Escribología

Verdes Ocre

Mis nuevos pies
navegan en mantos verdes ocre
bailarinas verde musgo
acompañan el titilo de mis ojos ocre obscuro

Verdes vida
son los vientos leves
y leves fríos
que recuerdan a mi primer morada
con olor a líquido amniótico

Verdes percepciones
varias extrañas sensaciones
que evocan
las copas de los árboles
con luces de halógeno
con una interesante variación de #f39f18

Verdes helada
esta vez nada me arropa
el aire me entumece
los pensamientos me exaltan
las ramas me observan
el teléfono me disimula
y el alma me acompaña

Verdes letra
ciertos acordes se diseminan
como frases chileras
de poemas sin rima
y menos con nombre
que las historias de auto
susurran en la pantalla
con un verde sonrisa

Verde respiro
—– Respiro profundo
———- Respiro lento
—————– Respiro verde
———————- Respiro limpio

Verde convenientemente
es preámbulo y prefacio
para continuidad e intermitencia
de un nahual
en giro, cambio y espiral
los verdes ocre
escoltan con taquicardia
signos verdes.

Verde ocre ciclo.

… y la siguiente cadena nacional…

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Llegará el día

Llegará el día corazón,
Lo sé,
Llegará el día
En que los caminos
Vuelvan a cruzarse
Y volvamos a coincidir

Llegará el día
En que volvamos a llenarnos
Los ojos de sonrisas
Y las manos de palabras
Que la lluvia caerá
Para mojarnos el alma

Llegará el día amor,
En que cambien las hojas de los árboles
Que cubren los caminos que caminamos
Y las flores brillen
Y la luna se esconda

Llegará el día
En que nos sobrarán ganas
Y nos faltarán horas
Y que los versos se escribirán en la piel
Que entre suspiros
Y sonrisas
Se perderán las dudas
Y se acabarán los por qués

Llegará el día
En que se cansaran los pies de tanto andar
Y ya no nos preguntaremos ¿Dónde estará?
Llegará el día en que cada pregunta tenga sus respuestas

Llegará ese día
Y abriguemos los sueños que parecían lejanos
Y se acabarán los Ojalá
Y los Para Siempre serán al fin infinitos

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Fotografía

Supongo que ya eras especial,
Ese día que te pedí que posaras
Para una fotografía
Esa que guardaría para siempre
El tiempo compartido

No sabía, en ese momento,
La importancia
De tu presencia en mi vida
La dulzura
Que traerías
El vacío que dejarías

En ese momento era sólo una foto de tantas
Un compañero de tantos
¿Qué fue lo que cambio tanto?
Si después al verte el corazón saltaba
Si dolía cada «hasta luego»
Y el inminente adiós me mataba

Si no sabes la alegría y la tristeza
Que esa sonrisa, congelada en el tiempo,
Aún provoca
Sí no sabes lo agradecido que se siente mi corazón con tu existencia
Sí no sabes lo que daría por volver a aquellas tardes compartidas

Y volver a caminar sin rumbo
Y hablar de todo y de nada
Y ver la lluvia caer
mientras temblamos de frío
Y reírnos
Y conocernos
Y sentirnos

Y volver y quedarme atrapada en un abrazo
Y no dejarte ir sin un beso
Y sentir el olor de tu cuello
Y reírme de mi estúpidez
Al pensar que tenía derecho a amarte

Al creer que podía tener tanto
Y todo de ti
Por querer que sonríeras sólo para mí
Por creer que el tiempo te borraría
Por creer que con el tiempo te olvidaría
Y quedarías tan solo en una fotografía
Enmarcada de sueños
Adornada de sonrisas

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Otra mirada

Pude ver una tristeza distinta en su mirada. No era la misma que desde hace un tiempo la acompañaba.

Noté que algo en ella se apagaba. Mezclaba el dolor; le ardía.

Era como si algo dentro se estuviese desvaneciendo, pues ya no tenía ese brillo sus ojos, ahora todo era opacidad.

Por ratos fruncía el ceño pero un suspiro le vencía.

No me atreví a preguntar qué pasaba porque cuando la volteé a ver, tan triste y resignada, algo dentro de mí también se partió.

Sentí la rabia de un adiós que ya ni pronunciaba porque las fuerzas eran escasas.

Recibí el golpe de todos esos momentos en los que anheló un perdón que nunca llegó.

Se me quebraron las piernas al tratar de soportar el peso de aquella ausencia que cargaba a cuestas.

Y sin más, desde ese día ya no fue la misma. Algo cambió.

La vi alejarse de lo que alguna vez llenó su corazón para entregárselo a esa tristeza que arrancó todo lo que era.

Perdóname, perdóname por favor.

Juro que quise sosternela pero ella ya no habitaba en sus ojos. Lo supe cuando al cruzar miradas vi cómo por dentro se quebraba.

