Llegaste, lentamente y sin avisar
Me tomaste entre tus brazos
Reíste de esa forma encantadora
No hicieron falta las palabras
La vida desbarató todos los planes
Todas esas veces que me prometí
Que no me enamoraría más
Que no ardería en otras manos
Todas esas promesas se perdieron en tu mirada
Y tras un suspiro me abandonó la voluntad
Y me encontré al fin en tus manos
Ese horizonte que siempre estaba tan lejano
De pronto,
Estaba al alcance de mi mano
Y al tocarte alcancé el paraíso
Empecé a sonreír cada vez que te pensaba
Volví, después de tanto, a soñar despierta
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