Fue un noche fría cuando por fin te dejé ir
Lo tenía a él en mi mente y en mi corazón
Pero en algún resquicio del alma aún palpitaba tu recuerdo
Y mi corazón aún quería sentir que latía para ti
Pero esa noche la razón tomó el control,
No podía desgastar más madrugadas pensándote
Esperando por aquello que nunca sería para mí
Gritando en silencio tu nombre
Rogándole al amanecer que te guiara de vuelta a mí
Ya no podía con tan poco amor
Tan poco y tan malo
De ese amor sin ganas y lleno de afanes
de lágrimas amargas
Así que esa noche,
Mientras temblaba de frío
Pude finalmente decirte adiós,
Descubre más desde Escribologia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.