-Amarela-

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Sentada bajo el árbol de sauce


conozco el miedo de no saberle límites

de conocer una nueva historia

en que alimaña hambrienta alimenta su locura

en que bajo la licencia del caos que perdura

no hay mejor delicia que la tortura

y vagabunda ultrajada la eterea forma

después de danzar con el diablo

le sigue el paso y de todas maneras pierde

es cuando pido más de ese orden,

más con la potencia del aleteo de una mosca

llevar tan alto y tan lejos la súplica es paradoja

y si no hay límite para el pinchazo constante de la vida

y si se toma el atajo más corto del lobo…

¿será que también existe el atajo más corto a la gloria?

¿será que el caos no guarda orden,

y de repente nos vomita de vez en cuando en el paraíso?

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pintar sonrisas

Si tienes dudas, mira mis ojos, toma mi mano siente la calidez de las promesas cumplidas.

Tienes miedo, déjame abrazarte y colocar tu cabeza en mi pecho, allí, la dimensión del temor desaparece y la seguridad te hace respirar y sonreír con la paz de sentir la cercanía de quien da la vida por protegerte.

Tienes incertidumbre, déjame ser tu realidad, déjame alcanzarte sueños con mis manos y posarlos frente a ti.

Tienes tristeza, recuerda cuantas lunas hemos atestiguado desde el balcón y cuantas de ellas se han convertido en versos que cambian sentimientos, que emergen alegrías, que hacen crecer esperanzas.

Tienes llanto, recuerda cual hazaña del rey midas hemos inspirado al convertir el llanto en sudor salado, en todas las noches en las que hemos creado una simbiosis perfecta, indescriptible pero suspirable por siempre.

Tienes hacinamiento, deja que toque en la mañana tu ventana, provoque sonrisas, tome tu cintura y te haga despegar hacia el sitio de la aventura del día, los besos del día, el cariño de la noche y regresarte a tu cuerpo mientras el descansa en este sueño maravilloso.

Tienes mis labios, mis palabras, toma mis manos y llévalas al lienzo, déjame pintar tu sonrisa, déjame crear una escena claroscura en tu recamara mientras las cortinas oscilan con el viento y escucho tu voz que me dice, «este es tu lugar, ven y déjame recostar en ti».

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Antes del atardecer

Ni las lágrimas me salen, mucho menos las palabras para mostrar lo que llevo dentro.

Es duro pensar en todo lo que pudo cambiar si tan solo hubiéramos sido valientes y saber que esa era nuestro única oportunidad de estar juntos. Pero éramos jóvenes y pensamos que la vida nos permitiría conectar con más personas en el futuro. ¡Qué tontos e ingenuos fuimos! pues han pasados los años y aún sigo imaginándote cuando doy un beso. Cuando abrazo por unos segundos de más a alguien.

Te sigo imaginando en sueños y a veces me estremezco al ver a alguien con tu altura o cuando en otra persona se dibuja la forma en la que tus ojos se hacía más pequeños al sonreír.

Hay momentos, justo antes del atardecer, cuando entre las nubes se cruza tu recuerdo o esos pequeños detalles que dejaste grabados y escondidos en lo más oculto de mi ser: la forma en cómo, suavemente tocabas mi rodilla, o aquel beso en el hombro izquierdo.

Es en esos instantes donde resuena aquella vez que susurraste que me querías. Llegan sin previo aviso esas cosas insignificantes que en ocasiones quisiera que se borraran pero siempre vuelven.

Va cayendo la noche y cada vez que salgo al patio nos veo abrazados, sin ganas de soltarnos porque la conexión que sentíamos era algo que daba vida incluso en la oscuridad.

Odio pensar que sigo guardando la esperanza de volver a hablar contigo de esto; que podremos platicar y ponernos al día sin rencores, quitándonos toda la piel que le hemos puesto a las cicatrices de lo que sentimos.

Vernos la sangre pasar por las venas y arterias, los pulmones sostener los suspiros que acumulamos todo este tiempo y por fin exhalarlos. Vaya idea loca la que sigue latiendo, y en cierto punto hoy me enoja verla de pie.

Quisiera poder ver cómo sería todo si hubiese pasado de diferente manera. Juro que te habría dicho que te amaba las millones de veces que las callé, te tomaría de la mano y te abrazaría por un año entero, te besaría cada lunar y peca de tu rostro y aunque ambos sabemos que los ojos no dicen nada, los vería fijamente para que los míos les confesaran que en ellos se pierden.

Pero de nuevo, ya llegó la noche, y este es otro texto que se queda con las ganas de hacerse realidad.

Amarela

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Golondrina

Ligero pero preciso es el vuelo de la golondrina de mayo. Esa que encuentra en casa su refugio de la lluvia y el calor del hogar que con amor y esfuerzo construye cada día.

Es allí donde contempla el ocaso al finalizar el día, pero también es donde al ver los primero rayos del sol salir toma fuerza para seguir.

Oh golondrina, ¿a dónde te llevarán este año tus alas? ¿por qué vientos volarás mañana?

Por favor, mi querida amiga, no olvides volar por aquí cada que puedas para contarme tus aventuras y las bellezas que tu Creador te permite vivir.

Ve, recorre el amplio cielo y lleva esas historias de esperanza a cualquier ser que las necesite.

Con amor,
Tu flor de alhelí.

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