«Te amo, pero debo irme», quizá sean las palabras que más se me han dificultado decir, en voz baja y alta, las más difíciles de decirme.
Lo sigo diciendo en presente, que te amo y no sé cuánto tardaré en cambiar el tiempo, porque estoy segura de que un amor como el nuestro se encuentra una sola vez.
Tomarte de la mano era magia, besarte los pensamientos una locura y acariciar tu cabello, mi pasatiempo favorito.
Que te sigo amando y no controlo el duelo, que te sigo amando y quema, que te sigo abrazando a mi pecho mientras tú te dejas guardar en él. Que te amo, pero debo irme.
Necesito aprender a vivir sin ti, pero me niego a quererlo.
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