Escribología

En tu almohada

Hazme un espacio en tu almohada que quiero hablarte mientras nos perdemos viendo al techo.

Quiero caber en tu espacio y calmarnos con el acto de sentirnos respirar

Acostar nuestras mentes y dejarlas descansar.

Darle vuelta a la almohada cuando se canse de cargar con nuestros dilemas y que se embriague con nuestro olor.

Hazme un lugar a tu lado que quiero disfrutar del silencio de entendernos.

-Amarela-

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Soy atardecer

Soy como el cielo
cuando se va oscureciendo,
así como se fue apagando mi luz,
quizá por eso me gustan más
los atardeceres que los amaneceres,
porque soy así, me apago
y me vuelvo silencio.

Todos los días por la tarde,
aunque varía la hora,
a veces tarde, a veces temprano,
quizá por eso me gustan más las nubes
y el cielo, que la misma luna.



Soy atardecer, luz a medio apagarse
y oscuridad lista para quedarse.


– Ragek

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Sentimientos

Existen sentimientos
Sin nombre
Sin definición
Sentimientos que hielan
Sentimientos que queman
O que no quedan en nada

Existen sentimientos
Que despiertan o
Que duermen
Sentimientos puros y
Otros cuantos de mentira

Existen sentimientos
Que se lloran
Que se ríen
Que se gritan
Que desgarran

Existen sentimientos
Que nadie siente
Sentimientos que nadie inventa
Sentimientos que no importan

Existen sentimientos
Que se cantan
Que se pierden
Que te reviven
Y otros cuantos
Que terminan de matarte

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Antónimos

Me levanto temprano, uso zapatillas, bebo café y me recojo el cabello.

Vuelvo a dormir, me descalzo, dejo la taza a medias y me quito la cola.

Estoy presente, siento dolor, me coloco las gafas y enciendo el carro.

Me desconecto, tomo analgésicos, vista borrosa y el combustible se acabó.

Me extravié… aún con el mapa en la mano, el GPS encendido y consejos sabios; pero tú también, aún con un amor esperanzado y otro no tanto.

No me encuentro y tú tampoco a mí, y no me veo aunque a ti hasta en mis sueños, e intento calmarme aunque quiera perturbarte.

Entonces, ¿terminó?… quiero que termines.

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Confesión

Debo confesar que ese día me perdí en sus brazos,

Recuerdo que estabas ahí, en algún lugar

indeciso, esperando que todo se te aclarara

y yo esperando pacientemente,

que quisieras

que te decidieras por mí

Pero mi alma se cansaba

mi corazón sufría

porque quería creer en ti

en tus palabras,

creer que sí querías,

que solo tenías miedo

creer que después de todo

contigo sería distinto,

pero nada cambiaba y pasaban los días

y tus labios se alejaban

y tus palabras ya no hablaban de amor

y a pesar de estar dispuesta a todo

tú no me mirabas a mí

y me encontré con él,

él, que nunca prometió nada

que nunca habló de amor,

pero se entregaba

y con el sudor, se llevó las angustias

que tu estar y no estar me causaban

y me hizo sentirme libre de nuevo

libre de ti

libre, para amar otra vez

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Vidas pasadas

Recuerdo la primera vez
Que en mi camino te encontré
Tu sonrisa radiante
Tu mirada seria
Cómo latía el corazón
Y cómo se estremeció el alma

Sentí que te conocía
Desde hace muchas vidas
Que estaba destinada a encontrarte,
Quizás en mi vida pasada
Fuiste el amor de mi vida

Quizá dormí abrazada a tu cuerpo
Y vi tu sonrisa cada mañana al despertar
Quizá nos prometimos amor eterno
Quizá no queríamos soltarnos jamás

Dime amor
¿En cuántas vidas te he amado ya?
¿Cuántas nos faltan aún?
Si aún nos falta tanto amor
y se siente como si una vida
no fuera suficiente
para ver tu sonrisa
como si una vida no fuera suficiente
amor, para amarte

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Libre

No entiendo cómo has llegado libre

hasta este punto de tu vida,

si yo pudiera, te encerraría entre mis brazos

y pintaría tu sonrisa cada madrugada,

juntaría mis pies con los tuyos

bajo las sábanas

y te diría que dormir sobre tu pecho

me parece el paraíso

 

Es que tu mirada invita a soñar con cosas imposibles

si yo, que me negaba a creer en el amor

caí rendida a tus encantos

Y tú solo vas por ahí dejando tu marca

hablas, sonríes, acaricias, besas 

y dejas el alma sedienta

 

Llegaste libre 

y libre, me enamoré de ti 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El único secreto

Extrañar era su mayor secreto. No pasaba un día sin que le abriera la ventana a ese recuerdo y lo dejaba volar por donde quisiera. A veces se posicionaba en los ojos, en las piernas, en los labios, o en las uñas. Otras en el estómago, pero su lugar favorito era la garganta; en donde revivía esa sensación de tragarse lo que nunca dijo.

 Al terminar su recorrido siempre lo tomaba para esconderlo; no quería que nadie supiera; es de ella y solo de ella.

Hace unas tardes atrás me invitó a tomar el té. La actividad que disfruta cuando los rayos del sol bajan e invaden toda su sala del color salmón que tanto ama. Me sirvió en una taza de color azul mar; ella bebía en una de cerámica amarilla. Después del primer sorbo de aquella infusión de frutos rojos, me reveló el porqué de la invitación. 

Dijo que pronto se iría a tomar los colores del cielo que la llenaban de paz y felicidad, pero antes de hacerlo quería confesarme el único secreto que conservaba.

De pronto, todo se pausó. No supe qué hacer, solo callé. Me señalaría un lugar para que cuando ya no estuviera, allí buscara su secreto. 

Se acercó a mi oído y con mucha cautela me dijo, “lo guardo en el único sitio donde sé que él lo buscaría: en mis calcetas porque ese fue el último regalo que me dio”.

Su mirada pronto se perdió en el vacío de la habitación, pero se encontró en los recuerdos. Sostuve su mano con fuerza, besé su frente y prometí que guardaría ese secreto que tanto cuidó, por si un día su amado volvía.

-Amarela-

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Desastre natural

Haces estragos, destrozas calles completas y haces temblar los suelos; llegas como un terremoto, revuelves todo y luego te vas.

Me tomas de las manos, la cintura y me plantas sentimientos; besas mis pensamientos, mis ideas y corazonadas, revuelves todo y luego te vas.

Permites los días soleados, con tardes frescas y noches acaloradas, pero luego dejas llegar la tormenta y te llevas todo. Revuelves todo y luego te vas.

Me das tu mejor mirada, la sonrisa más honesta y te abres de par en par para dejarme entrar, pero luego te cierras, dejándome abrumada. Revuelves todo y luego te vas.

Dejas caer una chispas y arrasas con los bosques. El calor consume la vida y todos a tu al rededor corren intentando salvarse. Revuelves todo y luego te vas.

Me enciendes, me das señales de vida y abrazas cálidamente; me ves directo a los ojos y dices que me quieres, pero al final revuelves todo y luego te vas.

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