto que es la soledad pero hoy la viviré

Porque me ha tocado decidir entre tu y yo, y me he elegido.

Aquí empiezo yo.

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Nadie ve

Nadie ve todo lo roto de un corazón.

Nadie ve todo el dolor de un alma.

Nadie ve la realidad humana.

Quizá por que la liviandad grita en cada horizonte, buscando callar todos los destellos de profundidad que puedan surgir en el corazón humano.

La profundidad se encuentra en la cotidianidad.

en las conversaciones sin apariencias

en la vulnerabilidad de los sentimientos.

Nadie ve lo doloroso que es vivir en la superficialidad.

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Búsqueda implacable

Todo ser humano se encuentra en la búsqueda implacable de la libertad.

Parece que todo intento de felicidad se traduce en la libertad completa del ser.

En este punto es importante plantearse que se estima como libertad. Por que existen dos tipos de personas ante la libertad:

la primera goza de todos los beneficios de los bienes materiales, a quienes les atribuye su felicidad, y percibe cierta libertad para decidir sobre ellos como mejor le parezca. Sin embargo, no puede atribuirle esa misma libertad a sus pensamientos, porque estos las persiguen a tal punto de convertir a su espíritu en cautivo. Entonces, si la libertad depende de un bien material, no es libertad es dependencia. Porque la libertad es un atributo del alma que no puede ser medido por el exterior.

la segunda puede estar encadenada en el calabozo y tener el ánimo libre e inquebrantable. Porque su libertad no depende del constante cambio del exterior sino de la simple reflexión que el espíritu lleva a cabo para replantear la temporalidad de los sucesos que condenan al cuerpo a la cautividad.

Vale la pena idear la cuestión real de esta búsqueda ¿Que tipo de libertad esta en mi búsqueda ?

La libertad atada al cambio del exterior o

La libertad del ánimo capaz atribuir paz y tranquilidad aunque el cuerpo este amedrentado.

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Volver a empezar

Que miedo supone volver a empezar
Volver a abrir las puertas
Que con tanto afán dejaste cerradas

Quitar el polvo
Y quizá también las telarañas
El tedio, la desconfianza

Ver si hay algo útil
Que aún pueda rescatarse
O si siempre sí tendrás que botar todo
Y volver a empezar de nuevo

Cambia las cortinas
(No todo puede ser tan malo)

Abrir las ventanas
(Que el aire fresco recorra todas las estancias)

Barrer los pisos
(Desempolvar el alma)

Respira

Vuelve a empezar
Deja todo
Vuela de nuevo

Renueva las ganas

Vuelve a empezar

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Bailando

Era una de tantas noches en que el sueño no llegaba
Los relámpagos anunciaban una tempestad
Una tormenta se avecinaba
Podía sentirla, casi podía abrazarla
Una noche de esas, una noche más

Abrí una botella de vino
Me puse mi sudadera favorita
Puse música a todo volumen
Y abrazada a tu recuerdo
Me encontré bailando con la soledad

Dimos unas cuantas vueltas
Me susurró palabras al oído
Sus brazos se aferraban a mí
Y yo no quería soltarla
Bailamos al compás de una balada
Lenta, romántica

Me recosté en su hombro
Me dispuse a llorar
Nadie daba tanta paz
Nada reconfortaba tanto
Como bailar, en esas noches oscuras
Con mi soledad…

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