Escribología

Espejo

Terminé tan rota, como espejo que cae al suelo sin aviso y lloré de la misma manera en la que lo hago los domingos de mayo, cuando la lluvia me recuerda que hacerlo no es debilidad.

No me molesté en reunir todas las partes que perdí, algunas ya no las necesito; tampoco en cerrar las puertas, que aunque sabes que siguen abiertas, no te esperan.

Ya no pido ni espero nada de ti, no quiero excusas ni reclamos, yo tampoco te las daré.

Me resistí a reconocer que el corazón me lo he roto yo sola en los últimos meses, me negué a ponerle nombre a lo que eras y me obligaste a encerraros en cajas distintas.


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